El conflicto en el Medio Oriente representa un riesgo geopolítico significativo. Sin embargo, no ha alterado los avances positivos de las perspectivas estructurales de la economía mundial a mediano y largo plazo.

En ausencia de interrupciones prolongadas en el suministro de petróleo o de una liquidez global en dólares más restringida, los precedentes históricos sugieren que los mercados financieros pueden absorber este tipo de impactos y deberían recuperarse a medida que aumente la confianza en que la situación permanece contenida.

La incertidumbre se mantiene elevada, pero los Estados Unidos y prácticamente todas las economías globales comparten un sólido interés común en restablecer el flujo ininterrumpido de energía e insumos de manufactura esenciales.

PARA UN ANÁLISIS PROFUNDO
Strategy Insights del segundo trimestre de 2026