Después de comprar una casa, financiar la educación universitaria de un hijo o nieto probablemente sea su gasto más grande, y el precio continúa aumentando.

Según el College Board, el costo total de la educación de cuatro años en una universidad privada asciende actualmente a un promedio de casi $200,000. Suponiendo que los costos tienen un incremento anual del 3 %, esa cifra aumentará a $340,000 para el año 2044, es decir, cuando un niño que nazca hoy ingrese a su primer año de universidad.

Una forma de financiar los gastos de educación es mediante préstamos estudiantiles. Otra opción es utilizar cuentas de inversión con ventajas fiscales, tales como un plan de ahorros para la universidad 529. Si usted decide tomar esta vía, cuanto más pronto empiece a invertir, es lo mejor.

Por un lado, hacer contribuciones pequeñas con regularidad puede generar una acumulación considerable con el tiempo gracias al poder de los intereses compuestos. Además, al empezar anticipadamente, se puede beneficiar de las ganancias potenciales de las inversiones más agresivas, como las acciones, cambiando a valores más conservadores, como los bonos, en la medida en que su beneficiario se acerca a la edad universitaria.

Y, por supuesto, al no solicitar un préstamo, evitará pagar interés, lo cual puede duplicar o triplicar fácilmente su desembolso total con el tiempo.

El caso de los planes de ahorros universitarios 529

De los diversos planes de ahorros para la educación disponibles actualmente, quizás el más conocido es el plan de ahorros para la universidad 529 (plan 529). Y aunque ninguna inversión está completamente exenta de riesgos, y PNC Wealth Management no garantiza el rendimiento de ninguna inversión, los planes 529 ofrecen una serie de ventajas, entre las que se incluyen:

  • Su dinero se acumula libre de impuestos federales. Aunque las aportaciones realizadas a un plan 529 están sujetas al impuesto federal sobre la renta, las ganancias generadas sobre el dinero quedan exentas cuando se destinan a gastos educativos calificados, lo que permite que sus activos crezcan más rápido que las inversiones sujetas a impuestos.
  • No se cobran impuestos sobre las distribuciones. Los retiros efectuados de un plan 529 están exentos de impuestos, siempre y cuando se destinen a cubrir gastos educativos calificados, tales como matrícula, alojamiento y alimentación, libros, computadoras, costos de laboratorio, costos calificados asociados con determinados programas de aprendizaje, pagos de préstamos estudiantiles y ciertos costos asociados con la educación primaria y secundaria.
  • Exenciones de impuestos estatales. Muchos estados le permiten deducir sus aportaciones del impuesto estatal sobre los ingresos. Por ejemplo, los residentes de Pennsylvania pueden deducir hasta $15,000 anualmente en contribuciones por beneficiario, o hasta $30,000 en el caso de las parejas casadas que presentan declaraciones conjuntas, siempre y cuando cada cónyuge haya ganado por lo menos $15,000.
  • Flexibilidad superior. Cualquiera puede aportar a un plan 529, por ejemplo, los padres, abuelos, tíos, incluso hasta los amigos, y el dinero se puede utilizar en casi cualquier institución de educación superior del mundo. No hay restricciones de edad ni de ingresos, lo cual es una gran ventaja, ya que algunos instrumentos de ahorros para la educación sí imponen tales límites, lo que implica un tope con respecto al monto que puede ahorrar.
  • Límites de aportación generosos. Los límites de aportación varían según el estado; en algunos casos se permiten más de $600,000 en aportaciones totales, lo que significa que puede acumular la mayor parte o la totalidad del costo de una carrera universitaria de cuatro años.
  • Usted tiene el control. El titular de la cuenta, y no el beneficiario, decide cuándo retirar distribuciones, cuánto retirar y de qué manera se utilizará el dinero (recuerde que las distribuciones estarán exentas de impuestos si se utilizan para gastos educativos calificados). Además, puede cambiar el beneficiario en el momento que quiera y con la frecuencia que quiera, sin incurrir en penalidad alguna si lo cambia a otro miembro elegible de la familia.
  • El dinero sigue estando disponible. Si necesita el dinero en caso de emergencia o de dificultades financieras, podrá retirar los fondos y utilizarlos como considere oportuno. Tenga en cuenta que, si bien no se cobran impuestos sobre sus aportaciones, sí se cobran impuestos sobre las ganancias que estas producen, y usted estará sujeto a una penalización del 10 % si no utiliza los fondos para gastos educativos calificados. Sin embargo, existen algunas situaciones en las que se puede exentar la penalización del 10 %, como en el caso de que el beneficiario reciba una beca que reemplace ese dinero.

Cuentas de custodia: otra manera de ahorrar

Si está destinando dinero para la universidad, quizás deba considerar abrir una cuenta de custodia, ya sea en lugar de un plan 529 o en conjunto con este. Se trata de una cuenta de banca o de inversión que usted gestiona para un menor de edad de conformidad con la Ley Uniforme de Transferencias a Menores.

Como custodio, usted tiene el control total de la cuenta y puede realizar retiros por cualquier monto en cualquier momento para cubrir los gastos del menor, no solo para la universidad, sino también para otras cosas, como viajes, campamentos de verano, lecciones de música y ropa. No hay restricciones con respecto a cuánto puede aportar ni con respecto a quién puede contribuir.

Una advertencia: Todas las transferencias realizadas a una cuenta de custodia son irrevocables. Cualquier dinero que aporte pertenece al beneficiario, quien asume el control a la edad de 18 o 21 años (esto varía según el estado) y puede utilizar el dinero según él o ella lo decida. Idealmente, las intenciones del beneficiario se alinearán con las que tiene usted.

Ahorrar para la universidad es una responsabilidad financiera importante, y comenzar temprano puede marcar una diferencia significativa. A medida que los costos de la educación continúan aumentando, las familias que comienzan a ahorrar con anticipación pueden beneficiarse del crecimiento compuesto y, potencialmente, reducir su dependencia de los préstamos estudiantiles y de los costos por intereses que estos generan a largo plazo. Elegir la estrategia de ahorro adecuada es tan importante como comenzar temprano, ya que las distintas opciones ofrecen diferentes niveles de ventajas fiscales, flexibilidad y control.

Los planes de ahorro para la universidad 529 son una opción popular debido a su crecimiento libre de impuestos cuando se destinan a gastos educativos calificados, sus altos límites de aportación y la capacidad del titular de la cuenta para mantener el control de los fondos. Las cuentas de custodia también pueden desempeñar un papel, ya que ofrecen una mayor flexibilidad de gasto, pero proporcionan menos beneficios fiscales y un menor control una vez que el beneficiario llega a la edad adulta. En última instancia, el mejor enfoque dependerá de sus metas, su horizonte temporal y su situación financiera general. Al planificar con anticipación y revisar su estrategia con regularidad, puede prepararse mejor para cubrir los costos futuros de la educación mientras se mantiene alineado con sus objetivos financieros generales.

Hable con nosotros

Es importante ahorrar para la universidad de una manera que maximice su rendimiento potencial y minimice su responsabilidad impositiva. PNC le puede ayudar a decidir si un plan 529 es adecuado para usted y si este se ajusta con el resto de sus metas financieras.