A tan solo cuatro meses de que se anunciara el primer caso confirmado de COVID-19 en los Estados Unidos,[1] la Comisión Federal de Comercio (FTC, por sus siglas en inglés) informa que los consumidores estadounidenses han presentado pérdidas por más de $40 millones debido a estafas relacionadas con el coronavirus.[2] La pérdida promedio por hogar debido a una estafa es de $463. Se trata del ejemplo más reciente de cómo los estafadores aprovechan las crisis mundiales para quitarle a las personas el dinero que tanto trabajo les costó ganar.

Algunos intentos de fraude son típicos pero tienen que ver con un tema nuevo. Como en el caso de las estafas tributarias comunes, los delincuentes pretenden ser el gobierno y solicitan información de cuentas bancarias para “depositar un cheque de estímulo”. Por el contrario, lo que hacen es retirar dinero. También han surgido estafas nuevas. Recientemente, la FTC alertó a las personas sobre laboratorios falsos para pruebas de COVID-19 que fueron instalados únicamente para obtener números de seguro social e información de tarjetas de crédito.[3]

En el mundo digital de hoy en día, algunas de las estafas más comunes se llevan a cabo a través del correo electrónico (phishing) o de mensajes de texto (SMiSHing) por teléfono celular. Se trata de ataques que parecen correspondencia legítima pero tienen la finalidad de tentarte a que hagas clic en un enlace o llames a un número de teléfono falso para obtener noticias urgentes sobre un tema relacionado con el coronavirus. Otros estafadores utilizan llamadas automáticas, sitios falsos de compras en línea y publicaciones engañosas en redes sociales para tentar a los consumidores a proporcionar información personal confidencial.

Las amenazas actuales se aprovechan de nuestras preocupaciones reales

Sin importar los métodos que utilicen, todos los tipos de defraudadores actualmente se están aprovechando de las vulnerabilidades de las personas en estas seis áreas: 

  1. Viajes. Según la FTC, las estafas relacionadas con los viajes actualmente lideran la lista, siendo esta la estafa más predominante relacionada con el COVID-19, responsable de casi el 16 por ciento[4] de todas las quejas reportadas. En la mayoría de los casos, los estafadores se hacen pasar por compañías de viajes que intentan contactar a los clientes con respecto a reembolsos falsos o viajes cancelados que fueron programados hace meses.
  2. Banca. A menudo, los estafadores se hacen pasar por un representante de un banco u otra institución financiera para solicitar información para validar tu identidad al fingir que intentan mantener tu cuenta segura durante esta época difícil. Cabe mencionar que PNC hace todo lo posible constantemente para evitar que esto te suceda, y PNC jamás te llamará directamente para solicitar información confidencial para mantener tu cuenta segura. A medida que la situación del COVID-19 sigue evolucionando, visita www.pnc.com/covid19update para consultar las actualizaciones de seguridad más recientes de PNC.
  3. Ayuda financiera. La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) ha alertado a los consumidores sobre mensajes de texto fraudulentos que ofrecen a las personas ayuda financiera por $30,000 de un “Centro de Atención Financiera de la FCC”, el cual no existe.[5] Las demás quejas presentadas a la FCC incluyen llamadas automáticas que afirman ayudar a quienes actualmente atraviesan una situación financieramente insegura con la consolidación de deudas.[6]
  4. Estafas médicas y de suministros. La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA, por sus siglas en inglés) sigue emitiendo advertencias a los vendedores en línea que promueven productos que supuestamente sirven para prevenir, tratar, detectar o curar el COVID-19.[7] Otros informes incluyen “telemercadeos” que abordan a pacientes para ofrecerles kits para las pruebas y mitigación del COVID-19. Dichos kits no existen.
  5. Estafas de donaciones benéficas. Los estafadores que solicitan dinero por teléfono, mensajes de texto, correo electrónico o incluso en persona se hacen pasar por diversas entidades, desde la Organización Mundial de la Salud[8] hasta el banco de alimentos local.
  6. Estafas de trabajo en casa. Los mensajes que afirman que puedes ganar “mucho dinero” al trabajar unas cuantas horas a la semana en casa circulan todo el tiempo, aunque actualmente son particularmente peligrosos debido a que muchos estadounidenses que no tienen trabajo buscan maneras para sobrevivir. Es posible que los estafadores que emplean esta táctica te soliciten un pago antes de empezar a trabajar, o que te pidan que deposites cheques en tu cuenta y luego les transfieras una parte del dinero antes de que te des cuenta que los cheques son falsos.

Ayuda a proteger tu identidad y tu dinero: Debes estar atento de estas señales evidentes

Aunque estas señales pueden variar dependiendo de la forma en que los estafadores te contacten, hay dos características que casi todas las estafas tienen en común. Primero, exigen que tomes acción de inmediato. Luego, piden tu información personal, por ejemplo, la información de tu cuenta bancaria o de tu tarjeta de crédito, tu número de seguro social o tu información médica.

Los estafadores que te contactan por teléfono a menudo “falsifican” números telefónicos para hacerte creer que se trata de una llamada legítima. En el caso de que ya hayas contestado, debes estar atento a un mensaje pregrabado que te pida que oprimas un número para hablar con un operador en vivo, o con alguien que te ofrecerá un premio o una oferta. Todas estas son señales de un posible robo en curso.  

La comunicación escrita a través de correos electrónicos, mensajes de texto o sitios fraudulentos de compras en línea ofrecen incluso más pistas. Es común que contengan errores gramaticales y ortográficos. También se utiliza la “falsificación” de direcciones de correo electrónico para engañar a los consumidores para que crean que el mensaje proviene de una fuente legítima. Los estafadores esperan que no notes que una dirección de correo electrónico fue cambiada de “@homelender.com” a “@home1ender.com.” Si haces clic en los enlaces o archivos adjuntos del correo electrónico, se puede introducir malware en tu dispositivo, el cual rastrea tu información y la envía al estafador. El artículo Aprende cómo detectar un intento de phishing incluye más consejos para reconocer las actividades de phishing y SMiSHing (suplantación de identidad). 

Qué hacer si sospechas de una estafa

Recuerda que ninguna agencia gubernamental o institución bancaria insistirá en que les proporciones información personal confidencial por teléfono o mensaje de texto. Incluso las compañías con fines de lucro legítimas te darán tiempo para que tomes una decisión con respecto a la posibilidad de comprar un producto o servicio que ofrecen por teléfono. Si sospechas de una estafa telefónica, simplemente cuelga.

Si recibes un correo electrónico o un mensaje de texto que parece sospechoso con base en las señales reveladoras que ahora conoces sobre el phishing y el SMiSHing (suplantación de identidad), no hagas clic en ningún enlace, no abras ningún archivo adjunto ni reenvíes el mensaje. En lugar de ello, bórralo de inmediato.

Si sospechas de una estafa o crees que eres víctima de cualquiera de las estafas anteriores, puedes presentar una queja ante la Comisión Federal de Comercio. Si sospechas que has recibido un correo electrónico fraudulento que parece ser de PNC, reenvía el mensaje a la División de Abusos de PNC (abuse@pnc.com). Si sospechas que has recibido un mensaje de texto fraudulento que parece ser de PNC, toma una captura de pantalla del mensaje de texto en tu teléfono móvil y reenvíala a la División de Abusos de PNC (abuse@pnc.com).