Hubo una época, no hace mucho, en la que el banco local era considerado un lugar de fortaleza y seguridad para la comunidad. Las sucursales bancarias tenían una gran cantidad de dinero en efectivo que era importante para el comercio de la comunidad.

Los edificios del banco eran generalmente grandes estructuras de ladrillo o piedra. Las rejillas del cajero ornamentadas y las enormes bóvedas dominaban los interiores de los bancos a principios del siglo XX.

“Para los clientes de esa época, tener un edificio físico que se sentía seguro era realmente importante porque su dinero ingresaba a ese espacio, y si no era físicamente seguro, podrían estar en problemas”, expresó Bob Rice, planificador de entorno de sucursales de PNC Bank.

Fuerte y segura

La antigua sucursal de Riggs Bank Corcoran en Washington, D. C. es un excelente ejemplo (Riggs es un banco predecesor de PNC). La sucursal de Corcoran se remonta a principios del siglo XX, antes de que los automóviles recorrieran las calles de la capital de EE. UU. y se encuentra directamente al otro lado de la calle del Departamento del Tesoro y la Casa Blanca.

La enorme sucursal del banco imita el edificio del Tesoro con sus altas columnas iónicas y la imponente fachada de granito blanco. En el interior, tiene un vestíbulo con atrio muy alto apoyado sobre columnas de mármol con muchas ventanillas de cajero y áreas abiertas en múltiples niveles donde los clientes podía reunirse con sus banqueros. En el nivel inferior, hay una enorme bóveda con una puerta maciza donde los clientes pueden guardar sus objetos de valor en cajas de seguridad pesadas.


Las tabletas y los cajeros automáticos de próxima generación forman parte del diseño moderno de las sucursales bancarias de la actualidad

Deposita con confianza

El diseño de las sucursales bancarias comenzó a cambiar a mediados de la década de los treinta después de la creación de la Corporación Federal de Seguros de Depósitos (Federal Deposit Insurance Corporation, FDIC). La FDIC comenzó en 1933 como parte de la Ley de Banca en respuesta a miles de quiebras bancarias que ocurrieron en la década de 1920 y a principios de la década de 1930. La FDIC proporcionó un seguro de depósito para los clientes bancarios, por lo que la seguridad física se volvió ligeramente menos importante.

Pero siempre existió esa idea de que un banco físicamente imponente era importante. Con el tiempo, la necesidad de un fuerte aspecto externo e interno disminuyó. El diseño de las sucursales bancarias se hizo más moderno, y muchos de nosotros empezamos a usar la banca electrónica.

Conectarse con el cliente

Para Bob Rice, hay una nueva meta. “Lo que buscamos ahora es ¿cómo derribamos las posibles barreras de los clientes?”, dice Rice.

Por ejemplo, utilizamos una estación de recepción en contraposición a una ventanilla de cajero porque se elimina parte de esa barrera física.

También hay cajeros automáticos de próxima generación que permitirán a los bancos manejar muchas transacciones bancarias mucho más rápido y más eficientemente.

La tecnología será cada vez más valiosa para nosotros. Al observamos la próxima generación de cajeros automáticos, nos damos cuenta de que podrán ejecutar varias acciones con mayor rapidez y eficiencia.

- Bob Rice

Además, la mayoría de los antiguos bancos tradicionales no ofrecían suficiente privacidad. En ese entonces, tenían tres, cuatro, seis o más escritorios abiertos en el medio del vestíbulo. “¿Cómo te sentirías si quisieras hablar con alguien acerca de tus finanzas o solicitar un préstamo y esa persona necesitara hacerte algunas preguntas personales para determinar si estás listo para una hipoteca?”, se pregunta Rice. “No es cómodo”.

El diseño actual de las sucursales bancarias incluye espacios donde los banqueros y los clientes pueden tener conversaciones privadas. En los edificios bancarios más antiguos, se instala un espacio modular para oficinas que no daña las hermosas áreas históricas del vestíbulo abierto.

Más pequeño y mejor

Las sucursales bancarias son cada vez más pequeñas y energéticamente más eficientes. En el pasado, las sucursales bancarias podían tener 10,000 pies cuadrados. La sucursal bancaria de hoy es más funcional y está diseñada en torno a la capacidad de tener conversaciones profundas y privadas con los clientes. En la actualidad, una sucursal independiente está más cerca de los 3,500 pies cuadrados en total con un vestíbulo orientado al cliente, cajeros automáticos, estaciones de recepción, múltiples espacios de reunión y un paquete de eficiencia energética para reducir los costos operativos y ser más respetuosa con el medioambiente. En algunos lugares, las sucursales bancarias son aún más pequeñas, ya que dependen de los cajeros automáticos, y tienen personal reducido que utiliza un espacio mínimo de oficina.

Las sucursales bancarias siempre han evolucionado. La cantidad de dinero en efectivo que los bancos tienen a mano hoy y usan a diario es significativamente menor que en años pasados. A medida que más clientes de la banca usan sus computadoras, teléfonos y cajeros automáticos para realizar transacciones básicas, las sucursales bancarias terminan siendo un destino para los clientes cuando necesitan ayuda financiera.

“La sucursal de la actualidad es más funcional y está centrada en las conversaciones profundas con nuestros clientes para que podamos ayudarlos a lograr sus metas financieras”, expresa Rice.

Los clientes no están abandonando las sucursales bancarias. En muchos casos, solo buscan servicios diferentes cuando nos visitan.