Un plan financiero brinda una sensación de seguridad y dirección, pero requiere tiempo y experiencia para estructurarse adecuadamente. Sus metas futuras y su bienestar financiero dependen del éxito de dicho plan; por lo tanto, dedicar el tiempo necesario para asegurar que su estrategia trace adecuadamente el futuro que desea es fundamental. Sin embargo, el trabajo no termina después de haber sentado las bases.

Un plan creado durante un período de claridad y estabilidad puede quedar obsoleto rápidamente a medida que la vida cambia o las condiciones del mercado varían. Sin mencionar que, a medida que usted crece, sus metas y prioridades pueden haber cambiado, y ahora sus finanzas se dirigen hacia un rumbo que ya no se ajusta a sus necesidades.

“Si este es su caso, puede que sea el momento de considerar la recalibración de su plan financiero, que es una forma común de mantenimiento que todos deberían realizar periódicamente para asegurar que su brújula financiera apunte en la dirección correcta”, afirma Rich Guerrini, presidente y director ejecutivo de PNC Wealth Management. “Un asesor experimentado y un equipo financiero pueden ayudarle a determinar cuándo, por qué y cómo debe ajustar su plan a medida que sus necesidades y los resultados deseados evolucionan”.

Si tiene en mente realizar una recalibración, esta guía de cinco pasos le asegurará que el proceso le brinde el poder necesario para retomar el control de su futuro financiero.

1. Reconocer su momento de reflexión

El primer paso puede parecer obvio, pero puede ser fácil pasar por alto cambios en sus finanzas que requieren un cambio de rumbo.

El catalizador suele ser un evento de vida que usted pudo, o no, haber previsto. Esto puede incluir situaciones como transiciones de carrera, matrimonio, divorcio, el nacimiento de un hijo o el envejecimiento de los padres, por mencionar solo algunas. Si bien es posible que en algún momento su panorama financiero pareciera estar alineado con su vida, cambios como estos pueden alterar rápidamente los patrones de gasto y las metas a largo plazo.

También es posible que note que los gastos que antes no requerían esfuerzo han empezado a convertirse en una carga, o que el progreso hacia una meta financiera que antes parecía alcanzable se ha ralentizado. Sea cual sea la señal, notar el cambio y tomar medidas es el primer paso, y quizás el más importante.

2. Realizar un inventario de su situación actual

Una vez que se da cuenta de que necesita realizar un cambio, es momento de evaluar sus finanzas actuales. Comprender los detalles específicos en este punto es importante, ya que, si bien un enfoque sin intervención puede funcionar cuando las cosas van según lo previsto, la organización es la clave para la recalibración.

Estas son las principales áreas que deberá comprender antes de comenzar la recalibración: 

  • Ingresos: sus ingresos normales, bonos ocasionales, dinero de trabajos secundarios y cualquier otra suma de dinero que reciba habitualmente. 
  • Gastos: obligaciones normales y gastos opcionales previstos. 
  • Deudas: cualquier saldo pendiente, las tasas de interés y los calendarios de pago habituales. 
  • Ahorros e inversiones: cualquier dinero que no forme parte de sus gastos habituales, el propósito de cada cuenta y cómo está asignado.
  • Cambios en su estilo de vida: cualquier factor que afecte las prioridades o el flujo de dinero.

Después de pasar por este proceso, puede que le sorprenda ver exactamente cómo están alineadas sus finanzas. Es posible que se dé cuenta de que está más cerca de sus metas de lo que pensaba. Por otro lado, lo que eran cuestiones menores podrían haberse convertido en problemas más grandes de lo que se pensaba inicialmente. No dé por sentado que todo está en orden: tómese el tiempo para obtener una visión integral de sus finanzas.

3. Volver a conectarse con sus metas

Ahora que sabe cuál es su situación financiera, es momento de analizar sus metas desde una perspectiva nueva. Esta es la esencia de su recalibración financiera, ya que el cambio en sus metas es la razón principal por la que está adoptando una perspectiva diferente en primer lugar.

Este paso consiste en ser honesto y abierto con usted mismo. Debe ser realista sobre lo que desea e imaginar la vida que está construyendo para dentro de unos años. Para lograrlo, resulta útil responder a algunas preguntas que pondrán toda la situación en una mejor perspectiva. Algunos ejemplos incluyen:

  • ¿Qué metas siguen sintiéndose relevantes e inspiradoras? 
  • ¿Qué metas ya no coinciden con sus aspiraciones futuras? 
  • ¿Qué nuevos sueños o prioridades han surgido que merecen atención? 
  • ¿Cuándo quiere o necesita alcanzar dichas metas de manera realista?

Una vez que estas preguntas hayan sido contestadas, finalmente podrá abordar la pregunta más importante: ¿De qué manera el ajuste de sus finanzas podría ayudar a respaldar estas metas y cómo sería ese proceso?

4. Ajustar su plan para que coincida con su nueva realidad

Recalibrar su plan financiero es un proceso integral que puede implicar tanto ajustes sutiles como una reestructuración más significativa, dependiendo de cuánto haya cambiado su vida. Aquí es donde puede ser beneficioso hablar con un asesor financiero, ya que este puede ayudarle a lo largo del proceso y analizar los cambios que podrían alinearse con sus necesidades. Estas pueden incluir:

  • Alinear su presupuesto con sus prioridades actuales. 
  • Reequilibrar sus ahorros o las contribuciones a sus inversiones para respaldar mejor sus metas actualizadas.
  • Reevaluar su perfil de riesgo para que refleje su etapa de vida y su nivel de tolerancia. 
  • Fortalecer su fondo para emergencias si sus responsabilidades o patrones de ingresos han cambiado. 
  • Actualizar las pólizas de seguro o los niveles de cobertura para protegerse a sí mismo, sus finanzas, sus bienes y su familia. 
  • Ajustar las estrategias de pago de deudas en función de las nuevas prioridades o del entorno de las tasas de interés. 

La intención aquí es crear un plan más adecuado para su nuevo futuro, pero incluso los ajustes modestos que ayuden a encaminarlo en la dirección correcta pueden desempeñar un papel significativo en su salud financiera general.

5. Poner en marcha su nuevo plan

Con un plan renovado en marcha, es momento de ponerlo en práctica de maneras que no requieran su atención constante. La meta de esta recalibración es hacer su vida más fácil, no más difícil; por lo tanto, lo ideal es que su plan le permita enfocarse en vivir la vida.

La automatización puede ayudar, y puede aplicarse al ahorro, las inversiones, el pago de deudas e incluso a las revisiones periódicas. Cuando las transferencias se realizan de forma automática, dejan de depender de la fuerza de voluntad o de la memoria. Cuando su calendario le indique que debe revisar su plan trimestral o semestralmente, se sentirá como algo habitual en lugar de algo abrumador. Se trata de minimizar la fricción en la medida de lo posible. La mayoría de las situaciones no requieren que usted gestione sus finanzas hasta el más mínimo detalle. En lugar de ello, configurarlas de manera que permita que los hábitos beneficiosos se acumulen puede hacer que sean una preocupación menor a largo plazo.

“La recalibración no se trata solo de arreglar algo que está roto; para la mayoría de nosotros, se trata simplemente de mantener nuestras finanzas alineadas con nuestro futuro”, afirma Guerrini. “Cuanto más revise su panorama financiero, más sintonía tendrá con los cambios en su vida, y hacer ajustes no le resultará tan estresante”. No existe una situación universal para todos cuando se trata de la planificación financiera; se trata de proteger lo que más importa y de empoderar a su futuro yo”.

*Cualquier referencia a asesores o planificación financiera en este artículo tiene fines educativos generales y no pretende ser un consejo de inversión individualizado.