A medida que avanzamos en un año sin precedentes, recomendamos a las organizaciones sin fines de lucro, las dotaciones y las fundaciones que revisen los planes de sus programas de inversión. Teniendo esto en mente, hemos reunido una lista de las cinco mejores prácticas oportunas que podrían ayudar a tu organización a prepararse para el futuro.

1. Utiliza la situación de caja como fuente de liquidez para las inversiones oportunistas.

  • Tras un largo periodo de volatilidad de mercado en mínimos históricos, la pandemia mundial, así como el cierre y la reapertura subsiguientes a nivel mundial, han generado niveles históricos de volatilidad. Parte de esto se debe a un desplazamiento estructural de los fundamentales subyacentes, pero parte de ello se debe a una aceleración de tendencias preexistentes. En nuestra opinión, en esta ocasión cuando sube la marea no flotan todos los barcos.
  • Creemos que es importante mantener las inversiones en el largo plazo. Eso no significa que las carteras no se deban ajustar con el tiempo en consecuencia. Con respecto al dinero en efectivo que actualmente se conserva al margen, recomendamos buscar oportunidades que puedan surgir en el entorno actual del mercado a fin de utilizar dicho capital estratégicamente.
2. Establece un reequilibrio con respecto a los índices de referencia estratégicos: camina en vez de correr.
  • Creemos que este es el momento para establecer un reequilibrio con respecto a los índices de referencia estratégicos de una manera metódica. Dado que este año los precios cambian significativamente como resultado del retroceso del mercado, muchos inversionistas institucionales han observado disminuciones porcentuales en su asignación de capital.
  • Si se están realizando cambios a las carteras en medio de un grado sin precedentes de volatilidad del mercado, dichas decisiones se podrían estar tomando únicamente basándose en el precio. En nuestra opinión, ese no es un proceso de inversión repetible disciplinado.
3. Reexamina la exposición a las acciones del sector energético en todas las carteras.
  • De una manera muy parecida al hecho de que no esperábamos una pandemia mundial, tampoco esperábamos ver que la negociación del petróleo tuviese un valor negativo en 2020. Durante la última década, el sector energético ha sido uno de los sectores más volátiles del mercado a medida que este reacciona y se recupera de la frecuente sobreabundancia de la oferta en relación con la demanda.
  • Debido a dicha volatilidad se plantea esta pregunta: ¿La volatilidad es adecuada para los programas de inversión institucional y en qué niveles de tolerancia al riesgo? Aunque no existe una respuesta correcta, creemos que vale la pena examinarlo en un nivel integral de cartera y dentro de cada administrador de fondos subyacentes de la cartera. Dada la volatilidad del sector energético, cada vez resulta más importante saber de qué eres dueño.
4. Permanece “activo” en el ámbito de rentas fijas: ¡obtienes lo que pagas!
  • Debido a los matices de la gama de rentas fijas, normalmente se trata de una clase de activos muy ineficiente que históricamente ha favorecido la administración activa y la generación alfa de los administradores de rentas fijas. En nuestra opinión, ha aumentado la probabilidad de que esto sea verdad, ya que una disminución significativa en el rendimiento de los bonos del Tesoro de los EE. UU. podría orillar a muchos inversionistas a buscar rendimiento en el mercado corporativo y demás mercados de rentas fijas orientados al crédito, en los cuales es esencial un análisis de crédito astuto.
  • Recomendamos enfocarse en los administradores que tienen experiencia en escala y fuera de los índices de referencia. La escala es un punto central, ya que economía de los costos de negociación y la liquidez favorecen las bases de activos grandes. La experiencia fuera de los índices de referencia permite tanto el uso en cartera de los sectores de renta fija que no son de fácil acceso para la mayoría de los inversionistas, así como una mayor diversificación.
5. Utiliza esto como un periodo para revisar el papel que desempeñan las alternativas en las carteras.
  • En nuestra opinión, las inversiones privadas son la representación de la administración activa, pero también existe una amplia gama de estrategias y posibles resultados en cuanto al retorno. Es importante comprender la meta o el objetivo que intentas lograr mediante la asignación de alternativas: ¿Simplemente implica generar retornos elevados en relación con los mercados públicos, o brindar un contrapeso, autoprotección y una correlación negativa con respecto al resto de la cartera?
  • Cuando resulte práctico, recomendamos explorar el uso de inversiones alternativas en la cartera.
 
Para obtener más información, comunícate con Henri Cancio-Fitzgerald al correo henri.fitzgerald@pnc.com.
 
Acerca de nosotros

El Endowment & Foundation National Practice Group (Grupo de práctica nacional de organizaciones de dotaciones y fundaciones) se basa en nuestro compromiso establecido desde hace mucho tiempo con la filantropía y se centra en las dotaciones, las fundaciones privadas y públicas y las organizaciones sin fines de lucro. Procuramos ayudar a dichas organizaciones a enfrentar sus distintos retos de inversión, distribución y conservación de capital.