Augustine (Gus) Faucher es vicepresidente sénior y economista principal de The PNC Financial Services Group, desempeñándose como portavoz principal en todas las cuestiones económicas de PNC.
Antes de unirse a PNC en diciembre del 2011 como especialista sénior en macroeconomía, Faucher trabajó durante 10 años en Moody’s Analytics (anteriormente Economy.com), donde fue director y economista sénior. Fue responsable de dirigir el modelo informático de la economía estadounidense de la firma, editaba una publicación mensual sobre las perspectivas económicas de los EE. UU., cubría la política fiscal y monetaria, y analizaba varias economías regionales. Anteriormente, trabajó durante seis años en el Departamento del Tesoro de los EE. UU., y enseñó en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign. Fue nombrado vicepresidente sénior en marzo de 2015, economista principal adjunto en febrero de 2016, y a su función actual en abril de 2017.
Faucher es citado con frecuencia en los medios de comunicación internacionales, nacionales y regionales, The Wall Street Journal y The New York Times. Se ha presentado en ABC World News, CBS Evening News, NBC Nightly News y Nightly Business Report, y se presenta regularmente en CNBC, CNN y Fox Business. Además, se presenta regularmente en CBS Radio, NPR y Marketplace.
Transcripción:
Hola, soy Gus Faucher, economista principal de PNC Financial Services Group, y presentaré el panorama económico para el tercer trimestre de 2026. La economía de los Estados Unidos parece haber superado el conflicto con Irán. Ahora que se ha firmado un memorando de entendimiento entre los Estados Unidos e Irán y los precios de la energía han bajado, la economía debería continuar expandiéndose durante el resto del año y hasta 2027.
El mercado laboral se mantiene firme este año y, de hecho, ha registrado una ligera aceleración en la creación de empleo en comparación con 2025. El año pasado, la economía solo sumó un promedio de aproximadamente 10,000 empleos por mes, pero este año el ritmo ha sido más fuerte, pues ha superado los 100,000 puestos de trabajo mensuales en promedio durante el primer semestre de 2026. Además, la tasa de desempleo ha bajado ligeramente hasta el 4.2 % al mes de junio.
Esto se sitúa justo en el nivel que la Reserva Federal considera óptimo para la tasa de desempleo a largo plazo, en consonancia con la inflación, y la diversificación de la creación de empleo muestra un mejor desempeño este año en comparación con el anterior. En 2025, la economía de los Estados Unidos habría registrado una pérdida neta de empleos si no hubiera sido por el sector salud. Es decir, el crecimiento del empleo fuera del sector salud fue negativo en 2025, debido en parte a los recortes del DOGE (Departamento de Eficiencia Gubernamental) en el gobierno federal, pero también a la debilidad de las contrataciones en otras industrias fuera del sector salud.
Sin embargo, en 2026 se está observando un crecimiento del empleo un poco más generalizado. Cada vez son más las industrias que se suman a la creación de empleo. El sector manufacturero ha registrado leves avances, lo cual representa una mejoría.
Industrias como la de turismo y hotelería, así como la de servicios profesionales y empresariales, muestran un desempeño ligeramente superior. Así pues, en 2026 se observa una base más amplia de industrias que generan empleo, lo cual es una excelente noticia para la sostenibilidad del mercado laboral a largo plazo. El mercado laboral actual es también estructuralmente más ajustado de lo que ha sido durante gran parte de los últimos 25 o 50 años.
Esto se debe, en parte, a la lenta recuperación tras la pandemia, pero también responde a factores estructurales. Es decir, estamos viendo cómo la generación de los baby boomers continúa jubilándose. Esto ejerce presión a la baja en la tasa de participación laboral, que es el porcentaje de adultos que trabajan o buscan empleo activamente.
Además, en los últimos dos años, a esto se ha sumado la reducción en los niveles de inmigración y el aumento de las deportaciones. Como consecuencia, las empresas enfrentan serias dificultades para encontrar personal debido al lento crecimiento de la población activa. Por este motivo, las empresas evitan despedir trabajadores, ya que temen no poder cubrir esas vacantes en el futuro si se quedan cortos de personal.
De este modo, este ajuste estructural del mercado laboral mantiene firme la contratación y asegura que la economía siga generando empleos. Hemos observado el impacto que la mayor inflación tiene en los ingresos de los consumidores. La línea azul representa los ingresos personales después de impuestos.
Estos son los ingresos que obtienen los hogares del mercado laboral, los rendimientos de inversión y las transferencias del gobierno, ajustados según la inflación. Este indicador se ha venido desacelerando durante los últimos años a medida que el mercado laboral perdía fuerza y el crecimiento salarial se moderaba. A continuación, se puede observar una fuerte caída en los ingresos personales después de impuestos debido al encarecimiento de la energía tras el conflicto entre los Estados Unidos e Irán.
Ahora que ese conflicto con Irán aparentemente ha terminado, se está observando que los ingresos personales después de impuestos se están recuperando en cierta medida. Sin embargo, el ritmo de crecimiento es mucho más débil que el que hemos experimentado en los últimos años. Pero el crecimiento del gasto del consumidor, representado por la línea naranja, nuevamente ajustado según inflación, se mantiene estable, pues crece a una tasa de entre el 2 y el 3 por ciento durante la mayor parte de los últimos años.
Prevemos que el crecimiento del gasto del consumidor se desacelerará a corto plazo hasta alcanzar un ritmo más acorde con el crecimiento de los ingresos. Sin embargo, los consumidores se están beneficiando del aumento en el valor de las viviendas, y los consumidores de ingresos elevados se están beneficiando del sólido mercado bursátil que incrementa su patrimonio, lo cual también está respaldando su gasto. Prevemos que el gasto del consumidor, que representa aproximadamente dos tercios de la economía estadounidense, registrará un crecimiento más lento este año y en 2027, aunque debería ser lo suficientemente sólido como para mantener la economía en marcha.
La mayor preocupación de la Reserva Federal a mediados de 2026 es la inflación. Hemos observado un repunte en la inflación durante el último año aproximadamente. Esto se debe, en parte, al encarecimiento de la energía a causa del conflicto con Irán.
Sin embargo, el repunte comenzó en 2025, antes del conflicto con Irán, y se debe a factores como los aranceles y las dificultades en las cadenas de suministro, entre otros. Prevemos que la inflación se moderará en el segundo semestre de 2026, a medida que los precios de la energía desciendan y se disipe el impacto de los aranceles. No obstante, es probable que la inflación se mantenga por encima del objetivo del 2 por ciento de la Reserva Federal a corto plazo, incluso si excluimos los precios más volátiles de los alimentos y la energía.
Dicho esto, la inflación debería desacelerarse en el segundo semestre de este año, lo que significa que la Reserva Federal mantendrá las tasas de interés en su nivel actual. Se espera que la tasa de fondos federales se mantenga en su rango actual de tres y medio a tres y tres cuartos por ciento durante el resto de 2026 y hasta 2027, ya que la Fed cuenta con el beneficio del tiempo y puede permitirse esperar a que la inflación se desacelere. Sin embargo, las perspectivas para la tasa de fondos federales se inclinan al alza.
En términos generales, nuestro pronóstico prevé un crecimiento económico un tanto más lento durante el resto de 2026 y de cara a 2027, pero con una expansión continua en la economía estadounidense. Es decir, no se prevé una recesión en el corto plazo. El crecimiento del gasto del consumidor se desacelerará un poco, pero se mantendrá sólido.
Seguimos observando una sólida inversión empresarial, particularmente en relación con la inteligencia artificial, y en términos generales, la economía debería continuar creciendo. Considerando el crecimiento lento continuo de la población activa, se ejercerá una presión a la baja en la tasa de desempleo. Incluso con un crecimiento del empleo un poco más lento, se espera que la tasa de desempleo se mantenga estable en su nivel actual de aproximadamente el 4.2 por ciento durante el resto de 2026 y adentrándonos en 2027.
Dicho esto, los riesgos de la perspectiva se ponderan a la baja. Podría ser que la inflación elevada provoque que la Fed aumente las tasas de interés, lo cual podría ser un obstáculo para el crecimiento económico, y también existe el potencial de una caída en el mercado bursátil. Si los inversionistas se vuelven menos optimistas respecto a la inteligencia artificial, podrían reducir la inversión en ese sector.
Asimismo, una contracción en el mercado bursátil podría afectar el nivel de consumo de los hogares de ingresos más altos. Sin embargo, nuestro pronóstico prevé una expansión continua y una tasa de desempleo que se mantendrá baja y sólida. Muchas gracias por su tiempo.
Pueden consultar todos nuestros materiales en pnc.com diagonal economic reports, y pueden seguirme en X, antes conocido como Twitter, en @GusFaucherPNC.