Todas las industrias experimentaron cierto grado de interrupción cuando el COVID-19 arrasó la nación, aunque el sector de alimentos y bebidas posiblemente fue el más afectado de manera inmediata y severa. La agroindustria se adaptó para satisfacer las demandas cambiantes, desde las órdenes abruptas de quedarse en casa hasta los estragos en la cadena de suministro, y surgió como uno de los héroes de la pandemia.

Ahora, ante la inminente vacunación generalizada, las compañías miran con entusiasmo hacia el futuro para ver cómo se desarrollará el resto del año 2021. Lo que está claro es que muchos de los cambios que hemos visto se mantendrán; de hecho, una encuesta reciente de McKinsey[1] encontró que casi el 80 % de los ejecutivos de bienes de consumo envasados (CPG) que respondieron dijeron que creían que la pandemia tendría un impacto duradero en las necesidades de sus clientes en los próximos cinco años.

A continuación se presentan cuatro desarrollos notables en el sector agroalimentario, así como consejos sobre cómo las compañías de alimentos y bebidas pueden ajustar sus estrategias para abordarlos con éxito.

El cambio: un rápido auge de la cocina en casa ante el declive de los restaurantes

Ah, qué diferencia hace un año. En el 2019, la Asociación Nacional de Restaurantes[2] presumía de un aumento del 3.6 % en las ventas del sector. Luego, la pandemia hizo una rápida reversión de la trayectoria ascendente, y el gasto de los consumidores en restaurantes bajó un 34 % en promedio en agosto de 2020, lo que contribuyó a una pérdida de ingresos para la industria de servicios de alimentos de $165 mil millones de marzo a julio. Al mismo tiempo, las ventas en las tiendas de alimentos aumentaron casi un 30 %[3] año tras año en marzo de 2020 y se mantuvieron fuertes durante el año.

Y aunque muchos están esperando volver a los restaurantes, casi tres cuartas partes de aquellos[4] que dicen que están cocinando más tienen la intención de seguir haciéndolo cuando termine la pandemia.

La estrategia del año 2021 para las compañías de alimentos y bebidas:

Los proveedores de alimentos y bebidas que normalmente abastecían a los restaurantes tuvieron que reorganizar sus productos para adaptarlos a las necesidades de los cocineros domésticos, en lugar de las necesidades al por mayor de sus clientes de servicios de alimentos.

Si bien muchos restaurantes han cerrado, algunos permanentemente, la Ley de RESTAURANTES[5], parte del Plan Americano de Rescate, ayudará a los restaurantes en dificultades a recuperarse, como el primer programa de ayuda con subvenciones destinado específicamente a restaurantes y bares. Y aunque muchos consumidores se han orientado a cocinar en casa, es probable que los restaurantes vuelvan a ser una opción popular de entretenimiento, ya que más del 60 % de los estadounidenses afirman que se sentirán cómodos comiendo fuera dentro de seis meses.[6]

En consecuencia, las compañías de alimentos y bebidas que suministran servicios de comida, así como de venta al por menor, deben mantenerse en estrecho contacto con sus socios de restaurantes sobre los planes de reapertura y estar preparadas para potenciar esa parte de su sector a medida que las regiones y los sitios individuales vuelven a abrir.

Dado que el retorno será probablemente gradual, las compañías de alimentos y bebidas deben priorizar el empaque de la mayoría de sus productos en cantidades aptas para el consumidor, en lugar de tamaños al mayor adecuados para el servicio de alimentos, al menos para el futuro cercano.

El cambio: un cambio de compras en persona a comercio electrónico

Si bien las compras de alimentos pasaron a tener un papel estelar, los consumidores también cambiaron su forma de comprarlos. La afluencia de público cayó en picada, ya que el público no se sentía seguro buscando en las estanterías y demorándose en los pasillos. En respuesta, las ventas de alimentos en línea aumentaron a un sorprendente 300 %[7] a principios de la pandemia.

Aunque esta cifra se estabilizará a medida que los consumidores vuelvan a comprar en persona, no cabe duda de que se producirá un cambio duradero en los pedidos en línea, ya que las estimaciones actuales[8] indican que el comercio electrónico está preparado para alcanzar el 21 % de las ventas totales de alimentos en el 2025.

La estrategia del año 2021 para las compañías de alimentos y bebidas:

Aunque ganar espacio en las estanterías de los comercios sigue siendo un objetivo vital, las empresas con éxito también se centrarán en la "estantería digital", para que sus productos puedan encontrarse cuando los compradores estén tomando decisiones de compra en sus tiendas favoritas. Eso significa emplear las mejores prácticas de optimización de motores de búsqueda (SEO, por sus siglas en inglés) que permitan encontrar tus productos en el momento de la decisión, incluida la adaptación a las plataformas utilizadas por varios minoristas. Dado que cada punto de venta puede tener sus propias pautas en cuanto a la longitud del texto y los recursos fotográficos, es importante ajustar el contenido para posicionarse adecuadamente en cada oportunidad única, así como para el Internet más amplio.

Algunas empresas también están considerando el canal "directo al consumidor" (DTC) en este entorno incierto, ya que te permite crear una relación directa con tus clientes, en lugar de depender de los minoristas y otros intermediarios.

Independientemente de la vía que elijas, revisa tus empaques para ver si debes actualizar tus cajas, bolsas, botellas o cartones para que sean más adaptables al envío y tengan menos probabilidades de dañarse. Hacerlos más livianos también puede ayudar a manejar los costos de envío.

El cambio: los consumidores están probando nuevas marcas y se quedan con ellas

Ahora es el momento de llegar a los clientes que desean diversificarse, ya que un estudio de McKinsey[9] reveló que tres cuartas partes de los encuestados habían experimentado con nuevos comportamientos de compra durante la pandemia. Y, PWC[10] encontró que la mitad de los consumidores había probado diferentes marcas durante la pandemia, y que el 66 % esperaba seguir con ellas.

La estrategia del año 2021 para las compañías de alimentos y bebidas:

A medida que los patrones cambian, existe la oportunidad de conseguir más compradores. Hay que ser agresivo a la hora de educar a los consumidores sobre la propuesta de valor y la cultura de la marca, especialmente si se alinean con las prioridades actuales de los consumidores, como la salud, la seguridad y la justicia social.

Ajusta tus mensajes de mercadeo a través de tus canales de redes sociales, publicidad y promociones para que tus productos lleguen a los consumidores y motivarlos a que prueben los productos al ofrecer un incentivo o una oferta, si es necesario. Luego, aprovecha esa lealtad para seguir sorprendiendo y deleitando a tus mejores clientes con ofertas especiales o ahorros.

El cambio: interrupciones a la cadena de suministros

Todas las tendencias anteriores convergen para crear un choque en la cadena de suministro como resultado de estas desviaciones en el comportamiento de compra de los consumidores, desde el almacenamiento de productos esenciales hasta la comida en casa. Y es un problema que probablemente persistirá; de hecho, más del 90 % de las empresas[11] creen que la interrupción de las cadenas de suministro mundiales causada por el COVID-19 tendrá efectos duraderos en sus negocios.

Pero la pandemia puede no haber presentado un incidente aislado: McKinsey encontró[12] que las compañías pueden esperar ahora que se produzcan interrupciones de la cadena de suministro de un mes o más cada 3.7 años.

La estrategia del año 2021 para las compañías de alimentos y bebidas:

Las compañías de alimentos y bebidas se encuentran en ambos lados de la cadena de suministro. En primer lugar, deben asegurarse de que las materias primas necesarias sigan llegando mediante la diversificación de las fuentes de aprovisionamiento, lo que incluye la investigación de proveedores regionales que puedan verse menos afectados por los problemas de transporte, así como la creación de relaciones con múltiples proveedores para tener opciones. La optimización de tu oferta de productos, como la fabricación de menos sabores o extensiones de línea, también puede ayudarte a prever mejor y a aumentar la cantidad de producto que puedes llevar a las tiendas de forma fiable.

Por otro lado, tienes a los minoristas y a los clientes que confían en ti. La buena noticia es que las compañías de alimentos y bebidas más flexibles pueden ampliar rápidamente su lista de clientes si sus otros proveedores se quedan cortos. Como proveedor local, podrías tener la oportunidad de ganar espacio en las estanterías de un minorista nacional gracias a tu capacidad para conseguirles los productos que necesitan si su proveedor habitual se ha visto perjudicado.

Innovar para el futuro

A medida que se alteran las rutinas y se forman nuevos hábitos, las marcas tienen la posibilidad de crear y cultivar relaciones que pueden hacer que su negocio de alimentos y bebidas tenga éxito a largo plazo.