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¿El horario de verano afecta a la economía?

El horario de verano tiene efectos percibidos sobre la salud y el crimen, pero su impacto en la economía es en última instancia poco concluyente, expresa un economista de PNC.

En marzo, los relojes de la mayoría de Estados Unidos se adelantan para dar lugar a una hora extra de luz por la noche y al debate más reciente sobre los méritos del horario de verano.

Las opiniones sobre el horario de verano son tan variadas como sus beneficios y perjuicios percibidos. Los defensores afirman que la hora extra de luz solar reduce el crimen, reduce el consumo de energía y permite a las personas disfrutar más tiempo de ocio nocturno. Los detractores señalan los estudios no concluyentes sobre esas afirmaciones, así como la investigación que afirma efectos negativos sobre la salud y la seguridad y la privación del sueño provocado por el cambio de hora. Pero, ¿qué efecto tiene el horario de verano en la economía?

Kurt Rankin, economista de PNC, dice que eso tampoco es concluyente.

“No es algo que haya considerado como un factor económico”, expresó. “Sería difícil atribuir cualquier ganancia o pérdida económicamente al horario de verano porque hay tantas otras variables potenciales”.

Sería difícil atribuir cualquier ganancia o pérdida económicamente al horario de verano porque hay tantas otras variables potenciales.

Uno de los beneficios más comúnmente citados del horario de verano es su supuesto efecto en el consumo de energía. Más horas de luz diurna en la noche deberían (en teoría) reducir la demanda de iluminación eléctrica, lo que lleva a menores costos de energía para los consumidores. Esa fue la razón de la implementación original en Estados Unidos de la práctica en 1918, con la esperanza de reducir el consumo de combustible durante la Primera Guerra Mundial.

Sin embargo, la evidencia sobre su efecto real es contradictoria. Un informe del 2008 del Departamento de Energía de Estados Unidos mostró una reducción en el consumo general de electricidad después de la implementación del horario de verano extendido en 2005, produciéndose la mayor reducción durante las horas nocturnas[1]. Por el contrario, los investigadores de la Universidad de Yale descubrieron que el consumo de energía residencial en Indiana aumentó hasta un cuatro por ciento después de la implementación estatal del horario de verano en 2006. Los investigadores descubrieron que la disminución de la necesidad de iluminación eléctrica se compensaba con una mayor demanda de energía de calefacción y refrigeración[2].

“En teoría, reducir el consumo de energía es el argumento más convincente para un beneficio económico del horario de verano”, expresa Rankin. “Pero no ha demostrado lograrlo”.

Adultos y niños jugando al aire libre en el sol

Además de la teoría del consumo energético, algunos defensores del horario de verano argumentan que el aumento de la luz diurna en las horas nocturnas proporciona más tiempo para que los consumidores hagan compras. Rankin dice que no hay evidencia actual para respaldar esa afirmación, pero las empresas que probablemente se beneficiarán de una hora extra de luz diurna por la noche serían aquellas que ofrecen productos o experiencias para la recreación al aire libre. Aparte de esos minoristas selectos, Rankin presume que el efecto del horario de verano en las empresas es imperceptible.

“En la mayoría de los casos, el impacto en la empresa sería mínimo porque el horario de atención se fija según el reloj, no la cantidad de luz. Sería bastante uniforme durante todo el año”, expresa.

 

Deborah Guild
Kurt Rankin, economista de PNC.

Cuarenta y ocho de 50 estados observan el horario de verano. Las dos excepciones son Arizona y Hawaii.


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