Transcripción
Amanda Agati:
Hola, amigos. Resulta difícil creer que ya es momento para la edición de marzo de Adding Alpha, pero aquí estamos. En esta ocasión, reflexionemos sobre la situación de los mercados dos meses después del inicio del año y evaluemos lo que probablemente está por venir.
Apenas han pasado unos 60 días desde el inicio del año, por lo que muchas cosas pueden cambiar. Sin embargo, por ahora, el cambio de calendario ha dado lugar a cinco temas muy distintos para los inversionistas en comparación con años anteriores.
Mayor amplitud del mercado. La mayor amplitud del mercado ha reflejado la estructura interna cambiante del mercado. Aunque se encontraba por debajo de la tendencia en 2025, la amplitud ha recuperado niveles cercanos al 65 % en lo que va del año. La versión de igual ponderación del índice S&P 500 también está superando el ritmo de su equivalente ponderado por capitalización de mercado a razón de 500 puntos base en lo que va del año.
Fundamentos sólidos más allá de las compañías de mega capitalización relacionadas con la inteligencia artificial.
Los resultados de ganancias del cuarto trimestre superaron las expectativas de consenso, y las previsiones para 2026 se revisaron al alza. El crecimiento de las ganancias ha mostrado resiliencia, en particular entre los segmentos financiero, industrial y minorista de consumo discrecional. Las compañías aún son capaces de transferir los precios crecientes a medida que la expansión de los márgenes continúa. Las altas expectativas de ganancias para 2026 reducen la dependencia del mercado en la expansión de los múltiplos, aunque aumentan la probabilidad de un entorno de mercado de avance gradual. Desde la perspectiva del análisis técnico, tanto la mayor amplitud del mercado como los fundamentos sólidos en todos los sectores sugiere que la estructura interna del mercado es positiva, pero el impulso disminuye durante la búsqueda de un nuevo catalizador.
Una diferencia notable en lo que va del año en comparación con años anteriores es el cambio en la opinión del inversionista dentro del espacio de comercio de IA.
Estamos comenzando a observar ciertas divergencias sustanciales con respecto al rendimiento relativo. Esto se debe en parte a una función de los presupuestos de gasto de capital y de las preguntas clave referentes a cuándo los retornos del capital invertido comenzarán a notarse de verdad. También se debe, en parte, a la intranquilidad de los inversionistas sobre qué compañías serán las disruptoras y cuáles serán afectadas. Últimamente, muchas compañías de software han sido objeto de críticas en relación con este tema.
El reciente fallo de la Suprema Corte sobre los aranceles sugiere que el efecto neto será una tasa arancelaria media mundial más baja, aunque este no es el final de la historia.
La Administración tiene varias otras vías con las que puede aplicar aranceles y aún no sabemos qué sectores, industrias, etc., podrían ser incluidos o excluidos en el futuro. Aunque falta mucho para que termine la historia de los aranceles, el mercado parece haber superado rápidamente los peores escenarios de la primavera de 2025.
El quinto tema ha sido la escasa reacción que han parecido tener los mercados ante la agitación geopolítica, incluso cuando ha habido implicaciones potenciales para los mercados de energía.
Esto solo resulta “sorprendente” por lo contenidas que se han mantenido las reacciones de los mercados, a pesar de los titulares sobre las situaciones en Nigeria, Venezuela, Irán, Rusia/Ucrania, Groenlandia, etc.
Los mercados han tratado esto como ruido mediático y prácticamente no han descontado ninguna prima de riesgo de capital sostenida. Aunque eventos de esta naturaleza tienden a crear volatilidad en el corto plazo, los mercados suelen mostrarse indiferentes en el largo plazo; las excepciones más destacadas son el embargo de crudo de la OPEP de 1973 y la invasión iraquí de Kuwait en 1990. Dicha preocupación a más largo plazo normalmente se presenta en la forma de una mayor volatilidad del mercado, aunque en realidad no se ha presentado hasta este momento. El promedio a 20 años del VIX es de 19.5 (actualmente ronda los 18.4) y el índice MOVE tiene un promedio a 20 años de 85 (actualmente ronda los 65).
Ahora que hemos analizado esas cinco diferencias clave que han caracterizado a los mercados en lo que va de 2026, hablemos más sobre el camino a seguir.
En el frente internacional: Las acciones internacionales han superado el rendimiento del mercado en lo que va del año, tal como lo hicieron el año pasado; pero a diferencia del año pasado, cuando el impulso provino principalmente de la debilidad del dólar y la expansión de múltiplos en esos mercados, la historia de este año tiene una base más fundamental, con estímulos provenientes de Europa, una política fiscal adaptativa en Japón e innovación tecnológica procedente de los mercados emergentes y Asia. Creemos que esta historia va para largo.
A nivel local, pese al ambiente de confusión que genera la incertidumbre política, el mercado está sorprendentemente sereno y ha encontrado la forma de volver a enfocarse en lo que realmente le importa: la IA, los aranceles y el trayecto del crecimiento de las ganancias. En términos netos, dado que se prevé que el crecimiento de las ganancias supere el 14 % en 2026, se observa el desarrollo de un escenario similar en comparación con el año 2025, en el que las ganancias fueron el principal impulsor de los retornos del mercado, y no la expansión de los múltiplos de valoración. Con las valoraciones en niveles elevados, aunque sin llegar a territorio de burbuja para el mercado en general, es posible que veamos un buen tipo de contracción de múltiplos a lo largo de 2026, en el que una aceleración sostenida del crecimiento de las ganancias llevaría finalmente a una disminución neta de las valoraciones (donde la E de los beneficios supera al precio P en la relación P/E), resultando aún así en un año de rendimientos positivos para los mercados.