Por Josh Stewart, director de reclutamiento sénior de PNC.

Mientras me preparaba para la Cumbre Anual de Pregrado LGBTQ+ de PNC, que es parte de la Serie de Cumbres de Liderazgo y Educación para Promover la Diversidad (LEAD) anuales del banco, me preguntaba a mí mismo si los programas como este seguían siendo necesarios en 2022. La comunidad LGBTQ+ ha hecho grandes avances y los empleadores como PNC han logrado mucho en los más de 20 años desde que me incorporé por primera vez a la fuerza laboral. Pero mientras escuchaba a los entusiastas estudiantes de pregrado hacer preguntas referentes a ser abiertamente homosexual en el lugar de trabajo, atravesar la autodivulgación durante el proceso de contratación y cómo los empleadores están creando espacios seguros para que los empleados LGBTQ+ prosperen, si es que lo están haciendo, me di cuenta de que, incluso en medio de un progreso tan grande, otros profesionales jóvenes de la comunidad LGBTQ+ reviven mi propia experiencia de “salir del closet” todos los días.

Cuando me incorporé a PNC a principios de la década del 2000, era un estudiante universitario adolescente en búsqueda de una comunidad que brindara apoyo y estabilidad, tanto en el trabajo como en la universidad. Era estudiante de primer año en la Universidad de Pittsburgh. Y, si bien nunca me imaginé que desarrollaría una carrera en la banca, tenía planes de convertirme en pediatra, me encontré trabajando en el Centro de Atención al Cliente y, sin saberlo, estaba creando una comunidad y una carrera profesional. 

En aquel entonces, los términos “diversidad e inclusión” no se utilizaban de la forma que se utilizan hoy en día, pero la sensación de ser diferente y la sensación cuando esas diferencias eran bienvenidas eran fáciles de reconocer.  Mi equipo quería saber cómo fue que salí del closet, me brindaron apoyo durante los días difíciles de ese trayecto y festejaron los buenos días. En estos momentos, vi una mayor oportunidad para crear un espacio seguro específicamente para mí, para mis compañeros de trabajo que pertenecen a la comunidad LGBTQ+ y para nuestros aliados en la oficina. Quería repetir la sensación de apoyo y comunidad que sentí dentro de mi propio equipo en toda la organización. Así que hice lo que todo buen empleado corporativo hace: Elaboré una presentación con diapositivas.

Para cualquier persona que se prestara a escuchar, di argumentos a favor de que PNC mejore nuestro lugar de trabajo y las experiencias de los empleados y clientes de la comunidad LGBTQ+, según lo determina la igualdad corporativa de la Campaña de Derechos Humanos. Más tarde, dirigí el grupo de trabajo LGBTQ+ del banco, que con el tiempo se convirtió en su propio EBRG (grupo de recursos empresariales para empleados) que se llama PNC PROUD.

Actualmente, PNC PROUD brinda un foro de discusión y desarrollo para los miembros de la comunidad LGBTQ+ y sus aliados en 12 divisiones. En total, PNC PROUD es uno de los 11 EBRG de la compañía que brinda apoyo a los empleados que tienen un legado, género, orientación sexual, origen o interés común con conexiones intergeneracionales en 21 mercados que abarcan más de 13,000 empleados.

Después de años de perseguir los esfuerzos de diversidad e inclusión como proyecto personal, además de mi “trabajo cotidiano”, se me dio la oportunidad de convertir ese entusiasmo en mi profesión como parte del equipo de recursos humanos de PNC. Fue aquí que terminé siendo el encargado de la presentación de la primera encuesta del banco sobre el índice de igualdad corporativa de la Campaña de Derechos Humanos que logró un puntaje del 100 %. En 2022, PNC celebró su 10.° año de reconocimiento. Desde entonces, he tenido la oportunidad de desarrollar la cultura de inclusión existente del banco para mejorar las políticas y los procedimientos, realizar el lanzamiento de programas y experiencias de aprendizaje de diversidad e inclusión, establecer las medidas de responsabilidad en materia de diversidad e inclusión y ahora dirigir los equipos que están a cargo de reclutar la próxima generación de empleados diversos e inclusivos de PNC.

He tenido la oportunidad de crecer, tanto personal como profesionalmente, durante el tiempo que he trabajado en PNC, como resultado directo del entorno inclusivo que me rodea aquí. Veinte años después, reconozco la buena fortuna que tuve al haberme integrado a una organización en la que la sensación que sentí desde el primer día tiene un nombre, y se llama inclusión, y en la que el compromiso con la inclusión hoy en día se puede ver y escuchar. Pero el trabajo no ha terminado.

A medida que surgen nuevos desafíos para la comunidad LGBTQ+, debemos mantenernos firmes en nuestro enfoque con respecto a la inclusión. Este Mes del orgullo, he reafirmado mi compromiso de estar presente en nuestra comunidad, no confundir el progreso con la perfección, servir como mentor y ser un líder sincero y visible para los estudiante y colegas LGBTQ+ y sus familias, tanto a nivel personal como profesional. Y estoy orgulloso de ser parte de una organización que hace lo mismo. Juntos, podemos seguir haciendo lo correcto.