Si alguna vez has sufrido las consecuencias de un gasto inesperado, por ejemplo, quizás tu automóvil no arrancaba, tu teléfono falló o perdiste tu empleo, entonces sabes lo importante que es tener algo de efectivo ahorrado para usarlo como apoyo. Un fondo para emergencias es esencial para tu salud financiera: no solo puede ayudarte a manejar la crisis actual con tranquilidad, sino que también puede evitar que agotes tu cuenta de ahorros primaria, que recurras a las tarjetas de crédito o que solicites un préstamo cuando surjan gastos imprevistos. Un fondo para emergencias no solo representa dinero, también representa tranquilidad.

Cuánto debes ahorrar para emergencias 

Aunque es imposible saber con exactitud cuánto puedes llegar a necesitar cuando se presenten gastos inesperados, como regla general debes tener el objetivo de reunir los ahorros equivalentes a tres o seis meses el valor de tus gastos básicos de manutención. La idea es que puedas seguir pagando tus facturas durante varios meses en caso de que pierdas tu empleo, por ejemplo.

Tus gastos básicos de manutención incluyen tu vivienda, alimentos, teléfono y facturas de servicios, así como el transporte y cualquier otro elemento imprescindible para que tu vida continúe sin interrupciones. Puedes establecer tu meta de ahorros para emergencias con la ayuda de la Calculadora de ahorros para emergencias de PNC.

Cómo empezar tu fondo para emergencias 

Una vez que hayas calculado tu meta para tres o seis meses, puedes empezar a ahorrar. Estos consejos pueden ayudar:

  • Abre una cuenta. Tu fondo para emergencias debe ser de fácil acceso en caso que se presente una emergencia, pero no debe ser tan accesible como para que te veas tentado a usarlo para cubrir los gastos del día a día. ¿Cuál es la solución? Abre una cuenta de ahorros secundaria separada aplicando la mentalidad de que dicha cuenta no se debe tocar. Para aprovechar al máximo tus ahorros, investiga tus alternativas en términos de potencial de generación de intereses, así como todo requisito de depósito o saldo mínimo o los cargos mensuales que puedan aplicar.
  • Asume una mentalidad positiva. Tu meta de ahorros para emergencias puede parecer abrumadora al principio, pero recuerda: ¡no tienes que lograrla de la noche a la mañana! Probablemente tardes un poco en alcanzarla. Haz las cosas un paso a la vez y festeja las metas intermedias a medida que tus ahorros se acumulan.
  • Consulta tu presupuesto. Cuando se trata de ahorros, la constancia es la clave. Echa un vistazo a tu presupuesto y determina cuánto puedes permitirte ahorrar cada mes (¡sin excepción!). Incluso un monto pequeño te ayudará a avanzar hacia tu meta, así que date el permiso de empezar con poco y aumentar tu contribución mensual a medida que tus circunstancias lo permitan.
  • Considera los depósitos automáticos. Una manera sencilla de asegurar que se deposite dinero en tu cuenta con regularidad es establecer pagos automáticos de tu sueldo o cuenta bancaria. A medida que dichos depósitos regulares se acumulen y generen intereses, quizás te sorprenda ver lo rápido que tus ahorros aumentan.
  • Actualiza tu presupuesto con frecuencia. Vigila tu presupuesto para ver si surgen áreas en las que puedas reducir tus gastos. Cuando eso suceda, considera destinar dichos fondos extras a tu fondo para emergencias.
  • Haz que tu fondo para emergencias sea tu prioridad. Hasta que logres tu meta de ahorros, piensa primero en tu fondo de ahorros para emergencias cuando recibas dinero que no esperabas, por ejemplo, dinero obsequiado por tus amigos o familiares, tu reembolso de impuestos, un aumento, etc. ¡Ahorra ese dinero en efectivo en tu fondo para emergencias antes que te veas tentado a gastarlo! Estarás agradecido cuando lo necesites. 

Cuándo debes usar tu fondo para emergencias 

Dado que la palabra “emergencias” aparece exactamente en el nombre del fondo, ya sabes que no debes sacar dinero de este fondo para pagar tus gastos cotidianos o para solventar los “deseos” que tengas en el momento. Reflexiona sobre tu definición personal de lo que representa una emergencia para que puedas reconocerla cuando se presente. Las circunstancias que califican pueden incluir la pérdida de tu empleo, la necesidad de pagar por un tratamiento médico o dental inesperado, financiar una reparación importante de tu automóvil (el mantenimiento regular, como los cambios de aceite, se debe incluir en tu presupuesto mensual), el reemplazo de tecnología averiada o tener que tomar un vuelo a casa debido a una emergencia familiar.

Si aún no estás seguro cuando surge un gasto, plantéate las siguientes preguntas:

  • ¿Es un gasto necesario? En otras palabras, ¿mi vida se verá afectada considerablemente si no gasto el dinero? 
  • ¿Este gasto debe realizarse de inmediato? 
  • ¿Se trató de un gasto imprevisto?

Si respondes “sí” a más de una de estas preguntas, puedes recurrir a tu fondo para emergencias con confianza. Solo recuerda reponerlo una vez que la crisis haya pasado y que cuentes con los medios para empezar a acumularlo nuevamente.