En 2015, los accionistas de los sectores público, privado y de organizaciones sin fines de lucro se reunieron para desarrollar un plan para combatir el cambio climático. En un momento inusual de consenso mundial, la comunidad internacional aprobó el Acuerdo de París para desacelerar el aumento de temperatura de la Tierra a un nivel inferior a 2 grados Celsius (y en realidad a un nivel que se aproxime más a 1.5 grados) para finales del siglo.

Hoy en día, más de cinco años de haberse celebrado el Acuerdo de París, las estimaciones indican que la temperatura de la superficie de la Tierra se encuentra en el rumbo a tener un aumento de hasta 2.7 grados para el año 2100 si las emisiones siguen aumentado al mismo ritmo que lo han hecho desde el año 2000.1 

Gráfico 1. Temperaturas superficiales promedio en el mundo

Fuente: www.climate.gov

 

Fuente: PNC

Ver la versión accesible de este gráfico.

El impacto del calentamiento del planeta genera un efecto dominó, el cual creemos tiene serias implicaciones para los inversionistas. Como introducción para nuestra conversación continua sobre la inversión para la resiliencia del cambio climático, Nick Ashburn, jefe de inversión responsable (RI) de PNC, discute algunos de los asuntos clave que se examinaron y fueron acordados en la COP26, y la forma en que el Grupo de Gestión de Activos de PNC navega las consideraciones ambientales en las carteras. Los representantes de los países que se comprometieron con el Acuerdo de Paris se reunieron en octubre en la Conferencia de Cambio Climático de las Naciones Unidas, que también se conoce como la 26ª Conferencia de las Partes (COP26), celebrada en Glasgow, Escocia, para ofrecer actualizaciones sobre su avance y establecer un compromiso para realizar acciones complementarias.

¿Qué se acordó en la COP26 y por qué los inversionistas deben prestar atención?

El Pacto de Glasgow que fue acordado en la COP26 mantiene el objetivo de limitar el aumento de las temperaturas superficiales a 1.5 grados Celsius hacia finales de este siglo. Un resultado subestimado de la conferencia, aunque considerable, fue el compromiso de integrar informes científicos en el proceso de toma de decisiones. Las partes reconocieron la importancia de alinear sus acciones con los hallazgos de su último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) y actuar conforme a la urgencia recomendada por la comunidad científica.

Las acciones que se acordaron en la COP26 incluyeron compromisos nuevos y reafirmados en áreas como las siguientes:

  • Reducir las emisiones de metano en un 30 % para el año 2030
  • Detener y revertir la deforestación, lo que incluye las promesas de parte de Brasil, Indonesia y Rusia, que en su conjunto representan el 90 % de los bosques del mundo
  • “Reducir progresivamente” la cantidad de energía que se genera con carbón
  • Reconocer el impacto del aumento de la temperatura y los riesgos que esto puede representar para el sistema financiero global

¿Cómo afectarán los efectos del cambio climático a los inversionistas?

La comunidad científica coincide en su consenso de que la actividad humana desde la Revolución Industrial ha acelerado los ciclos de calentamiento natural que normalmente experimenta la Tierra. Si bien la COP26 destacó principalmente el papel que los gobiernos tienen en la lucha contra el cambio climático, el sector privado también tuvo representación y reconoció que la innovación y la inversión probablemente desempeñarán un papel importante al ayudar a abordar estos problemas críticos. Como administradores de inversiones, repetimos la preocupación referente a los posibles riesgos financieros que supone el cambio climático.

Un planeta que se calienta genera un efecto dominó con consecuencias negativas que varían de eventos climatológicos más severos e intensos hasta el aumento del nivel del mar en las zonas costeras, así como periodos prolongados de sequía en otras. Esto puede poner los activos de las compañías en un riesgo físico, interrumpir las cadenas de suministro y ejercer un mayor estrés en la infraestructura colapsada. Además de los riesgos físicos, los inversionistas deben entender los posibles riesgos, oportunidades e implicaciones debido a las cambiantes preferencias de los clientes y al panorama regulatorio variable, por lo que se generan llamados de realizar la transición a una “economía con bajas emisiones de carbono”.

Los efectos dominó del cambio climático probablemente tendrán consecuencias con respecto a la forma en que las empresas operan y la forma en que los inversionistas tomarán las decisiones de asignación de capital. Por lo tanto, creemos que cada vez es más importante que los inversionistas naveguen los riesgos económicos y las oportunidades del cambio climático, e integrar los factores ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en el proceso de inversión les puede ayudar a hacerlo.

Con respecto a los factores ESG, ¿en qué punto coinciden las preocupaciones ambientales con los factores sociales?

La COP26 prestó un grado considerable de atención a los efectos que el cambio climático tiene en la salud. Aunque los funcionarios de salud pública luchan contra la pandemia de COVID-19, también están explorando la forma de adaptarse a los riesgos relacionados con el clima para prevenir enfermedades y muertes generalizadas. Por ejemplo, los funcionarios ahora están tomando en cuenta el impacto de la salud física y mental provocado por vivir sin electricidad o quedarse varado en mareas altas sin alimentos ni medicamentos después de los huracanes que son más frecuentes y destructivos.

El cambio climático también tiene un enorme efecto en los países menos desarrollados y en las comunidades de ingresos bajos a moderados (LMI).2  Los países más ricos son responsables de casi todas las emisiones de gas de efecto invernadero que contribuyen al cambio climático. Aún así, no han cumplido con su compromiso de recaudar $100 mil millones por año para ayudar a los países en vías de desarrollo, los cuales son los más perjudicados por el cambio climático, a construir infraestructura y protegerse de dichos efectos. Las consecuencias que el cambio climático tiene en los países más pobres pueden variar desde el menor rendimiento de las cosechas y la hambruna hasta la urbanización acelerada que ejerce presión en la infraestructura ya de por sí colapsada de las ciudades, además del aumento de los niveles del mar que amenazan a pequeños países insulares completos.

En los Estados Unidos, las comunidades de personas de color de bajos ingresos experimentan determinadas formas de racismo ambiental, lo que incluye la exposición más predominante a mayores niveles de contaminación tóxica del aire y los resultados desiguales de los esfuerzos de recuperación de desastres. Las políticas gubernamentales y las decisiones corporativas han permitido que vertederos, plantas de tratamiento de residuos peligrosos y demás instalaciones industriales (p. ej. refinerías) establezcan operaciones cerca de las comunidades de ingresos bajos a moderados y predominantemente negras.3

El cambio climático tiene implicaciones serias tanto para los trabajadores como para la sociedad en general. Cuando se analiza desde una perspectiva de ESG, los inversionistas pueden recurrir a investigaciones nuevas, datos más predominantes y modelos cuantitativos sofisticados para evaluar de una mejor manera la forma en que el cambio climático podría afectar sus carteras.

¿Cómo están navegando los inversionistas el panorama que cambia rápidamente?

Las investigaciones sobre el cambio climático no son solo para los científicos. Hay un conjunto cada vez mayor de orientación académica y de la industria de adopción generalizada que aborda el papel que el cambio climático tiene en las operaciones empresariales, la contabilidad y las finanzas. En 2020, el 47 % de las compañías pertenecientes al índice Russell 1000® emplearon los estándares de la Iniciativa de Reportes Global (GRI) y el 41 % se alinearon con el Grupo de Trabajo sobre Divulgación de Información Financiera Relacionada con el Clima (TCFD, por sus siglas en inglés) en sus informes de sustentabilidad corporativa. La mayor estandarización de la divulgación y los datos puede ayudar a los inversionistas a entender los posibles problemas ambientales de sus carteras.

El periodo para analizar los riesgos del cambio climático con frecuencia tiene un plazo más largo que, por ejemplo, el periodo de un modelo de flujo de caja descontado. Aunque algunas compañías ya están experimentando los efectos del cambio climático, podrían pasar de 25 a 30 años antes que muchas de estas vean un impacto importante. Aún así, los inversionistas como los fondos de pensión y las familias multigeneracionales están analizando detalladamente estos horizontes de largo plazo.  

Figura 2. Emisiones de carbono mundiales anuales proyectadas y temperaturas mundiales proyectadas

Fuente: www.climate.gov

Ver la versión accesible de este gráfico.

La calidad de los datos ha mejorado como resultado de marcos como el TCFD, y los modelos cuantitativos que pueden ayudar a identificar los riesgos relacionados con el clima en las carteras también están mejorando. El análisis de escenarios es una de las maneras más útiles para que los inversionistas incorporen los factores ambientales en el proceso de inversión. Esta táctica aplica probabilidades para evaluar los riesgos climáticos en los diferentes resultados de escenarios futuros. Por ejemplo, una rama del árbol de decisión podría llevarnos al objetivo de calentamiento de 1.5 grados Celsius, mientras que otras analizarían lo que sucedería con el status quo o el peor escenario. Este tipo de análisis puede ayudar a los inversionistas a comprender la sensibilidad de los retornos de las carteras basándose en los diferentes supuestos del aumento de la temperatura. 

¿Qué podría sorprender a los inversionistas?

Quizás los inversionistas no recuerden que anteriormente ha habido resultados exitosos debido a la acción colectiva sobre el cambio climático. Cuando los científicos descubrieron un agujero creciente en la capa de ozono sobre la Antártida, se enfocaron en los clorofluorocarbonos (CFC) como la causa principal. En ese momento, había un uso generalizado de CFC en refrigeradores y aires acondicionados. A finales de la década de los 80, países de todo el mundo ratificaron el Protocolo de Montreal, que regulaba las cantidades de CFC y se considera uno de los intentos más exitosos en la lucha contra el cambio climático antropogénico (es decir, provocado por el ser humano).

El Protocolo de Montreal también destaca los riesgos de transición a los que se pueden enfrentar el sector privado y los inversionistas en el futuro. Si realizaste inversiones en compañías que producían químicos que contribuían a los CFC o si fabricabas aparatos que liberaban CFC al aire, es probable que el Protocolo de Montreal haya afectado tu rentabilidad. Aún así, estas industrias sobrevivieron y hoy en día seguimos disfrutando del lujo proporcionado por la refrigeración y el aire acondicionado. Si bien la mitigación del cambio climático con relación a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero suele atraer la mayor atención de los medios al igual que en convenios como la COP26, la innovación y la adaptación que permiten la resiliencia social y ambiental ante el cambio climático también son importantes. Tiene que ver con el riesgo y con la oportunidad.

¿Qué sigue?

Hablar sobre el cambio climático puede ser abrumador, ya sea porque se considera una crisis política o porque hay mucho que asimilar. Mientras continúa nuestra conversación sobre el cambio climático, ahondaremos en algunas de las preguntas importantes de los inversionistas:

  • Dado que hay un consenso del 99 % con respecto al cambio climático provocado por el ser humano, ¿cuáles son los desafíos y cómo podemos cambiar el rumbo?
  • ¿Cómo obtenemos información para nuestros análisis y toma de decisiones para apoyar las metas de inversión de nuestros clientes?
  • ¿Cómo evaluamos los riesgos y las oportunidades de inversión al implementar una estrategia de resiliencia ante el cambio climático?

Abordaremos estas preguntas durante el transcurso de nuestro análisis sobre el cambio climático. El equipo de inversión responsable de PNC está ansioso por compartir las perspectivas obtenidas a partir de nuestra investigación, así como la forma en que ayudamos a nuestros clientes a establecer carteras más resilientes, lo que a su vez esperamos genere un planeta más resiliente.

 


Versión accesible de los cuadros

Figura 1: Temperaturas superficiales promedio en el mundo

Fuente: www.climate.gov

 
Año Diferencia del promedio de 1901 al 2000 (grados Celsius)
1880
-0.2
1900
-0.4
1920
-0.6
1940 0.3
1960
0.1
1980
0.3
2000
0.7
2020
1.0

 

Figura 2: Emisiones de carbono mundiales anuales proyectadas y temperaturas mundiales proyectadas

Fuente: www.climate.gov

  Año Emisiones de carbono anuales (GtC) Cambio de temperatura
Situación 1  1900 1 0
  1950 1 1
  2000 5 1.5
  2050 20 4
  2100 27 8
Situación 2 1900 1 0
  1950 1 1
  2000 5 1.5
  2050 1 3
  2100 1 5
Situación 3 1900 1 0
  1950 1 1
  2000 1 1.5
  2050 1 2.5
  2100 1 2.5