Efectivo o crédito: ¿Qué depara el futuro?

Cuando piensas en papel o plástico, es posible que no pienses en bolsas de supermercados.

Un carruaje amish se mueve lentamente a través del estacionamiento de PNC Bank en Leola, Pennsylvania, y se detiene en el palenque. Una mujer mayor con un vestido simple tradicional baja de su plataforma, ata su caballo y camina hacia la sucursal.

Anna Oberholzer está visitando su banco local para cambiar el PIN de su tarjeta de crédito. Oberholzer es un miembro de toda la vida de su comunidad amish y generalmente paga sus compras con dinero en efectivo. Pero Oberholzer y un número creciente de sus vecinos también están utilizando tarjetas de crédito. Ella utiliza su tarjeta de crédito de PNC para algunas transacciones como una cuestión de conveniencia.

“Es mejor que pagar con cheques porque muchas tiendas no los aceptan de personas que no conocen”, expresó Oberholzer.

calesa amish en un cajero automático
Carruaje amish afuera de un PNC Bank en Leola, Pennsylvania.

Nathaniel Stoltenfus, un lechero amish de Leola, Pennsylvania, administra una granja de 50 acres con 50 vacas para mantener a su familia. Utiliza cheques para pagar sus facturas y recibe depósitos directos por la venta de leche. Pero no puede usar teléfonos celulares, dispositivos inteligentes y computadoras. Stoltenfus confiesa que “la tecnología avanzada no está permitida por política de la iglesia”.

Su casa no tiene electricidad, y utiliza gas para la calefacción, la cocina y las luces. Además de cultivar su alimento y granos propios para su ganado, también gana algunos ingresos adicionales arrendando una pequeña porción de su propiedad para una torre de telefonía celular.

Algunas comunidades, como los amish, han confiado principalmente en el efectivo durante muchas décadas y generalmente prefieren este método de pago. Pero eso no significa que sus hábitos bancarios no cambien un poco con los tiempos.

El movimiento sin efectivo

En términos generales, los consumidores estadounidenses han estado haciendo la transición hacia una sociedad sin efectivo desde la década de 1950, cuando se lanzaron algunas de las primeras tarjetas de crédito y de compra modernas. Los nuevos métodos de pago móvil son simplemente una extensión de esas tarjetas con métodos de pago tradicionales subyacentes a los servicios de pago en línea y móviles. Algunos minoristas físicos están eliminando el efectivo en sus tiendas. Las ventas en línea continúan creciendo.

Si bien muchos consumidores se sienten atraídos por los métodos de pago sin efectivo, la investigación muestra que los consumidores más jóvenes se están sumando a este movimiento a un ritmo mucho más rápido. El 34 por ciento de personas de 18 a 29 años ahora usan pagos móviles, en comparación con solo el 16 por ciento de los consumidores de 45 a 59 años, según una encuesta de la Reserva Federal de 2015.

¿Papel o plástico?

Si tu cajero del supermercado te pregunta “¿papel o plástico?” además de contemplar tu preferencia de bolsa, también piensas en usar el otro tipo de papel o plástico: dinero en efectivo o tarjeta de crédito.

A pesar de la carrera hacia el crédito, el dinero en efectivo sigue siendo muy popular. Un estudio de 2014 realizado por la Reserva Federal mostró que los consumidores usan dinero en efectivo para completar el 40 por ciento de las transacciones, particularmente para las compras inferiores a $20. El estudio también mostró que el 30 por ciento de los consumidores prefieren pagar con dinero en efectivo.

La comodidad del dinero en efectivo

Actualmente, cerca de $1.5 billones de dólares en papel y moneda de EE. UU. circulan por todo el mundo. Para los consumidores, el dinero en efectivo es una parte importante para hacer negocios.

“Uno tiende a ser más frugal con el dinero en efectivo”, expresó Kurt Rankin, economista de PNC Bank. “La gente gasta más con una tarjeta de crédito o débito que con dinero en efectivo. Ya sea una taza de café de cuatro dólares o un traje de $1000, insertar o deslizar una tarjeta es lo mismo, pero entregar tanto dinero en efectivo podría sentirse muy diferente”.

Para muchos consumidores, conservar dinero en efectivo tiene un efecto reconfortante. Puede ser una precaución contra el acceso potencialmente reducido a las redes de tarjetas durante desastres naturales, cortes de energía o problemas de red informática. Además, los riesgos de seguridad cibernética, el robo de identidad y el potencial de intrusión gubernamental han provocado que muchos consumidores prefieran el dinero en efectivo como método de pago.

Si bien algunos consumidores podrían regocijarse ante la idea de no usar más dinero en efectivo o monedas, hacer la transición hacia una sociedad sin efectivo presenta una serie de problemas y preocupaciones para los consumidores estadounidenses, lo que la hace un resultado menos probable en Estados Unidos en un futuro próximo. 

Según la Reserva Federal:

  • Cerca de $1.5 billones de dólares estadounidenses en papel y moneda circulan por todo el mundo
  • 34% de las personas de 18 a 29 años ahora usan pagos móviles
  • 30% de los consumidores prefieren pagar con dinero en efectivo


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