Transcripción
Amanda Agati:
Hola a todos, y bienvenidos a esta edición especial de Adding Alpha. Los mercados japoneses parecen estar en una situación problemática, ya que los rendimientos de los bonos están aumentando, el yen se está fortaleciendo ante las conversaciones sobre la posible intervención monetaria y las acciones japonesas se muestran inestables. Hoy, analizamos lo que está generando la agitación y lo que esto puede significar para los inversionistas.
Japón actualmente está experimentando la convergencia del riesgo político, la incertidumbre fiscal y la tensión del mercado, lo cual está inquietando a muchos inversionistas globales. Si bien algunos pronosticadores del mercado han generado comparaciones con el entorno del mercado volátil que se observó en el Reino Unido en 2022, creemos que existen diferencias importantes.
Cuando Sanae Takaichi, la primera ministra de Japón convocó a elecciones anticipadas el 08 de febrero, los mercados reaccionaron de inmediato. Los rendimientos de los bonos soberanos repuntaron y los mercados de predicción ahora asignan una probabilidad aproximada de un 60 % de que la primera ministra abandone el cargo para finales del año, un escenario que sin duda nos remonta a la corta duración del mandato de la primera ministra británica Liz Truss en 2022.
Un repaso rápido: Truss asumió el cargo con ambiciosas propuestas de estímulos fiscales, los mercados cuestionaron la credibilidad del plan, la libra se desplomó, los rendimientos de los bonos británicos (gilts) aumentaron y su mandato se convirtió en el más breve en la historia del Reino Unido.
Japón ahora enfrenta una dinámica similar: propuestas de estímulos fiscales + inflación elevada = los mercados están oponiéndose con fuerza.
Desde que se realizó el anuncio, la curva de rendimiento soberano de Japón se ha revalorizado rápidamente. Los rendimientos de los bonos del gobierno japonés a 30 y 40 años se dispararon a niveles históricos. La curva de rendimiento a 40 años alcanzó aproximadamente un 4.21 %, lo que representa el mayor cambio en un solo día para ese plazo de vencimiento.
Ahora, lo que en nuestra opinión representa una de las principales diferencias, en Japón los inversionistas extranjeros solo poseen aproximadamente el 10 % de los bonos del gobierno japonés y el Banco de Japón posee aproximadamente el 45 %. En el Reino Unido, tanto la titularidad de las acciones de propiedad extranjera como la del Banco de Inglaterra se aproximan al 30 %
En Japón, la mayor parte de la titularidad extranjera se concentra en letras del Tesoro, no en bonos a largo plazo. ¿Y qué tipo de inversionistas extranjeros compran letras del Tesoro japonés? ¡Los fondos de cobertura! Por lo tanto, cuando los inversionistas deshacen las posiciones apalancadas, dicha volatilidad se propaga rápidamente en los mercados globales.
Esta dinámica es la que está generando la actual reacción del mercado, el manto de la política fiscal doméstica de Japón está teniendo un efecto en los mercados de renta fija mundiales.
En el frente de la política monetaria, el Banco de Japón está en una situación complicada. No optó por aumentar las tasas de interés en su reunión del 22 de enero, probablemente debido a que la inflación básica se ubica alrededor de 2.9 % y muestra pocas señales de moderación. El Banco de Japón no se volverá a reunir sino hasta mediados de marzo, y mucho puede ocurrir desde ahora hasta ese momento, por lo que los mercados esperan que la intervención de las divisas extranjeras ayude a prevenir la debilitación adicional del yen.
La intervención podría dar algo de tiempo al yen, en particular cuando el manto de la incertidumbre sobre la política se hace más denso, pero en nuestra opinión no es una solución permanente o a largo plazo, ya que Japón enfrenta tanto un problema de deuda COMO de inflación.
Si el resultado de la elección anticipada es desfavorable para la primera ministra, es posible que los mercados cuestionen la credibilidad de la política fiscal aún más. Eso podría generar una crisis renovada de confianza, no muy diferente a la que se observó en el Reino Unido en 2022.
En 2025, Japón se rezagó respecto de los demás mercados internacionales, pero aun así superó el rendimiento del índice S&P 500. Pese a toda esta agitación renovada, las acciones japonesas continúan mostrando un rendimiento superior a principios de 2026, lo que se debe en su mayor parte a la debilidad del yen.
Dicho esto, en nuestra opinión es evidente que algunos riesgos están tomando fuerza: las compañías en Japón tienen un apalancamiento de casi el doble de las compañías pertenecientes al índice S&P 500, lo que supone una importante vulnerabilidad si los mercados continúan exigiendo tasas más altas a largo plazo. Además, el Banco de Japón técnicamente aún se encuentra en modo de endurecimiento.
Además, la tasa de crecimiento de las ganancias corporativas en Japón parece respetable, pues se prevé que sea alrededor del 9 % en 2026. Sin embargo, está dejando atrás la tasa negativa de 2025 y es considerablemente inferior a la tasa esperada del 14 o 15 % del índice S&P 500.
En resumen, el mercado de bonos de Japón está enviando un mensaje: la credibilidad fiscal y la coordinación de la política son importantes para los inversionistas y los mercados no están dispuestos a dar mucha flexibilidad a los legisladores.
Continuaremos monitoreando esta situación de cerca y lo mantendremos informado a medida que las condiciones evolucionen.
¡Gracias por ver este video!