En el ámbito de la atención médica, especialmente durante la pandemia de la COVID-19, los profesionales de la salud y sus consultorios se han visto desbordados por pacientes y han tenido que ajustar sus métodos de tratamiento. Debido a que en muchos consultorios y hospitales han estado trabajando de manera continuada, los profesionales de la salud están empezando a informar agotamiento.

Una encuesta realizada por Mental Health America reveló que el 93 % de los profesionales de la atención médica sufren estrés y el 76 % afirma estar agotado.[1] Gran parte de ello se debe al agotamiento emocional (según el 82 % de los encuestados), la falta de sueño (70 %), el agotamiento físico (68 %) y el miedo al trabajo (63 %).

Otra encuesta realizada por Berxi, una división de Berkshire Hathaway Specialty Insurance, revela resultados similares, ya que el 84 % de los trabajadores del sector de la atención médica dicen sentirse al menos ligeramente agotados por el trabajo, y el 18 % dicen estar totalmente agotados.[2] Sus principales factores de estrés son el miedo a contraer y contagiar la COVID-19 y trabajar muchas horas.

Sin ningún final claro a la vista, es importante que el personal de atención médica que siente la presión personal y profesional de la pandemia reconozca los signos de agotamiento y aprenda a enfrentarse a ellos.

¿Qué es exactamente el agotamiento?

Según la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS)[3], las señales del agotamiento son:

  • Sensación de agotamiento o de falta de energía
  • Aumento del distanciamiento mental del propio trabajo o sentimientos de negativismo o cinismo relacionados con el mismo
  • Disminución de la eficacia profesional

Aunque cualquiera puede tener estos sentimientos de vez en cuando, si los estás teniendo de forma regular y te levantas cada día con una sensación de temor, es probable que te estés dirigiendo hacia el agotamiento.

Cómo prevenir el agotamiento

Aunque es difícil prepararse para el tipo de estrés sin precedentes y continuo que ha provocado la pandemia, hay pequeñas cosas que se pueden hacer a diario para superar los momentos difíciles.

No seas duro contigo mismo. Establece límites y aprende a decir no. Hacer turnos extra está bien algunas veces, pero no se puede hacer todo el tiempo. Y cuando estés en casa, libérate de la culpa si no has podido dedicarte tanto a tu familia o a mantener el ritmo de la casa. No te presiones para ser la esposa/el esposo o la madre/el padre del año: tu familia entenderá si necesitas un respiro con todo lo que está pasando.

Recurre a tu red de apoyo. Las familias y los amigos del personal de atención médica también tienen un papel importante que desempeñar. Es posible que necesites que tus seres queridos te ayuden con las responsabilidades del hogar y sean comprensivos si no puedes cumplir con todas las obligaciones familiares. Hablar con sinceridad con las personas de tu círculo puede ser de gran ayuda. Si lo puedes pagar, también te puede ayudar subcontratar tareas, como la limpieza de la casa y la ayuda con las tareas escolares de tus hijos.

Encuentra momentos para recargarte. Un café con un amigo, unos minutos sin interrupción para escuchar música o un podcast (no pandémico ni político), una caminata rápida al aire libre: todas estas son formas rápidas de alejarse de las tensiones del trabajo de la atención médica.

No te lleves el trabajo a casa. Cuando llegas a casa, es normal que quieras comentar tu día con tu pareja, y eso está muy bien si te hace sentir mejor. Pero si ves que te provoca demasiadas emociones difíciles, intenta establecer un límite de 10 minutos para desahogarte y luego céntrate en otras cosas.

Busca las cosas positivas. Puede ser traumático cuando pierdes pacientes y te rodea la enfermedad, pero intenta dejar espacio en tu mente para los triunfos, las personas a las que has ayudado a reconfortar, recuperar o salvar. No importa el resultado, recuerda el bien que haces a los demás.

Busca ayuda si la necesitas. Del mismo modo que recomendarías a un paciente o a una familia alterada que hablara con un terapeuta o psicólogo si las cosas se ponen demasiado difíciles, tienes que seguir tu propio consejo. El trabajo de la atención médica es a veces una carga difícil de llevar en solitario.

Cuida tu cuerpo. Dormir lo suficiente, comer bien y mantenerse hidratado son cosas muy sencillas, pero a menudo son los primeros hábitos que se dejan de lado durante una crisis. Es muy importante hacer todo lo posible por descansar y obtener los nutrientes adecuados para ayudar a sobrellevar esas largas jornadas de trabajo.

Evita las redes sociales, las noticias y otros mensajes relacionados con la pandemia. Las constantes malas noticias en los medios de comunicación y la negatividad y las peleas en las redes sociales pueden realmente deprimirte. Si pasas demasiado tiempo mirando malas noticias, y esto te hace sentir peor, tienes que dejar de hacerlo. Tal vez deja tu teléfono en otra habitación cuando te vas a la cama, o establece una regla de no redes sociales/no noticias después de las 7:00 p.m. Tu mente necesita un descanso de la negatividad.

Practica el mindfulness. La respiración profunda, los estiramientos y el yoga pueden ayudarte a relajarte y a encontrar algo de calma en tu día. Puedes comenzar con solo cinco minutos cada vez. Incluso hay aplicaciones móviles que puedes utilizar siempre que necesites un momento.

Una señal de esperanza

Aunque a lo largo de la pandemia hubo momentos en los que parecía que no se vislumbraba el final, el lanzamiento de la vacunación y la mejora del número de casos en determinadas zonas del país permiten ser optimistas. Darse cuenta de que la peor parte de la crisis podría haber quedado atrás puede ayudarte con la energía necesaria para superar los próximos meses.

Mientras tanto, has pasado por muchas cosas y, aunque no hayas llegado al agotamiento total, es probable que el último año haya pasado factura a tu salud y bienestar. Asegúrate de ponerte al día con tus propias citas médicas y cuidados preventivos. Y una vez que el personal no esté tan sobrecargado, intenta tomarte un tiempo libre o reducir tu horario para disfrutar de un merecido descanso.