La lista del supermercado se parece mucho a la ropa sucia. Nunca se acaba. No importa cuántos artículos del supermercado compres, ya que en algún momento la lista volverá a aumentar. Sin embargo, hay maneras que pueden ayudar a gestionar esa interminable lista de compras para ayudarte a mantener el control de tus gastos. He aquí tres consejos factibles que puedes utilizar:

1. Tu cerebro funciona mejor si tienes una lista a la mano.

Al cerebro humano le encantan las tareas ordenadas. ¿Por qué? La investigación científica indica que somos capaces de recordar mejor las cosas que necesitamos hacer que las cosas que hemos hecho. A esto se le conoce como efecto Zeigarnik. La lista del supermercado activa nuestra mente para pensar en las cosas que necesitamos comprar, y esto es lo que la hace tan efectiva.

Además, el tachar los artículos de la lista es realmente satisfactorio. Al pasar de un extremo a otro en los pasillos y eliminar cada artículo de la lista, percibes una sensación de triunfo. Además, si conoces la distribución de la tienda, incluso podrías agrupar los artículos con base en su ubicación. Por ejemplo, puedes enumerar primero todos los artículos que están al fondo de la tienda y de ahí organizar tu recorrido hasta la caja. Con este tipo de organización, no solo podrás recordar todos los artículos con mayor facilidad, sino que terminarás tus compras con más rapidez.

Por lo tanto, la próxima vez que vayas al supermercado, haz una lista. Sin importar si la escribes en un pedazo de papel o la parte trasera de un sobre o si la tienes guardada en una aplicación de smartphone, debes comprometerte a hacer una lista cada vez que vayas de compras.[1]

2. Planifica cuánto puedes gastar y ahorra lo demás.

Has hecho una lista, lo cual es un excelente comienzo, pero ¿has planificado tus gastos mensuales de supermercado?

En lugar de simplemente elaborar un presupuesto, elabora un plan de gastos. ¿Qué diferencia hay entre esto y un presupuesto? Un plan de gastos cambia el enfoque de las cosas que quieres comprar a los artículos adicionales para los cuales quieres ahorrar. Por ejemplo, si quisieras ahorrar para realizar un viaje a las montañas, sabes que debes asegurar que cierta cantidad de dinero vaya a tu cuenta de ahorros cada mes. Sin embargo, en lugar de transferir dinero arbitrariamente a tus ahorros, considera administrar tus gastos de supermercado como una manera de hacer crecer tus ahorros. Gasta de acuerdo con tu plan cada mes y aparta lo que ahorres hasta que logres tu meta de ahorro.

3. Adopta una mentalidad de abundancia.

¿Te sucede que entras a una tienda y compras artículos de más? Esto les pasa a muchas personas, y puede deberse a que tienen una mentalidad de escasez. Es decir, compras poquito de más porque te preocupa que no sea suficiente. En este caso, te podría preocupar que no tengas suficiente comida, por lo que compras más.

Es hora de cambiar esa mentalidad. En vez de enfocarte en lo que no tienes, enfócate en lo que tienes. Por ejemplo, haz una lista de los platillos que puedes preparar con los ingredientes que ya tienes en la despensa.

No solo gastarás menos, sino que empezarás a cambiar tu enfoque con respecto a lo que te hace falta.

Al aplicar estos tres consejos, podrás maniobrar en la tienda con mayor facilidad, recordar todo lo que está en tu lista y regresar a casa más satisfecho por lo que lograste.