Durante años, la separación del custodio y del administrador de inversiones en los planes de beneficios definidos ha sido un tema de discusión. Por un lado se encuentran quienes argumentan que la separación puede ser una técnica de administración del riesgo, y por el otro están quienes afirman que la combinación de los dos servicios puede generar un mejor servicio y rentabilidad. A continuación discutimos las ventajas y las desventajas de ambas posturas. Como una empresa que ofrece ambos servicios, tenemos la firme opinión de combinar los dos servicios por los motivos antes mencionados, los cuales se explican a continuación. Comenzaremos por discutir la rentabilidad.

El costo de la separación

Es bien sabido que la separación de servicios con frecuencia requiere que un inversionista pague el precio completo de cada servicio. A continuación se presentan dos acuerdos hipotéticos de administración de activos: El acuerdo A, que ofrece incluir la custodia en la administración de inversiones discrecionales, y el acuerdo B, en el que se separan los servicios. Para los efectos del ejemplo, la misma empresa de administración de inversiones discrecional proporcionaría los servicios en el caso de ambos acuerdos (Tabla 1).

Tabla 1. Servicios proporcionados por los acuerdos hipotéticos de administración de activos

  Acuerdo “A” Acuerdo “B”
Administración de inversiones 0.50 % de los activos 0.50 % de los activos
Custodia Incluida 0.05 % de los activos
Cargo total 0.50 % de los activos 0.55 % de los activos

Fuente: PNC. El ejemplo es solo para fines ilustrativos. Los resultados de este ejemplo se basan en los supuestos mencionados. Los resultados tienen limitaciones intrínsecas debido a que no se basan en transacciones reales y los resultados hipotéticos pueden implicar la subcompensación o la sobrecompensación del impacto de ciertos factores económicos y de mercado, todos los cuales pueden afectar los resultados de manera negativa. El rendimiento anterior no es una garantía de los resultados futuros.

La primera pregunta que planteamos es, ¿por qué la empresa de administración de inversiones cobraría el mismo monto si emplease la custodia o si no la emplease? Con respecto a la administración de cartera, es más sencillo y más eficiente para el administrador de inversiones tener la custodia de los activos. Esto se discutirá más a detalle en la siguiente sección. Volviendo al ejemplo, resulta claro que el acuerdo B, el cual implica separar los servicios, tiene un costo de 5 puntos básicos más que el acuerdo A. Aunque esta podría parecer una diferencia sin importancia, dicha diferencia equivale a $25,000 por año en el caso de un plan de beneficios definidos de $50 millones. Preguntamos entonces, ¿es mejor si ese dinero se invierte en la separación de los servicios o en beneficios para los participantes del plan?

No todos los acuerdos son tan simples como el del ejemplo, pero este sirve para ilustrar cómo la combinación de servicios puede generar rentabilidad para los planes de beneficios definidos.

Servicio

En la sección anterior, se mencionó que puede ser más eficaz para los administradores de inversiones gestionar carteras si también ofrecen servicios de custodia. Este beneficio se deriva de dos factores clave: las negociaciones de los cargos del administrador y la eficiencia de las operaciones bursátiles.

Cuando mencionamos las negociaciones con los administradores de dinero preexistentes, no es para insinuar una relación de intercambio justo con dichos administradores, sino más bien tiene que ver con los contratos necesarios para incluir un administrador de dinero en la plataforma de inversión. En nuestra opinión, un buen administrador de inversiones debe ofrecer una estructura abierta que ofrezca acceso a una amplia variedad de fondos no exclusivos y estrategias. Dicho esto, la escala comienza a entrar en juego al momento de negociar en nombre de los clientes: en el caso de los administradores de dinero que ofrecen su estrategia a través de cuentas administradas de forma separada, las negociaciones de cargos dependen en gran medida del tamaño. En general, un administrador de inversiones que administra activos considerables será capaz de negociar un mejor cargo (más bajo) en nombre de sus clientes que, en general, un administrador de inversiones que administra activos más pequeños. Sin embargo, los contratos entre el administrador de inversiones y los administradores de dinero normalmente no incluyen a los custodios externos. Como resultado, un cliente que recurre a un custodio externo quizás no tenga acceso a todas las opciones y a los precios de la plataforma de inversión del administrador de inversiones.

La segunda parte de los beneficios se relaciona con la eficiencia de hacer cambios en la cartera de un plan. En el caso de un custodio externo, el administrador de inversiones a menudo no puede acceder a la cartera en tiempo real desde el punto de vista de la monitorización o de las operaciones bursátiles. A menudo el administrador de inversiones debe esperar para recibir informes y, en el caso de las operaciones bursátiles, debe esperar a que el custodio lleve a cabo dichas operaciones. Esto puede provocar problemas con respecto a la volatilidad a la baja, lo que puede impedir que los administradores sean capaces de actuar eficazmente ante las operaciones bursátiles defensivas. En el caso de los inversionistas a largo plazo, la elección del momento para realizar una operación bursátil hoy en comparación con realizarla el día de mañana quizás no tenga mucha relevancia. Sin embargo, la falta de transparencia en tiempo real con respecto a la realización de dicha operación bursátil puede generar complicaciones innecesarias tanto para el administrador de inversiones como para la cartera en sí.

Administración del riesgo

Según nuestra experiencia, la administración del riesgo es el motivo que con frecuencia citan quienes prefieren separar los servicios del administrador de inversiones de los servicios del custodio. En este caso el argumento es que al separar los servicios, se tienen dos pares de “ojos” que monitorean la cartera. Este concepto insinúa que es más difícil que un administrador de inversiones modifique manualmente el rendimiento a la alza o que oculte las pérdidas, es decir, que “maquille las cuentas” si este no es un custodio. Debido a que el trabajo del custodio no se determina por el desempeño, el custodio no tendría incentivo alguno para mentir en nombre del administrador de inversiones, lo que ayuda a confirmar que el desempeño del administrador de inversiones y los estados de cuenta sean precisos.

Aunque creemos que el razonamiento anterior no es infundado, debido al comportamiento que ciertos administradores de inversiones, que por lo general administran activos más pequeños, tenían en el pasado, dicho razonamiento no necesariamente se aplica en la era actual de supervisión regulatoria. Ya sea que se trate de un banco que ofrece administración de inversiones con sujeción a la supervisión de la Oficina del Contralor de la Moneda (Office of the Comptroller of the Currency) o de un asesor de inversiones registrado con sujeción a la supervisión de la Comisión de Bolsa y Valores (Securities and Exchange Commission), los administradores de la actualidad operan en una nueva era de cumplimiento. Si bien es posible que esto no impida por completo que una persona o un grupo de personas actúe de forma malintencionada o fraudulenta, sí hace cumplir estrictamente las consecuencias derivadas de tal acción. En nuestra opinión, tales consecuencias, ya sean de carácter penal o relacionadas con la reputación, han provocado que los administradores de inversiones establezcan políticas y procedimientos que les permitan ser representantes confiables tanto de la administración de inversiones como de la custodia. Además, muchos administradores de inversiones que tienen la responsabilidad de custodia monitorean el rendimiento de las inversiones a través de un proveedor externo subcontratado que calcula y audita los retornos de forma independiente, lo que añade un nivel adicional de escrutinio.

Esto supondría que la técnica de administración del riesgo de separar los dos servicios hace menos actualmente por disminuir el riesgo de lo que hace para aumentar el costo, lo que pone su uso en tela de juicio en el caso de los patrocinadores de planes de beneficios definidos.

Conclusión

Los proveedores de servicios que se deben contratar es una decisión que en última instancia recae en los fiduciarios de un plan de beneficios definidos dado. En nuestra opinión, si un plan emplea proveedores separados para los servicios de administración de inversiones y para los servicios de custodia, quizás valga la pena considerar una solicitud de propuesta (RFP, por sus siglas en inglés) correspondiente a un solo proveedor. La emisión de una RFP no requiere que se modifique la estructura existente, aunque puede ayudar a proporcionar una perspectiva valiosa con respecto a los posibles beneficios o desventajas de realizar un cambio.

Para obtener más información, ponte en contacto con tu representante de PNC Institutional Asset Management.