Mientras las empresas miran al 2026, el panorama está marcado tanto por la complejidad como por la oportunidad. Según la más reciente encuesta “Dentro de la mente de los directores financieros” de PNC Bank, casi el 70 % de los directores financieros estadounidenses afirman que la incertidumbre económica, en particular en torno a los aranceles, de hecho ha beneficiado a sus compañías. Muchas organizaciones están aprendiendo a prosperar en la ambigüedad, pues la utilizan como un catalizador para la innovación y la aceleración.
Sin embargo, no todos los desafíos son generados por factores económicos. La encuesta reveló que el 53 % de los directores financieros clasifican las amenazas de ciberseguridad como su principal preocupación rumbo a 2026, superando las preocupaciones en torno al aumento de las regulaciones (50 %) y a la política monetaria (47 %). A diferencia de las variaciones económicas o los cambios legislativos, la ciberseguridad es un dominio en el que las compañías pueden demostrar iniciativa e impulsar la responsabilidad.
Para enfrentar este desafío, las organizaciones con visión de futuro están desarrollando sólidas hojas de ruta que enfatizan la resiliencia y la defensa proactiva, en particular en un entorno en el que la IA puede intensificar el panorama de amenazas.
Mayor seguridad en los pagos
La planificación de protección estratégica de datos es indispensable para desarrollar una resiliencia perdurable contra las amenazas de ciberseguridad. Esto es particularmente cierto en el ámbito de pagos de alto riesgo, en el que la confianza, la agilidad y la precisión son fundamentales. A medida que la modalidad, el volumen y la complejidad de las transacciones digitales siguen aumentando, las empresas pueden implementar soluciones que no solo protejan la información sensible, sino que además optimicen los procesos de verificación de pagos.
“A medida que las transacciones digitales continúan acelerándose, los servicios de verificación de identidad y cuentas se han convertido en un nivel de defensa crucial contra el fraude”, dijo Chris Byers, gerente de productos sénior de soluciones de servicios de verificación de PNC. “En PNC, estamos invirtiendo en herramientas que no solo protegen a nuestros clientes, sino que además optimizan sus operaciones al ayudarles a asegurar que sus contrapartes, incluidos sus clientes y proveedores, se validen durante el proceso de incorporación y al momento de realizar transacciones, lo que es fundamental para la habilitación de pagos seguros. Tiene que ver con desarrollar confianza en cada transacción y ayudar a las empresas a mantenerse resilientes en un entorno de amenazas cada vez más complejo”.
Tendencia al alza del gasto en tecnología
A medida que aumenta tanto la frecuencia como la sofisticación de las amenazas cibernéticas, las empresas están dando prioridad a las inversiones en tecnología a fin de proteger sus operaciones, datos y la confianza del cliente. Los resultados de la encuesta revelaron que el 73 % de los directores financieros tienen planes de mantener o aumentar sus inversiones en tecnología hacia finales de 2025, lo que indica que la defensa digital se perfila como una de las principales prioridades estratégicas. De cara al futuro, es probable que muchas organizaciones exploren maneras de aprovechar la IA como parte de sus estrategias de prevención del fraude, con el fin de contrarrestar el creciente riesgo que suponen los estafadores que utilizan herramientas de IA para generar estafas cada vez más complejas.
Mirando hacia el 2026, las compañías se pueden beneficiar de la adopción de una estrategia de ciberseguridad proactiva por niveles que incluya la implementación del monitoreo continuo en red y la detección de amenazas dirigida por IA, así como un enfoque integral en cuanto a la integridad de los pagos y la prevención del fraude, mediante el uso de una combinación de políticas, procesos y servicios avanzados. Todas estas son herramientas que no solo identifican las vulnerabilidades, sino que además se adaptan en tiempo real a los riesgos emergentes. Estas inversiones van más allá del cumplimiento, pues tienen que ver con establecer una base resiliente que proteja los datos, preserve la confianza del cliente y permita el crecimiento seguro en una economía que cada vez se centra más en lo digital.
Empoderamiento de los empleados
Capacitar a los empleados para que se mantengan alertas ante los ataques de ciberseguridad es indispensable para establecer una organización resiliente. Las contraseñas débiles, los ataques de suplantación de identidad, los ajustes de seguridad mal configurados y la transferencia accidental de información confidencial se pueden reducir mediante la capacitación adecuada de los empleados para mitigar el error humano, que sigue siendo una de las principales causas de brechas de ciberseguridad[1].
Las compañías pueden educar a sus empleados a través de la capacitación frecuente, la comunicación constante y la implementación de un plan de acción claro cuando se identifiquen problemas. Enfatizar la ciberseguridad como parte de la cultura y promover una mentalidad “que dé prioridad a la seguridad” ayuda a los empleados a comprender que la ciberseguridad es responsabilidad de todos.
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