El flujo de caja es un desafío continuo para los propietarios de empresas que deben adaptarse a las caídas y subidas financieras de forma regular. Mantener gastos como los costos fijos y la nómina puede ser extremadamente estresante, especialmente para las organizaciones que apenas empiezan a encontrar su ritmo.

Con la planificación adecuada y la gestión del crédito, los propietarios de pequeñas empresas pueden mantener su flujo de caja saludable. Pero, ¿qué sucede cuando los planes se desvían del rumbo, y de repente estás atrasado o te encuentras en una crisis financiera?

La realidad aterradora es que un giro equivocado puede hacer que una empresa fracase, por lo que es importante que los propietarios de empresas permanezcan racionales, sensatos y con miras al futuro.

Experimenta con lo inesperado

La emprendedora serial Nicole Wright opera una cartera de empresas, una de las cuales es Food Body ME, una compañía de salud holística que lanzó en 2010.

“Fue mi mayor empresa hasta el momento”, expresa Wright. “Ganamos $75,000 en ventas el primer día y más de $2,000,000 en ventas en nuestro primer año”.

Pero el primer año de Wright no fue fácil. Hubo un tiempo en el que pensó que tendría que cerrar su compañía. Unos meses después de su proyecto empresarial, Food Body ME se convirtió en víctima de robo financiero.

“Un famoso chef que había contratado —alguien con quien fui a la escuela de posgrado y en quien confiaba— pidió su salario por adelantado”, expresa Wright. “Después de tomar ese salario, desapareció. También había editado el monto en el cheque. Cuando revisé los recibos anteriores presentados para reembolsos, noté que muchas de sus transacciones no estaban relacionadas con la empresa”.

De repente, Wright encontró su empresa en desorden, sin los fondos para restablecer el rumbo de su empresa.

“Soy extremadamente conservadora con mi dinero en efectivo”, explica Wright. “Antes de que esto sucediera, tenía suficiente dinero para apoyar la empresa durante un año. El robo nos dejó en bancarrota en un plazo de 30 días”.

Si bien Nicole tardó varios meses en recuperarse financieramente, tardó tres años en tomar el control de la experiencia emocional y recuperar su confianza como CEO (directora ejecutiva). Aprendió las siguientes lecciones a lo largo del camino:

Lección 1: Toma el control de tus emociones

Una escasez de efectivo inesperada es traumática. La reacción instintiva de Wright fue verse inmediatamente envuelta en su trabajo y operar a un ritmo más rápido.

“Trabajaba 20 horas al día en algunos casos”, expresó Wright. “Sentía que estaba en crisis. Sentí que no podía ser feliz hasta que arreglara el problema; que no estaba a salvo. Tenía que esforzarme más que nunca antes”.

Pero estar estresada no era saludable. Estaba perdiendo fuerza y se sentía despistada. Tomó la decisión de tomar un tiempo libre, desconectarse y alejarse del trabajo con unas vacaciones.

El descanso la capacitó con una mente clara, lo que la ayudó a centrarse en el futuro y en la recuperación de la empresa.

Lección 2: Mantén tu equipo al tanto

Al principio, Wright mantuvo el robo en secreto, ya que no quería exponer a su equipo a la situación. También se sentía avergonzada.

“Se sentía como mi secreto malo y vergonzoso”, expresa Wright.

Aunque Wright mantuvo el problema en secreto, notó un cambio entre los miembros de su equipo. Estaban sintiendo el mismo estrés que ella estaba experimentando, excepto que su equipo no entendía por qué. En retrospectiva, Wright desea haber sido más transparente y abierta con sus empleados, y haber trabajado para mantener su espíritu en alto.

“He aprendido que es peor que la gente no sepa”, expresa Wright. “Es conveniente obtener la ayuda de tu equipo, mantenerlos en el proceso y las etapas de planificación”.

Lección 3: Prioriza el panorama más amplio

Incluso con esta situación estresante, el mundo de Wright no terminó. Su empresa perseveró y creció a grandes alturas, incluso consiguiendo un lugar en la portada de Newsweek Japan. Pero ella mantiene esta experiencia de cerca.

“Para mí, las finanzas siempre han sido la base”, expresa Wright. “Tus gastos nunca deben exceder tu flujo de caja. Esta fue una situación en la que fui en contra de mis instintos y violé mi propia regla. Nunca debí haberlo hecho”.

El flujo de caja es un arte y a la vez una ciencia. La planificación financiera cuidadosa y la preparación para la rara situación de que ese plan fracase le brinda a las empresas una visión general de su futuro, así como la agilidad para sobrevivir en una repentina crisis de dinero en efectivo. Cuando se produzca una escasez de efectivo inesperada, da un paso atrás, pide ayuda y haz un plan a largo plazo para la recuperación. Hay luz al final del túnel, incluso cuando se te toma por sorpresa.