Introducción

Antes de que Jane Austen escribiera Sense and Sensibility (Sensatez y sentimientos), la mayoría de las experiencias de las mujeres en las novelas eran escritas desde la perspectiva de los hombres. En sus novelas, la Srta. Austen no solo ofrece la perspectiva de las expectativas sociales y familiares de las mujeres a principios del siglo XIX, sino que también aborda directamente la realidad económica a la que se enfrentaban. Ciertamente, en los tiempos de la Srta. Austen, prácticamente no existían los derechos de propiedad de las mujeres alrededor del mundo, especialmente en el caso de las mujeres casadas. 

Aún falta mucho por recorrer para lograr por completo el empoderamiento económico de las mujeres, a pesar de haber transcurrido más de 200 años desde que la Srta. Austen escribió sus novelas. No obstante, parece estar ocurriendo un cambio fundamental a nivel mundial en el cual los líderes empresariales y los legisladores reconocen el valor socioeconómico agregado de apoyar la igualdad de género y las oportunidades económicas para todos, y existe una apertura para aprovechar este ímpetu para entrar en acción. Citando la novela Sense and Sensibility (Sensatez y sentimientos),

Lo que nos define no es lo que decimos o lo que pensamos, sino lo que hacemos.

En un contexto histórico, pudo haber tenido sentido que los asuntos de igualdad de género y del empoderamiento económico de la mujer fueran impulsados por las esferas tradicionales de los gobiernos y las organizaciones sin fines de lucro. Sin embargo, hoy en día existe una mayor sensibilidad con respecto al rol que el sector privado puede desempeñar para impulsar dichas tendencias de manera positiva. Una herramienta emergente para promocionar el empoderamiento económico de la mujer es el uso de estrategias de inversión con perspectiva de género, el cual es un enfoque que incorpora los factores de género de manera explícita en el análisis de inversión y en las decisiones de asignación de activos.

Un panorama cambiante

Aunque las mujeres representan casi la mitad de la población mundial, los datos del Banco Mundial y de la Organización Internacional del Trabajo indican que actualmente las mujeres representan aproximadamente tan solo el 39 % del total de la fuerza laboral.[1] El Fondo Monetario Internacional sugiere que la falta de igualdad de género alrededor del mundo obstaculiza el crecimiento económico sólido. De hecho, si las mujeres desempeñaran un mayor papel en los mercados laborales, algunos investigadores estiman que se podrían añadir $12 billones al PIB mundial en la próxima década.[2] El Foro Económico Mundial sugiere que a la tasa actual, podrá tomar hasta 202 años para cerrar la brecha global de género con respecto a las oportunidades económicas.[3]

En nuestra opinión, es improbable que el aumento en la participación de la mujer en la fuerza laboral genere resultados intrínsecamente mejores en cuanto a la vida de las mujeres y niñas en una variedad de ámbitos. Las mujeres y niñas de todo el mundo siguen enfrentando enormes desafíos para acceder a recursos financieros y participar completamente en la vida económica.

Por consecuente, tendría sentido reconsiderar los enfoques tradicionales que se han empleado para afrontar dichos problemas sistémicos. 

En 2015, diversas partes interesadas de todos los sectores de la economía, incluyendo agencias gubernamentales, organizaciones no gubernamentales, entidades académicas, entidades filantrópicas privadas y empresas, se reunieron y propusieron un llamado a la acción compartido para combatir ciertos asuntos, como la pobreza, el cambio climático y la desigualdad. El marco resultante, a saber, las Metas de Desarrollo Sostenible (SDG, por sus siglas en inglés; ver gráfico a continuación), hacen un llamado para obtener soluciones a los desafíos globales e incluye un compromiso explícito para avanzar hacia la igualdad de género y hacia el empoderamiento de la mujer.

Ver la versión accesible de la infografía.

Inversión responsable

A partir del desarrollo de las SDG, el sector privado ha estado más involucrado en las conversaciones relacionadas con los asuntos como la reducción de la pobreza y la igualdad de género, al apoyar el trabajo de los gobiernos y las organizaciones filantrópicas que históricamente han combatido estos y otros desafíos en gran medida por cuenta propia. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés) estima que las SDG requerirán $3.9 billones anuales en inversión global para lograr las metas en la fecha objetivo de la ONU de 2030, lo cual supera por mucho las fuentes tradicionales que el gobierno y la filantropía tienen la posibilidad de proporcionar. De hecho, la UNCTAD proyecta que los niveles actuales de financiamiento se quedarán cortos por el impactante monto de $2.5 billones anuales,[4] lo que enfatiza aún más la importancia de que las empresas y las comunidades de inversión se unan al esfuerzo. 

Creemos que dicho déficit resalta el papel importante que los mercados de capitales pueden jugar al ayudar a lograr las SDG.

Dicho reconocimiento además coincide con el hecho de que cada vez más inversionistas del sector privado estén tomando la decisión de invertir su dinero en la búsqueda de ejercer un impacto social y ambiental, siendo este un enfoque que se conoce como inversión responsable (RI, por sus siglas en inglés). La RI generalmente se define como un “enfoque para administrar activos que toma en cuenta a los inversionistas, incluyendo los factores ambientales, sociales y de gobierno [ESG]”.[5]

En PNC, la RI generalmente se presenta en tres formas:

  • excluir o restringir las áreas con base en ciertos valores;
  • evaluar y participar con base en factores relacionados con los factores ESG; y/o
  • definir un impacto específico y dirigido, y asignar capital hacia ese objetivo.

Consideramos la RI como una estrategia basada en metas, una que se puede incorporar en las carteras de inversión de diversas maneras en todas las clases de activos. Esto se debe a que las estrategias tienen la finalidad de reflejar las metas y valores exclusivos de cada inversionista, de la misma forma en que las diferentes clases de activos se prestan a diferentes perfiles de retorno de riesgo y en que las diversas metas basadas en valores se prestan a las diversas estrategias de RI. Algunos inversionistas pueden optar por evitar las compañías que no reflejan sus valores, otros pueden tomar la decisión de beneficiar a un grupo específico de interesados, mientras que otros quizás inviertan para contribuir directamente a los objetivos de impacto definidos.

Las Naciones Unidas informan[6] que a nivel mundial, el

20 %

de las mujeres y niñas de 15 a 49 años de edad experimentan violencia física o sexual, y en

18 países

los maridos pueden impedir legalmente que sus esposas trabajen.


Inversión con perspectiva de género

Las personas y las instituciones que buscan específicamente utilizar su capital de inversión para influir positivamente en la vida de las mujeres y niñas pueden emprender un enfoque similar que incorpore deliberadamente los factores de género en el análisis y las decisiones de inversión. Este enfoque se conoce como inversión con perspectiva de género (GLI, por sus siglas en inglés).[7]

Para los inversionistas con perspectiva de género, la Meta de Desarrollo Sostenible 5 de las Naciones Unidas (SDG5) puede servir como herramienta útil para expresar las metas de inversión con perspectiva de género.

Aunque la SDG5 abarca numerosos aspectos de la igualdad de género, esta tiene el objetivo expreso de proporcionar a las mujeres igualdad de oportunidades en la vida económica, incluyendo igualdad de derechos a los recursos, propiedad y acceso a los servicios financieros. No obstante, puede resultar difícil implementar una estrategia con perspectiva de género en una cartera de inversión completa si no se consideran cuidadosamente las contribuciones únicas de cada clase de activo. 

La GLI puede presentarse en muchas formas, incluyendo la inversión en compañías, fondos y demás instrumentos de inversión que de alguna u otra manera toman en cuenta el género. A nivel de las acciones individuales, los inversionistas a menudo evalúan los siguientes criterios: 

  • Mujeres en el liderazgo: considera invertir en compañías en las cuales las mujeres ocupan cargos en el comité ejecutivo o posiciones de liderazgo sénior;
  • Diversidad de género: considera la composición de la base de empleados de una compañía para promover la diversidad de género en todos los niveles de la compañía;
  • Mujeres fundadoras y gerentes de fondos: considera invertir en compañías fundadas por mujeres o considera invertir en vehículos en los cuales los gerentes de cartera sean mujeres; 
  • Políticas y prácticas: considera las compañías que implementan políticas y prácticas organizacionales que promueven la igualdad de género (por ejemplo, la equidad salarial de género); 
  • Empresas con mayoría de mujeres: considera invertir en las compañías que fueron establecidas para contratar mujeres como medio para mejorar las oportunidades económicas (especialmente en los mercados emergentes y los mercados frontera) de sus empleados; y
  • Productos y servicios: considera invertir en compañías que brindan productos y servicios adaptados específicamente conforme a las necesidades de las mujeres y niñas como segmento de consumidores y conforme al impacto que se tiene en dicho segmento. 

En PNC, identificamos que se implementa un número de enfoques GLI comunes en las carteras de clase de múltiples activos, sin embargo, incluso con las estrategias antes descritas, los inversionistas podrían encontrar múltiples estándares por explorar. Por ejemplo, un análisis del panorama de los productos de inversión que se autoidentificaron como usuarios de una perspectiva de género agrupó los fondos en las tres siguientes categorías: 

  • Consideración de género: los inversionistas consideran que el género es uno de los factores de análisis. Esto no necesariamente significa que el género sirva como “criterio de aceptación”[8] para tomar la decisión definitiva. Por ejemplo, los inversionistas podrían informar sobre el número de mujeres que forman parte de juntas directivas en las compañías de una cartera dada, pero esto no influye en cuanto a cuáles compañías finalmente recibirán la inversión.
  • Mandato de género: los inversionistas emplean filtros positivos referentes a las métricas relacionadas con el género como parte de los criterios de inversión declarados. Por ejemplo, un inversionista podría considerar solo realizar inversiones en compañías que emplean a mujeres en puestos ejecutivos o en fondos cuyos gerentes de cartera son mujeres.
  • Mandato de género cuantificado: los inversionistas emplean un filtro positivo con umbrales cuantificables referentes a las métricas relacionadas con el género como parte de los criterios de inversión declarados. Por ejemplo, un inversionista podría buscar una compañía que tiene por lo menos tres mujeres en su junta directiva.[9]

Los resultados de la encuesta no sugieren una clasificación de “idoneidad” en cada categoría, sino que más bien reflejan la forma en que los diferentes administradores de inversiones toman el género en cuenta en todo el espectro de estilos. La tabla a continuación ilustra la forma en que la estrategia de mujeres en el liderazgo podría variar en la práctica, incluso entre dos compañías homólogas pertenecientes a la misma industria, dependiendo de la priorización de los criterios que se tomen en cuenta a nivel de compañía individual.

Tabla 1. El mandato de género y el mandato de género cuantificado: ¿Con cuáles de los criterios de “mujeres en el liderazgo” concuerdas?

Compañía Directora ejecutiva mujer Directora mujer Porcentaje de mujeres en la junta directiva
Alaska Air Group, Inc. 0 0 50 %
Delta Air Lines, Inc. 0 0 15%
Lockheed Martin Corporation 1 1 36%
Northrop Grumman Corporation 1 1 29 %
Coca-Cola Company 0 0 38 %
PepsiCo, Inc. 0 0 23 %
Ulta Beauty, Inc. 1 0 50 %
Estee Lauder Companies, Inc. 0 0 47 %
TJX Companies, Inc. 0 1 22 %
Netflix, Inc. 0 0 36%
Walt Disney Company 0 0 44 %

Fuente: FactSet Research Systems Inc., al 14/11/19

Más allá de la sala de la junta directiva

Además de las estrategias GLI mencionadas, los inversionistas pueden ahondar en las políticas y las prácticas de las compañías públicas y privadas, yendo más allá de los asuntos más generales en torno a la diversidad a nivel de la junta directiva o en la alta gerencia. Ciertamente, creemos que los inversionistas con perspectiva de género también pueden tomar en cuenta el efecto que las operaciones de una compañía tienen en sus empleadas.

La Wharton Social Impact Initiative (Iniciativa de Impacto Social de Wharton) creó un marco denominado “Four for Women” (Cuatro para mujeres), el cual explora los criterios para evaluar si una compañía tiene probabilidades de ejercer un impacto positivo en sus empleadas.

Ver la versión accesible de la infografía.

*Imagen reproducida con la autorización de Wharton Social Impact Initiative.

Aunque el marco puede parecer de sentido común, los investigadores identifican métricas que actúan como servidores basados en evidencia para cada categoría que las compañías pueden rastrear y los inversionistas pueden emplear en su análisis. 

  • Por ejemplo, en la categoría de Representación, los datos incluyen las respuestas a preguntas como las siguientes: ¿Cuál es la composición de género de la fuerza laboral en cada una de las divisiones principales de la compañía? ¿Las mujeres tienen representación en todos los tipos de ocupaciones de la compañía?
  • En la categoría de Salario, los datos incluyen las respuestas a preguntas como las siguientes: ¿Cuál es el promedio y la media del salario por hora por género? ¿Cuál es el promedio y la media desagregados por género del salario de cada una de las principales categorías de empleo? 
  • En la categoría de Salud, los datos incluyen las respuestas a preguntas como las siguientes: ¿Se cuenta con un plan de seguro de salud patrocinado por el empleador? ¿Cuántas lesiones o enfermedades en el lugar de trabajo han ocurrido por género? ¿Cómo se implementan y se hacen cumplir las políticas en torno a las experiencias de los empleados relacionadas con el acoso sexual?
  • En la categoría de Satisfacción, los datos incluyen las encuestas conocidas de satisfacción del empleado que contienen preguntas como las siguientes: En una escala del 1 al 5, ¿qué tan satisfecho estás con tu trabajo en general?[10]

Por supuesto, existen muchas otras estrategias, incluyendo el examinar los factores de género de toda la cadena de suministros de una compañía, aunque los datos podrían ser menos confiables y más difíciles de capturar. Las estrategias antes descritas proporcionan un resumen del panorama actual de la GLI, siendo las nuevas tecnologías y la divulgación voluntaria las estrategias que, de manera consistente, proporcionan más datos valiosos que pueden ayudar a facilitar un análisis con perspectiva de género para la toma de decisiones referentes a las inversiones.

La Comisión de Igualdad de Oportunidades de Empleo de los Estados Unidos ha identificado que[11]:

del 40 al 60 %

de las mujeres informan que han experimentado alguna forma de acoso sexual en el lugar de trabajo.


Enfoques con perspectiva de género en todas las clases de activos 

Los inversionistas que buscan ejecutar una estrategia con perspectiva de género en sus carteras tienen una gama de soluciones para elegir, aunque implementarlas requiere una comprensión sobre el grado al cual la estrategia se relaciona con los resultados deseados de cada inversionista. 

A continuación se presentan ejemplos ilustrativos con respecto a cómo la perspectiva de género podría presentarse en diferentes tipos de inversiones.

Capitales

En el caso de los inversionistas que emplean una perspectiva de género en sus carteras de capitales públicos, la estrategia predominante implica tener en cuenta a las mujeres en cargos de liderazgo, aunque algunos administradores de inversiones también están evaluando las prácticas y políticas de las compañías de una manera más matizada.

También existe un argumento sólido en favor de la propiedad activa como una manera de expresar los valores del inversionista a través de las inversiones de capitales públicos. Involucrarse con las juntas directivas y los equipos de administración de las compañías, al igual que con los representantes con derecho a voto sobre las prácticas relacionadas con la diversidad de género, la igualdad y la inclusión, puede ser una herramienta poderosa para los inversionistas. 

Ejemplo de capital: PAX Ellevate Global Women’s Leadership Fund (Impax Asset Management)

Un fondo mutuo que emplea una “estrategia de mujeres en el liderazgo” al invertir en compañías que presentan diversidad de género en sus juntas directivas y en el liderazgo ejecutivo.

Algunos inversionistas pueden tomar en consideración los asuntos de los ESG (factores ambientales, sociales y de gobierno) al momento de evaluar su exposición al riesgo de largo plazo. El Consejo de Normas de Contabilidad Sostenible (SASB, por sus siglas en inglés), una herramienta para que las empresas “identifiquen, gestionen y den a conocer la información de sostenibilidad relevante en términos financieros para los inversionistas”, incluye criterios de género como parte de varias áreas de su Materiality Map® (mapa de materialidad).[12] El SASB incluye consideraciones de género para los riesgos relevantes relacionados con el capital humano y social en un gran número de subindustrias. [13]

Renta fija

Tal como lo indican las agencias de clasificación crediticia principales que compran participaciones de los proveedores de datos ESG, existe un reconocimiento creciente entre los inversionistas de renta fija con respecto a que incorporar dichos factores ESG puede ayudar a evaluar la capacidad crediticia de las inversiones potenciales. Sin embargo, creemos que la manera más directa de incorporar una estrategia con perspectiva de género en la renta fija podría ser el analizar el receptor del capital y el uso de las ganancias de la inversión.

Al igual que los capitales públicos, las inversiones en bonos corporativos gravables suelen enfocarse en temas de alto nivel, como la diversidad de la junta directiva y de la gerencia ejecutiva. Sin embargo, algunos gerentes ahondan aún más para considerar políticas similares a la política Four for Women que beneficien a las empleadas. 

Ejemplo de renta fija: Fondo de inversión calificado - clase CRA Class (Community Capital Management)

Un fondo mutuo que realiza inversiones elegibles según la Ley de Reinversión en la Comunidad, como los títulos unifamiliares, multifamiliares y de desarrollo económico respaldados por préstamos.

Las inversiones de renta fija en proyectos financiados por entidades gubernamentales (como las agencias o las municipalidades) a menudo pueden ofrecer externalidades que benefician la vida de las mujeres y las niñas. Por ejemplo, las inversiones en viviendas asequibles pueden afectar de manera desproporcionada los resultados para las mujeres y las niñas, dado que los hogares con jefas de familia superan por mucho los de sus contrapartes hombres en todos los programas de asistencia de vivienda.[14]

(Des)equilibrio de género en el lugar de trabajo:

Un estudio realizado en marzo de 2019 por Pew Research[15] identificó que las mujeres en los Estados Unidos ganan solo

del 80 al 85 %

de lo que ganan sus contrapartes hombres.
 


Además, las mujeres solo ocupan un pequeño porcentaje de posiciones en el alto liderazgo de muchas compañías y representan tan solo el

5 %

de los directores ejecutivos en las compañías S&P 500®, según FactSet Research Systems Inc.


Inversiones privadas

Los instrumentos de inversión privada también representan una posibilidad para los inversionistas con perspectiva de género, por lo que se pueden aplicar muchos de los enfoques antes mencionados. Por ejemplo, algunas de las estrategias GLI podrían incluir invertir en fondos de deuda privados que otorguen préstamos a las mujeres empresarias o invertir en fondos que empleen un mandato de género en su proceso de selección de inversiones.

Ejemplo de inversión privada: Fondo de inversión SocialAlpha - Bastion (AlphaMundi)

Un fondo de deuda privado basado en Suiza que incluye un análisis de género en su proceso de inversión e invierte en compañías que producen bienes y servicios que benefician a las mujeres.

Las inversiones de deuda y capital privado, así como los fondos de bienes raíces, también podrían presentarse a establecer un vínculo más sólido entre los resultados mejorados para las mujeres y las niñas con relación a los productos, proyectos o servicios entre las inversiones subyacentes de un fondo. Por ejemplo, los fondos que invierten en compañías que aumentan el acceso a la educación, los servicios financieros o la atención médica probablemente ayudarían a contribuir al logro de la SDG5.

Conclusión

Existen tanto desafíos como oportunidades para que el capital del sector privado contribuya a las SDG.

Emplear una estrategia GLI (inversión con perspectiva de género) para lograr la SDG5, que tiene que ver con la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer, puede parecer bastante sensible, aunque es importante recordar que la GLI no es un enfoque universal. Hacer que las intenciones coincidan con las soluciones de inversión es un proceso deliberado que no se debe simplificar demasiado.

Los inversionistas se están interesando más en:

  • la representación de las mujeres en puestos de liderazgo; 
  • comprometerse activamente para mejorar las prácticas y las políticas de las compañías de las cuales son dueños; y
  • evaluar el impacto que los productos de una compañía tienen en la vida de sus clientes que son mujeres.

Independientemente del enfoque, estamos aquí para ayudar a nuestros clientes a integrar sus valores en una solución de inversión que tenga sentido y sea rentable para ellos.

 

VERSIÓN DE TEXTO DE LOS GRÁFICOS

Metas de Desarrollo Sostenible

  1. Fin de la pobreza
  2. Cero hambre
  3. Salud y bienestar
  4. Educación de calidad
  5. Igualdad de género
  6. Agua limpia y saneamiento
  7. Energía asequible y limpia
  8. Trabajo decente y crecimiento económico
  9. Industria, innovación e infraestructura
  10. Reducir la desigualdad
  11. Ciudades y comunidades sostenibles
  12. Producción y consumo responsables
  13. Acción climática
  14. Vida de los océanos
  15. Vida de los ecosistemas terrestres
  16. Paz, justicia e instituciones sólidas
  17. Alianzas para lograr las metas


Four for Women

Un marco para evaluar el impacto que las compañías tienen en las mujeres a quienes dan empleo

1. Representación
Un buen empleador para las mujeres da empleo a un gran porcentaje de mujeres en cada nivel y cada unidad de la compañía.

2. en Línea
Un buen empleador para las mujeres paga a sus empleadas un salario suficiente por lo menos para evitar la pobreza, paga un salario igual por trabajo de igual valor y no tiene una brecha salarial de género. 

3. Salud
Un buen empleador para las mujeres apoya y protege la salud de las mujeres a quienes da empleo (y de los hombres también).

4. Satisfacción
Un buen empleador para las mujeres brinda condiciones de trabajo seguras para las mujeres (y para los hombres también).