Ante el aumento de la inflación y los elevados precios de la gasolina durante el verano, es de esperar que los consumidores se pregunten cómo pueden progresar y mantener la estabilidad en tiempos económicos turbulentos.

Una de las claves para la tranquilidad de los consumidores es recordar que, cuando se trata de la economía, nada es permanente, afirmó el economista principal de PNC, Gus Faucher. Los ciclos económicos, tanto los favorables como los desfavorables, pueden prolongarse por períodos extensos, pero no duran para siempre.

“Solemos dejarnos absorber por lo que ocurre en cualquier momento dado, pero olvidamos que, a largo plazo, la economía atraviesa ciclos tanto positivos como negativos”, afirmó Faucher. “En última instancia, una de las mejores estrategias es la paciencia”.

Inflación: No es una cuestión personal. ¿O lo es?

Adoptar una perspectiva a largo plazo puede resultar difícil cuando las presiones como la inflación afectan las finanzas del hogar en el corto plazo. Para muchos, el precio de los bienes en los supermercados y tiendas departamentales sigue aumentando, mientras que los niveles de ingresos se mantienen estables. A nivel general, la inflación en el verano de 2022 alcanzó su nivel más alto desde principios de la década de 1980, impulsada por el incremento en los precios de los alimentos y la gasolina. Incluso al excluir los factores más volátiles de los alimentos y la energía, el Índice de Precios al Consumidor subyacente ha registrado un aumento interanual constante, lo que indica una sólida inflación en toda la economía. 1

Sin embargo, la inflación no afecta ni impacta a todos de la misma manera. Sus efectos son proporcionales a los gastos de cada hogar o empresa. Si bien el aumento en los precios de los alimentos afecta a casi todos los consumidores, el incremento en los costos de los viajes de placer u otras compras discrecionales es más controlable mediante la elaboración de presupuestos y la planificación.

“Cuando se trata de la inflación y el impacto que esta tiene en las necesidades cotidianas, existen ciertos gastos que todos sentiremos prácticamente de la misma manera”, afirmó Faucher. “Sin embargo, la situación de cada consumidor es única, y el impacto general de la inflación, así como la oportunidad de realizar ajustes, es específico de cada hogar”.

Menos no significa más, ni resulta práctico

Una solución aparentemente sencilla ante las presiones que generan la inflación o el elevado costo de la gasolina consiste en reducir el consumo general. No obstante, si bien tomar decisiones de consumo inteligentes y evaluar dónde se pueden generar ahorros en los costos es una estrategia acertada en cualquier contexto económico, no resulta viable que los consumidores prescindan siempre de bienes esenciales o de transporte durante períodos de inflación elevada.

En tiempos económicos difíciles, pueden surgir oportunidades para modificar los hábitos de gasto, buscar marcas más económicas o sustitutos, cambiar los patrones de traslado al trabajo, o bien, reducir los gastos discrecionales, como los viajes o comidas en restaurantes. No obstante, dichas oportunidades pueden implicar sus propios costos en términos de afectaciones a la salud, el empleo o la felicidad personal.

Apostar por el largo plazo

Así como los gastos son únicos para cada consumidor, también lo son el ahorro y las inversiones. Si bien la inflación eleva el costo de los bienes y servicios y obliga a muchos consumidores a recurrir a sus ahorros líquidos para cubrir los gastos diarios a corto plazo, también es posible que comiencen a notar tendencias preocupantes en sus cuentas de inversión, similares a las experimentadas hasta la fecha en 2022. La inflación por sí sola no está provocando la caída de los mercados, sino las consecuencias de una política monetaria mucho más restrictiva y condiciones financieras más severas que las de los últimos años. Esto, a su vez, reduce las expectativas de crecimiento y disminuye el precio que los inversionistas están dispuestos a pagar por esas ganancias.

Ha sido un año particularmente difícil, ya que tanto las acciones como los bonos se han visto gravemente afectados, lo que lo convierte hasta ahora en un año en el que los inversionistas no tienen dónde refugiarse ni dónde esconderse”, señaló Amanda Agati, directora de inversiones del grupo de gestión de activos de PNC. “En regímenes de alta volatilidad, las bruscas fluctuaciones del mercado pueden resultar particularmente desconcertantes para los inversionistas, lo que a menudo fomenta la toma de decisiones apresuradas en un intento por mitigar el impacto inmediato en los saldos de sus cuentas”.

La realidad para la mayoría de los inversionistas es que la mejor estrategia durante un entorno económico y de mercado particularmente adverso es abstenerse de realizar cambios drásticos en la asignación de sus carteras. Los pequeños ajustes de reequilibrio pueden generar impactos positivos. A medida que las condiciones económicas mejoren, el rendimiento del mercado también debería hacerlo.

“Las conversaciones sobre temas como las tasas de gasto, las necesidades de liquidez, la volatilidad del mercado, los riesgos de déficit e incluso la magnitud de las posibles caídas del mercado siempre deben formar parte de cualquier programa de inversión. Esto garantiza que la asignación de activos y el posicionamiento general de la cartera le coloquen en la mejor situación posible para alcanzar sus metas financieras”, afirmó Agati. “Especialmente en tiempos de volatilidad en los mercados, es fundamental saber qué activos posee y, con igual importancia, comprender por qué los posee para ayudarle a mantener el rumbo.