Las nuevas tecnologías de pago son noticia casi a diario, pero muchas organizaciones aún enfrentan dificultades para distinguir entre lo que es interesante y lo que es viable. Ese desafío sirvió de marco para el reciente seminario web de Administración de Tesorería de PNC, titulado, Reimaginar los pagos para las operaciones modernas, en el que se analizó cómo las empresas se están adaptando al panorama de pagos cada vez más complejo de la actualidad.
Moderado por Sarah Billings, directora de Pagos Globales de PNC, el debate contó con la participación de Doug Carlson, director de Administración de Productos de Pagos, y Jim Douglas, director de Pagos Emergentes. Juntos, analizaron las principales tendencias de pagos, los casos de uso que impulsan su adopción y por qué las estrategias más efectivas integran las infraestructuras de pagos ya consolidadas con lo que está por venir.
Entender el "supermercado" de pagos actual
"Me gusta pensar que los pagos hoy en día no son tanto un pasillo único como un supermercado completo", dijo Billings, señalando que antes las organizaciones dependían de un conjunto relativamente limitado de opciones conocidas —ACH, transferencias electrónicas, cheques, tarjetas y efectivo—, mientras que el entorno actual ofrece muchas más opciones y es mucho más complejo.
Carlson se hizo eco de esa opinión y añadió que las empresas disponen ahora de una amplia gama de opciones, entre las que se incluyen múltiples modalidades de pagos instantáneos, monedas estables y activos digitales, a las que se puede acceder a través de API, además de los canales tradicionales en línea o por archivos. Para simplificar todas estas opciones, PNC ofrece servicios como pagos electrónicos para pagos de empresa a consumidor, cuando la rapidez y la variedad de opciones para el consumidor son fundamentales, o se necesita un enrutamiento inteligente para optimizar la selección de pago, equilibrando la rapidez, costo y cobertura.
"La ventaja no radica en tener más opciones, sino en elegir bien y saber combinarlas estratégicamente para satisfacer las necesidades específicas de la empresa", afirmó.
Las tendencias de pago reflejan los cambios en la demanda
Carlson profundizó en este cambio y destacó cómo sigue creciendo la demanda de opciones de pago más rápidas y flexibles. Destacó la expansión actual del sistema ACH y el notable crecimiento de los pagos de persona a persona y de empresa a consumidor. La red Zelle® por ejemplo, alcanzó un valor de pagos de $1.2 billones en 2025, lo que refleja un crecimiento interanual de casi el 20 %.[1]
En lugar de sustituir los métodos tradicionales, se están incorporando nuevas opciones que mejoran la velocidad, conveniencia y confianza en los aspectos que más importan.
Cómo hacer que la innovación en los pagos funcione en la vida real
Los panelistas compartieron ejemplos de cómo los clientes de PNC aprovechan las herramientas de pago modernas:
- Un importante proveedor de servicios de atención médica redujo los retrasos en los reembolsos y los problemas de conciliación al dejar de utilizar cheques en papel y adoptar los pagos electrónicos, un servicio de opción de pago B2C que permite a los pacientes elegir cómo recibir los fondos.
- Un proveedor de seguros regional usó Zelle® para transferir los pagos de las reclamaciones aprobadas directamente a las cuentas bancarias de los clientes en cuestión de minutos, satisfaciendo así las crecientes expectativas de rapidez.
- Un comercio de punto de venta minorista sustituyó los reembolsos en efectivo por pagos directos a tarjetas de débito, ofreciendo así una solución inmediata que satisfacía las necesidades operativas y de los clientes.
- Una compañía de servicios financieros optimizó los pagos urgentes mediante el uso de un sistema de enrutamiento inteligente que selecciona automáticamente la vía de pago más rápida disponible, sin aumentar la complejidad operativa.
Pagos inmediatos: equilibrio entre velocidad, escala y riesgo
Douglas abordó la rápida adopción de los pagos instantáneos y calificó ese crecimiento de exponencial. Solo en el primer trimestre de 2026, los pagos en tiempo real sumaron un total de 128 millones de transacciones y un valor de $480 mil millones, y el valor diario de los pagos en tiempo real alcanzó los $5.7 mil millones en marzo.[2]
Pero la velocidad no lo es todo. Douglas destacó que la certeza, la automatización y la mejora de los datos son los factores que convierten a los pagos instantáneos en una capacidad estratégica. "Más de la mitad de las empresas hoy en día realizan al menos un pago en tiempo real", señaló, lo que demuestra que estos canales se están convirtiendo rápidamente en parte de las operaciones diarias.
Cuanto más rápido se mueve el dinero, más deben mantenerse al día los controles de riesgo. El panel destacó la protección integrada contra el fraude, los modelos de promoción de crédito y los flujos de trabajo automatizados impulsados por API que ayudan a gestionar el riesgo al tiempo que mejoran la eficiencia.
La norma ISO 20022 y el futuro de los pagos
El panel también analizó las tendencias futuras en materia de estándares de datos. Douglas comparó la transición del sector hacia la norma ISO 20022 con la evolución general de los códigos de barras UPC a los códigos QR, ya que ambos permiten obtener datos más completos y estructurados. La norma ISO 20022 tiene como objetivo crear un estándar global que permita obtener información más consistente y detallada entre los tipos de pagos. A medida que los pagos se vuelven más rápidos y están cada vez más interconectados, los datos estructurados están adquiriendo tanta importancia como la velocidad.
De cara al futuro, Douglas habló sobre el papel cada vez más importante de las monedas estables, un tipo de criptomoneda diseñada para mantener un valor estable y que, por lo general, está respaldada por el dólar estadounidense. El volumen de pagos con monedas estables ha crecido considerablemente, y las transacciones de empresa a empresa (B2B) están mostrando un impulso especialmente fuerte. También describió cómo las monedas estables pueden combinarse con la inteligencia artificial, lo que permite tomar decisiones de pago automatizadas y basadas en agentes.
Por lo tanto, ¿qué debemos hacer en el futuro?
Billings concluyó ofreciendo tres consideraciones prácticas para las organizaciones que estén evaluando nuevas tecnologías de pago:
- Opciones para transformar los retos actuales: con tantas nuevas funcionalidades, las organizaciones ya no tienen por qué conformarse con problemas que llevan tanto tiempo afectándolas. Los retos que antes parecían parte inherente del negocio ahora pueden afrontarse con soluciones que ni siquiera existían hace uno o dos años, lo que convierte este momento en una oportunidad importante para reevaluar las opciones disponibles.
- Cada caso de uso se beneficia de una herramienta de pago diferente: los pagos deben considerarse como herramientas de una caja de herramientas: diseñadas para tareas específicas, en lugar de como una solución universal.
- Considere opciones menos tecnológicas para facilitar la adopción: no todas las organizaciones tienen acceso a amplios recursos de TI ni equipos que dominen las últimas tecnologías, pero eso no debería ser un obstáculo para el progreso. Existen soluciones sencillas y fáciles de implementar que pueden ayudar a las organizaciones a empezar y facilitar la adopción de nuevas funciones de pago, independientemente de su complejidad técnica.
El mensaje fue claro: las organizaciones que están tomando la delantera consideran los pagos como una capacidad estratégica, mejoran la experiencia de los usuarios, optimizan sus operaciones y se mantienen preparadas para lo que venga.