Por Lou Cestello, jefe de mercados regionales en PNC

PNC ha abogado por la educación de primera la infancia de alta calidad a través de PNC Grow Up Great y Crece con Éxito, que ha proporcionado herramientas y recursos para ayudar a desarrollar las jóvenes mentes curiosas desde el 2004. Durante los últimos 18 años, este trabajo ha crecido a una iniciativa de $500 millones, bajo la premisa de que los primeros cinco años de vida representan una de las etapas más decisivas en la vida de un niño. De hecho, los expertos afirman que hasta el 90 % del cerebro de un niño se desarrolla hasta los cinco años de edad.

Como líder de PNC, una de mis responsabilidades clave es asegurar que nuestra organización sea una que hace el bien mientras le va bien. El rendimiento financiero es fundamental, pero retribuir a las comunidades donde vivimos y trabajamos también es primordial. Nuestro éxito es proporcional al éxito de quienes servimos en cada una de nuestras comunidades. Es por eso que de manera consistente buscamos oportunidades para invertir en nuestros recursos donde estos pueden tener el mayor impacto.

Nuestra iniciativa de PNC Grow Up Great y Crece con Éxito ha probado ser una de nuestras inversiones en la comunidad con mayor impacto, y más sólida desde el punto de vista financiero.

Hasta la fecha, más de 8 millones de niños en todo el país han recibido apoyo a través de las subvenciones locales y la programación educativa de PNC. Quiero compartir algunas de las razones por las que apoyamos estas iniciativas:

1. Puede reducir la brecha de logros.

Sabemos que esas brechas en cuanto al conocimiento y la capacidad entre niños con escaso acceso o que carecen de acceso a los recursos necesarios y sus pares con mayores ventajas comienzan a aparecer antes del jardín de infantes, y que esas brechas tienden a persistir a lo largo de la vida. Estas brechas son difíciles y costosas de cerrar, por lo que PNC apoya un enfoque proactivo para un desarrollo cognitivo y de habilidades sociales a través de sus inversiones en programas de infancia temprana de calidad: Es más eficaz y eficiente que intentar cerrar la brecha más tarde.

2. Esto puede aumentar las ganancias.

El Proyecto Preescolar HighScope Perry 1, un estudio trascendental a largo plazo de los efectos del cuidado y la educación temprana de calidad en niños de entre 3 y 4 años pertenecientes a familias de bajos ingresos, demostró que los niños que asistieron a programas preescolares de alta calidad mostraron un logro básico más alto del 34 % a los 14 años. Además, un 17 % más terminó la escuela secundaria, un 14 % más tenían empleo a los 40 y para la edad de 40 su ingreso anual era un 20 % mayor que el de empleados similares que no participaron en la educación temprana en la niñez. Los niños que asistieron a programas de aprendizaje temprano de alta calidad mostraron una tasa de graduación más alta, así como empleo y mayores ingresos anuales. Esto también puede representar mejores condiciones físicas y mentales, mayor compromiso cívico y una sociedad más sana en general.

3. También tiene un impacto en las ganancias de los padres.

El impacto de la educación de la primera infancia de alta calidad va más allá de los beneficios cognitivos y sociales para los niños. También existe un impacto sustancial en el empleo y las ganancias de los padres.

Cuando los niños tienen acceso al cuidado infantil de alta calidad, del cual la educación temprana de alta calidad es un componente fundamental, los padres pueden ir a trabajar sabiendo que sus hijos se encuentran en un entorno seguro y educativo. Los altos costos prohibitivos y la falta de acceso al cuidado infantil están forzando a los padres a tomar una decisión difícil: ya sea trabajar y gastar un alto porcentaje de sus ingresos en el cuidado de sus hijos o abandonar el trabajo para quedarse en casa y proveer el cuidado.

A menudo, las madres también se ven desproporcionadamente afectadas por la falta de opciones de aprendizaje temprano de alta calidad.

Por ejemplo, durante toda la pandemia del COVID-19, fue más probable que las madres se quedaran en casa para proveer el cuidado. En consecuencia, la tasa de participación de la fuerza laboral de las mujeres en la actualidad2 se ubica en el 57.1 %, la más baja desde octubre de 1988.

La capacidad de volver al trabajo sin tener que preocuparse por el costo y la calidad del cuidado de los hijos permite que las mujeres progresen en sus carreras profesionales. El análisis económico muestra que mientras la fuerza laboral femenina aumenta, el PIB (producto interno bruto) de los EE. UU. también se incrementa. Por lo tanto, invertir en el cuidado y la educación tempranos estimulará una participación de la fuerza laboral materna más fuerte, y cerrar la brecha de empleo de género aumentará la productividad y catalizará una economía próspera.

4. Esto tiene un impacto en la economía.

La inversión en la educación de la primera infancia genera un retorno económico en forma de ahorros de costos familiares y sociales a largo plazo al contribuir en mejoras adicionales en el desarrollo de la niñez y su bienestar, así como a la disminución del gasto en servicios sociales. La falta de acceso a la atención y la educación asequibles de alta calidad genera la reducción de las ganancias y la productividad de la fuerza laboral. De hecho, un estudio descubrió un costo anual de $57 mil millones para la economía (o alrededor de $180 por persona en los EE. UU.), debido a pérdidas de ganancias, productividad e ingresos relacionados con el cuidado infantil, incluyendo un gasto de casi $13 mil millones que los empleadores asumen debido a la incapacidad de los trabajadores de tener acceso a un cuidado asequible y de alta calidad.3

5. Es una inversión sólida.

Con inversiones en la educación de la primera infancia de alta calidad que generan hasta un retorno del 13 %4 en la inversión, esta iniciativa es uno de los mejores usos de los dólares de inversión en nuestra comunidad. Más allá de los motivos ya detallados, invertir en la educación de la primera infancia de alta calidad genera beneficios en la comunidad que ayuda a las empresas, las comunidades y las personas que viven en ellas. Esos dólares de inversión también, finalmente, mejoran los valores de las propiedades, proporcionan ahorro de costos para los sistemas escolares municipales para la educación desde preescolar hasta el bachillerato (K-12), contribuyen a unas menores tasas de criminalidad y una menor dependencia de la asistencia del gobierno, algo que ayuda a que todas las comunidades prosperen.

Durante casi 20 años, PNC ha apoyado a la educación de primera infancia de calidad a través de más de $200 millones en subvenciones y más de 1 millón de horas de voluntariado de empleados. Hemos causado impacto en la vida de 8 millones de niños a través de PNC Grow Up Great y Crece con Éxito, y hemos colaborado con expertos en aprendizaje temprano y organizaciones sin fines de lucro, que incluyen Sesame Workshop, National Head Start Association y Fred Rogers Productions. Seguimos comprometidos con este trabajo porque es lo correcto por hacer.

Gran parte del trabajo que hacemos en PNC me enorgullece, pero el impacto significativo y trascendental de este trabajo es especialmente gratificante y me genera optimismo de cara al futuro.

Obtén más información sobre cómo PNC está marcando una diferencia positiva al aprovechar el poder de nuestros recursos para acelerar la igualdad financiera de las mujeres mediante Proyecto 257: Acelerando la igualdad financiera de las mujeres.