Gestionar su dinero hoy puede ayudarle a sentar las bases para sus logros futuros, evitando que su efectivo se diluya en gastos menores.
- Los errores en la administración del dinero durante la universidad pueden tener consecuencias a largo plazo, por lo que es importante adquirir hábitos financieros inteligentes desde ahora.
- Monitoree sus gastos, establezca metas financieras y distinga claramente entre deseos y necesidades.
- Evite sucumbir a la presión social, al uso inapropiado de las tarjetas de crédito o a contraer una deuda de préstamo estudiantil superior a la realmente necesaria.
- Comprometerse ahora con hábitos financieros inteligentes puede conducir a una mayor libertad financiera al concluir sus estudios.
La universidad está llena de nuevas experiencias, incluyendo la administración de su propio dinero. Sin embargo, entre manejar los gastos con un ingreso a tiempo parcial, los desembolsos importantes, como la matrícula y las cuentas por pagar, y esas salidas nocturnas a comer que tienden a acumularse más rápido de lo que piensa, es fácil cometer errores con el dinero.
Los malos hábitos financieros pueden dar lugar a consecuencias graves, como dañar su crédito, acumular deuda o incluso enfrentar dificultades para seguir estudiando. Por otro lado, aprender a gestionar a temprana edad las finanzas personales puede ayudarle a prepararse para el éxito futuro. Aquí le explicamos cómo evitar algunos errores comunes entre los estudiantes y cómo desarrollar una verdadera confianza financiera.
1. No monitorear los gastos
Un servicio de streaming de $20, un café de $8 y una compra en línea de $15 no parecen gastos muy elevados, pero las compras pequeñas se acumulan rápidamente. Si no lleva un control de la cantidad de dinero que recibe y la que gasta, es fácil gastar más de lo que gana. Esto puede dejarle en apuros para pagar el alquiler o comprar comida al final del mes.
Para evitar este error, comprométase a usar una aplicación bancaria, una herramienta de presupuesto o incluso una libreta para registrar todos los gastos, sin importar cuán pequeño sea. Revise semanalmente, quizás se sorprenda del verdadero costo de esas pequeñas compras.
2. No establecer metas financieras
Tener metas financieras específicas le ayuda a ser más consciente de cómo usa su dinero. Si sueña con pasar un semestre en el extranjero y desea graduarse con la menor deuda posible o ahorrar para un automóvil, podría tener motivos concretos para tomar decisiones financieras más inteligentes. También considere establecer al menos una meta que contribuya a asegurar su futuro financiero, como crear un fondo para emergencias o una reserva financiera para no depender únicamente de su cheque de pago mensual.
Reflexione sobre las metas que son importantes para usted durante los próximos seis meses a dos años y determine la cantidad que necesita ahorrar para lograrlas. Divida el monto en pagos más pequeños, como depósitos semanales o mensuales, y establezca transferencias automáticas. Aun los aportes más modestos se acumulan si se hacen regularmente.
3. Confundir deseos con necesidades
La línea entre los deseos y las necesidades a menudo no es muy clara. Por ejemplo, la comida es necesaria. Pero no es necesario pedir comida a domicilio tres veces por semana. Quizás necesite un teléfono, pero probablemente no necesite el modelo más reciente. Clasificar gastos comunes incorrectamente como “necesidades” puede generar un gasto excesivo y tarjetas de crédito al límite.
Antes de hacer una compra que no se ajuste a su presupuesto, hágase la siguiente pregunta: “¿puedo prescindir de esto?” Si la respuesta es afirmativa, la compra representa un “deseo”. Tenga en cuenta que esto no significa que nunca podrá comprar el artículo; más bien es una señal para planificar y presupuestar la compra en lugar de realizar una compra impulsiva. Incluir fondos discrecionales a su presupuesto mensual también puede ayudarle a disfrutar de ciertos deseos sin comprometer su plan financiero.
4. Ceder a la presión social
La vida social universitaria puede resultar costosa. Cuando sus amigos compran entradas para conciertos, salen a comer a restaurantes o hacen planes para una escapada de primavera, es difícil ser el que se queda atrás. Sin embargo, tratar de seguir el ritmo de gasto de los demás es un camino directo al gasto excesivo y estrés financiero.
Para evitar esto, acostúmbrese a decir “no”. Dígales a sus amigos que se está enfocando en ahorrar para cumplir sus metas o que tiene el compromiso de no salirse de su presupuesto. Intente sugerir alternativas menos costosas, como organizar una cena compartida en lugar de salir a un restaurante, o ver películas en casa en lugar de ir al cine. Y cuando quiera gastar en actividades sociales, planee con anticipación e integre dicho gasto en su presupuesto.
Priorizar sus metas financieras podría implicar rechazar algunas invitaciones, pero también podría ayudarle a evitar el estrés financiero y a graduarse con menos deuda.
5. Prácticas incorrectas con tarjetas de crédito
Una vez que tenga una tarjeta de crédito a su nombre, puede caer en la trampa de comprar cosas que excedan su presupuesto. Si el interés comienza a acumularse, liquidar sus tarjetas puede volverse complicado. Los pagos atrasados pueden perjudicar su puntaje de crédito, lo que podría complicar el proceso de calificación para futuras compras, como un vehículo, una vivienda o el financiamiento de un emprendimiento comercial.
Hacer compras ocasionales o pagar ciertas facturas mensualmente con una tarjeta de crédito puede ayudar a establecer su historial crediticio. Sin embargo, es importante que utilice las tarjetas responsablemente. Liquide el saldo en su totalidad cada mes y, si cargó más de lo que puede pagar, deje de usar la tarjeta hasta que el saldo regrese a cero.
6. Manejo incorrecto de préstamos estudiantiles
Los préstamos estudiantiles pueden parecer dinero gratis, y la tentación de caer en el exceso puede ser fuerte. Sin embargo, cada dólar que usted solicita prestado genera interés. Usar los préstamos estudiantiles para gastos no esenciales puede resultar en que termine pagándolos por años después de olvidar en qué los gastó.
Para evitar esto, limite su préstamo a la cantidad necesaria para cubrir la matrícula, los libros y los gastos básicos de manutención. Monitoree los montos de los préstamos cada semestre y manténgase al tanto de la cantidad de deuda que está asumiendo y de cómo encaja en el panorama financiero general.
Empiece a hacer movimientos con el dinero hoy mismo
Gestionar su dinero como estudiante a menudo significa aprender sobre la marcha, pero establecer buenos hábitos ahora puede generar mayor estabilidad y menos estrés en el futuro. Al aprender cómo hacer presupuestos, ser consciente de sus gastos y solicitar préstamos responsablemente, se estará preparando para una mayor libertad financiera. Cuanto más confianza tenga con su dinero, más se ampliarán sus opciones, actuales y tras concluir sus estudios.