Tu especialidad universitaria es el área de estudio en la que te centrarás durante el tiempo que estés en la universidad, es decir, el área en la que te gustaría especializarte. Elegir una especialidad es una de las decisiones más importantes que tomarás como estudiante universitario, pues el conocimiento y las credenciales que obtengas en tu campo te ayudarán a prepararte para establecer tu carrera.

Afortunadamente, la mayoría de las universidades no exigen que definas tu especialidad desde un principio. Puedes empezar a estudiar la universidad sin haber tomado una decisión con respecto a tu especialización, tomar algunas clases para explorar diferentes áreas de interés y luego decidir tu especialidad una vez que determines cuál crees que es la mejor opción. Aunque algunos estudiantes sí definen una especialidad al inscribirse, muchos otros esperan para establecer un compromiso con una especialidad hasta después de haber terminado su primer o segundo año de cursos universitarios.

Qué debes considerar al momento de tomar una decisión con respecto a tu especialidad

Elegir una especialidad puede parecer una tarea abrumadora al principio, pero de hecho es una oportunidad emocionante para explorar tus prioridades, intereses y opciones. Estos son algunos consejos para centrarte en tu especialidad: 

Analiza tus metas de carrera y de vida. Pregúntate qué es importante para ti a medida que vislumbras tu futuro: ¿hacer una diferencia en determinada área de pericia? ¿ganar mucho dinero? ¿ayudar a los demás? ¿establecer tu propia empresa? ¿convertirte en un líder corporativo? ¿ponerte a prueba todos los días? ¿viajar alrededor del mundo? etc. Ten estas prioridades en mente a medida que investigues tus posibilidades de carrera y las especialidades que se alinean con estas.

Explora tus intereses. Vas a invertir mucho tiempo tomando cursos correspondientes a tu campo de especialización, así que debe ser algo que te interese. Piensa en las clases que más disfrutabas en la escuela secundaria. Si te encantaban las matemáticas y las ciencias, quizás ingeniería o informática serían una buena opción para ti. Si preferías las clases de arte, ¿qué tal especializarte en diseño gráfico, animación o diseño de modas? También debes considerar tus pasatiempos y actividades extracurriculares. Por ejemplo, tu pasión por la política local podría conducirte a especializarte en administración pública, ciencias políticas o relaciones internacionales. Haz una lista de los temas que sabes que te gustan, así como algunos temas que crees que podrías disfrutar si tuvieras la oportunidad de estudiarlos.

Considera tus fortalezas y tu experiencia. Además de los temas que te interesan, debes considerar áreas en las que ya has desarrollado habilidades comprobadas. Tal vez eras un miembro activo de un equipo de ciencias en la escuela secundaria, o tal vez clasificabas constantemente en las competencias de escritura o idiomas. Quizás te has convertido en un solucionador de problemas a quien acuden tus amigos cuando tienen problemas técnicos. Piensa en la profundidad y la amplitud de conocimiento que puedes obtener en la universidad al empezar tus estudios desde una posición de fortaleza. 

Familiarízate con el mercado laboral. Investiga los tipos de empleos que están disponibles actualmente y los que estarán disponibles en el futuro. Por ejemplo, es posible que áreas como la medicina, el derecho y la tecnología sigan teniendo una presencia estable, ¿pero cuáles son los mejores caminos para ingresar a dichos sectores? Averigua si hay empleos de nivel básico en tu campo de interés, así como oportunidades de crecimiento. Además, en caso de haber empleos disponibles, asegúrate de que estos paguen lo suficiente para que puedas subsistir y pagar tus préstamos estudiantiles. 

Aprende todo cuanto puedas sobre los campos de estudio que te interesan: Además de hacer investigaciones en línea, consulta con el consejero profesional, profesores y estudiantes que tengan más experiencia de tu universidad, habla con amigos o familiares que trabajen en campos relacionados, y ponte en contacto con empresas para ver si alguien allí está dispuesto a hablar contigo sobre oportunidades profesionales.

Piensa en el tipo de título que te gustaría obtener. El tipo de título que quieres obtener también puede influir al elegir tu especialidad universitaria. ¿Esperas obtener un título tradicional de dos o cuatro años, o te resulta atractiva la idea de continuar con tu educación para obtener un título más avanzado? Es posible que algunas especialidades impliquen trabajar en un campo en el que se requiere contar con un título de maestría o doctorado. Una vez que hayas dedicado tiempo a pensar qué es lo que quieres hacer después de graduarte, quizás tengas una mejor idea del tipo de título que necesitarás.

¿Qué sucede si eliges la especialidad equivocada? 

Incluso después de haberlo pensado seriamente, en ocasiones los estudiantes se dan cuenta que la especialidad que eligieron no es lo que esperaban. La buena noticia es que puedes cambiar tu decisión. Muchos estudiantes cambian de especialización a mitad de camino, se gradúan a tiempo y llegan a establecer una carrera exitosa.