El Comité Federal del Mercado Abierto (FOMC) se enfrenta a una tarea delicada y compleja: Elevar las tasas de interés lo suficiente como para desacelerar el crecimiento económico y reducir la inflación, pero no tanto como para provocar una recesión, la cual se define como una contracción generalizada y significativa de la actividad económica.
Desde marzo de 2022, la tasa de fondos federales ha aumentado en tres ocasiones, y los economistas de PNC pronostican incrementos adicionales para el resto de este año. ¿Cómo se verán afectados los consumidores e inversionistas por estas alzas en las tasas de interés? ¿Se puede evitar una recesión o esta es inevitable? El economista principal de PNC, Gus Faucher, y la directora de inversiones del grupo de gestión de activos, Amanda Agati, comparten sus perspectivas.
¿Qué significan estos aumentos de tasas para las tarjetas de crédito, los préstamos para automóviles y los préstamos estudiantiles?
Faucher: Los incrementos en la tasa de fondos federales afectan de manera más directa a las tasas de interés a corto plazo, como la tasa preferencial. Por lo tanto, habrá un aumento en las tasas de interés de los préstamos a más corto plazo, como los préstamos a dos o tres años. Las tasas de interés también aumentarán para los préstamos con tasa variable, los cuales suelen estar vinculados a alguna tasa de interés de mercado subyacente. Los consumidores con deudas revolventes en tarjetas de crédito pueden anticipar un aumento en dichas tasas.
En el caso de los préstamos estudiantiles de tasa fija que ya han sido emitidos, las tasas de interés no cambiarán. El incremento mayor se registrará en los préstamos estudiantiles vinculados a tasas de interés a corto plazo.
¿Y qué sucede en el caso de quienes están considerando hipotecas fijas a 30 años, líneas de crédito con garantía hipotecaria e hipotecas con tasa de interés ajustable?
Faucher: Las hipotecas de tasa fija a 30 años están menos vinculadas a las tasas a corto plazo, como la tasa de fondos federales (una tasa de interés interbancaria a un día), y más asociadas a las tasas a más largo plazo, así como a las expectativas a largo plazo en materia de inflación y crecimiento económico.
Las tasas a corto plazo son los factores más determinantes en las tasas de interés de las líneas de crédito con garantía hipotecaria y de las hipotecas con tasa ajustable. Por lo tanto, estas tasas reaccionarán con mayor rapidez ante los incrementos en la tasa de fondos federales.
Los planes de la Reserva Federal para reducir su balance general han impulsado al alza la tasa fija a 30 años en 2022. En la etapa inicial de la recuperación tras la pandemia, la Fed adquirió bonos del Tesoro a largo plazo y títulos respaldados por hipotecas con el fin de disminuir las tasas de interés a largo plazo y abaratar el costo de los préstamos, incluidos aquellos destinados a la compra de vivienda. Ahora que la economía se está recuperando y la inflación es elevada, la Fed ha suspendido la compra de dichos títulos. Esto ha provocado un incremento en las tasas de las hipotecas a 30 años a lo largo de 2022, lo que ha elevado el costo de comprar una vivienda.
¿El aumento de las tasas hace felices a los ahorradores?
Faucher: Las tasas de interés más altas en toda la economía se traducirán en mayores tasas de rendimiento para los ahorradores, lo que incluye los fondos en cuentas de ahorro y certificados de depósito. Sin embargo, históricamente las tasas de interés elevadas han tenido un mayor impacto en los rendimientos de los activos de mayor riesgo, como las acciones y las criptomonedas, ya que las tasas más altas encarecen los préstamos y la inversión en estos mercados de mayor riesgo.
¿Podría la Fed provocar una recesión si eleva las tasas de interés de forma excesiva y demasiado rápido?
Faucher: Es un acto de equilibrio complejo. Históricamente, la política de tasas de interés de la Fed para combatir la inflación ha contribuido a provocar múltiples recesiones en Estados Unidos. Y los riesgos de un paso en falso por parte del banco central son particularmente elevados en este momento, dado que la inflación se encuentra en su punto máximo en 40 años, el mercado laboral está muy ajustado y la demanda de los consumidores sigue siendo muy alta. La invasión rusa a Ucrania ha hecho que la labor de la Fed sea aún más difícil, al elevar las presiones inflacionarias en la economía de EE. UU. y lastrar el crecimiento económico estadounidense a través del aumento en los precios de la energía y los alimentos, así como por un crecimiento más lento en Europa.
Es poco probable que ocurra una recesión en 2022, dados los sólidos fundamentos actuales, en particular la fortaleza del mercado laboral. Sin embargo, la probabilidad de una recesión durante los próximos dos años se sitúa en torno al 40 %, cerca del doble de lo que era antes de la invasión rusa a Ucrania.
¿Cómo reaccionarán los mercados financieros ante las agresivas medidas de la Fed en cuanto a las tasas de interés?
Agati: Los inversionistas se han enfrentado este año a una situación crítica de obstáculos macroeconómicos, dentro de la cual los cambios en la política de la Fed han sido, por mucho, el factor más determinante. Lo que hace que este año sea tan inusual es que los mercados se están tomando muy en serio las proyecciones a futuro de la Fed. En ciclos anteriores, habríamos esperado que el mercado reaccionara a cada reunión de forma individual y siguiera metódicamente el gráfico de puntos; sin embargo, de repente, este año los mercados han decidido ajustarse a meses de cambios en la política de la Fed de un solo golpe.
Todo está sucediendo a una velocidad vertiginosa en este ciclo: desde el inicio de la pandemia y los tres días en que el mercado tocó fondo en la primavera de 2020, hasta la oleada de medidas de flexibilización política, el repunte histórico del mercado y el posterior regreso al territorio de mercado bajista.
¿Cuál es el consejo general que usted le da a los clientes de inversión de PNC en este momento?
Agati: Nos encontramos en la fase de desaceleración de la expansión del ciclo, lo cual siempre es complejo porque los inversionistas empiezan a pensar que una recesión es inminente y la tendencia suele ser volverse demasiado pesimistas o defensivos antes de tiempo. Cuando analizamos los detalles internos, las ganancias continúan siendo bastante sólidas y el mercado laboral se mantiene increíblemente fuerte. Sin embargo, ciertamente es difícil vislumbrar un gran potencial de alza para el mercado bursátil en el corto plazo, más allá de algunos repuntes temporales en las operaciones. Debemos esperar a que la inflación alcance su punto máximo o a que la Fed concluya su ciclo de endurecimiento monetario para que el mercado pueda volver a enfocarse en los fundamentos o encontrar otro catalizador positivo que impulse un repunte. Mientras tanto, consideramos que la alta volatilidad seguirá dominando los meses de verano y que el entorno se mantendrá bastante inestable.
Existen focos de oportunidad, pero no resulta rentable para los inversionistas desviarse demasiado de sus objetivos estratégicos en tiempos tan volátiles. Seguimos manteniendo una postura un tanto defensiva en cuanto al posicionamiento de las carteras, pero creemos que llegará un momento en el futuro no muy lejano en el que podríamos comenzar a reducir esa defensa para añadir una mayor exposición a la renta variable en las carteras.