El repunte en el gasto de los consumidores de menores ingresos, la aceleración de la adopción de la IA y el deterioro de la situación fiscal de EE. UU.: los equipos de investigación y los expertos de PNC ofrecen sus perspectivas sobre estos y otros temas económicos importantes.
-Gagan Singh, director de inversiones y responsable de investigación económica
La economía estadounidense mantiene su resiliencia de cara al segundo semestre de 2026. PNC continúa anticipando un crecimiento del PIB real de aproximadamente 2.1 % para la totalidad del año, y los datos que se van conociendo son congruentes con un crecimiento sólido durante el segundo trimestre. El crecimiento se ha visto respaldado por un mercado laboral en continua expansión, el repunte del gasto del consumidor, las inversiones de capital impulsadas por la inteligencia artificial, los efectos riqueza del mercado de valores y el apoyo fiscal concentrado en las primeras etapas de la One Big Beautiful Bill Act. El retroceso en los precios del petróleo, con el crudo Brent ubicándose actualmente en torno a los $85 por barril, tras superar los $100 a principios de año, debería mitigar las presiones sobre los costos de los insumos y respaldar el poder adquisitivo de los hogares, aunque los precios de la energía siguen siendo vulnerables a la evolución de la situación geopolítica.
La inflación volvió a acelerarse durante el primer semestre del año, aunque los datos recientes demuestran que el progreso en la desinflación podría haberse reanudado a medida que se disipan las presiones sobre los precios relacionadas con los aranceles y la energía. El crecimiento moderado de los salarios y la disminución de los costos de los insumos deberían contener la inflación subyacente, mientras que la persistencia de la inflación en los servicios subyacentes sigue siendo el principal riesgo. La reunión de junio del Comité Federal del Mercado Abierto (FOMC), bajo la dirección del presidente, Kevin Warsh, marcó un cambio claro en el mensaje de la Fed, pues mostró una mayor atención a los riesgos al alza de la inflación y una mayor disposición a endurecer la política monetaria si fuera necesario. Nuestro escenario base sigue siendo que la Fed no realizará cambios a su tasa oficial hasta finales de año. Un crecimiento por encima del potencial, una economía cercana al pleno empleo y una inflación que se mantiene por encima del objetivo restan argumentos a favor de recortar las tasas, mientras que la moderación del crecimiento del empleo y la reanudación del proceso de desinflación reducen la urgencia de aplicar un endurecimiento adicional.
El consumidor continúa sorprendiendo
Una característica destacada del entorno económico actual es la continua solidez del gasto del consumidor. A pesar de las preocupaciones persistentes en torno a la inflación, las tasas de interés y la incertidumbre económica, el gasto del consumidor se mantiene cerca de sus niveles más altos de los últimos años y sigue mostrando dinamismo.
En junio, el gasto total con tarjetas se aceleró hasta alcanzar un crecimiento interanual del 6.2 %, la tasa más alta en cuatro años, mientras que el gasto sin incluir la gasolina aumentó un 5.4 %. El gasto relacionado con los viajes repuntó hasta superar un crecimiento del 7 %, aproximándose a las tasas registradas antes de las recientes perturbaciones geopolíticas. La baja en los precios de la gasolina y el gasto relacionado con eventos, como la Copa del Mundo y las promociones de Prime Day, también contribuyeron a este dinamismo, aunque podría presentarse cierta moderación a medida que estos efectos se disipen.
Es importante destacar que se observan pocos indicios de que el aumento del gasto en 2026 haya venido acompañado de un deterioro significativo en la solidez de los balances financieros de los hogares. El porcentaje de hogares que estimamos que viven "al día" se ha mantenido estable en 2026 y se ubica ligeramente por debajo de los niveles previos a la pandemia. Las reservas de ahorros en efectivo han resistido, incluso después del ajuste por la inflación.
¿Qué sucede con la deuda? En este sentido, la situación es más heterogénea. Los saldos de las tarjetas de crédito han tenido un incremento aproximado del 9 % interanual en todos los grupos de ingresos en 2026, lo que indica que los consumidores están, en cierta medida, recurriendo al endeudamiento para financiar esta mejora del gasto. Sin embargo, el punto de partida en este caso es importante. Los saldos promedio se mantienen muy por debajo de los niveles previos a la pandemia después del ajuste por la inflación. Además, el porcentaje de saldos de tarjetas de crédito que se liquidan cada mes se sigue ubicando por encima de los niveles previos a la pandemia. En el extremo superior del espectro de ingresos, el efecto riqueza continúa brindando apoyo. El aumento en los flujos de entrada a las cuentas de corretaje, que se concentra entre los hogares de mayor edad y de mayores ingresos, está ayudando a sostener el gasto, incluso a medida que el respaldo de los reembolsos de impuestos se disipa gradualmente. En conjunto, estas tendencias sugieren que la resiliencia del consumidor sigue teniendo una base amplia, aunque está respaldada por diferentes factores según el segmento de hogares.
El gasto de los consumidores de menores ingresos está aumentando
Durante gran parte del período posterior a la pandemia, los debates económicos se centraron en una recuperación en forma de "K", en la cual los hogares de mayores ingresos superaron drásticamente a los consumidores de menores ingresos. En fechas más recientes, esa brecha se ha reducido considerablemente. Sin incluir el gasto en gasolina, el gasto interanual de los hogares de menores ingresos se aceleró del 1.7 % a finales de 2025 al 4.9 % en junio, por lo que ha quedado apenas por debajo de la marca del 5.6 % de los hogares de ingresos más altos. Este cambio es una señal alentadora, ya que sugiere que la solidez económica podría estar distribuyéndose de una forma más amplia. Sin embargo, persisten dudas sobre qué tan duradera resultará ser esta tendencia.
Parte del apoyo reciente para los hogares de menores ingresos ha provenido de factores que difícilmente persistirán de forma indefinida, como los reembolsos de impuestos. Una mejora continua en las condiciones del mercado laboral proporcionaría una base más sostenible para el crecimiento del gasto y podría determinar si esta convergencia se convierte en una característica duradera de la economía.
La perspectiva fiscal de EE. UU. ha empeorado significativamente durante las últimas dos décadas
Los déficits federales se han expandido de forma considerable con el tiempo, impulsados por una combinación del del aumento del gasto, la disminución de la recaudación tributaria y los efectos fiscales de dos grandes perturbaciones recesivas. Es importante destacar que el crecimiento del gasto ha sido impulsado principalmente por el aumento en los costos de los programas de beneficios, más que por el gasto discrecional.
Las proyecciones a largo plazo de la Oficina de Presupuesto del Congreso muestran que los déficits, la deuda en relación con el PIB y los costos de los intereses seguirán aumentando en las próximas décadas. El riesgo principal no es una crisis de financiamiento inminente ni la pérdida repentina de acceso al mercado, sino más bien una revaloración gradual del riesgo fiscal de EE. UU. a través de mayores rendimientos de los bonos del Tesoro, primas por plazo más amplias y un incremento en los costos de endeudamiento. La evidencia sugiere que este proceso ya está en marcha.
A medida que los niveles de deuda aumentan, los costos de los intereses consumen una proporción cada vez mayor de los recursos federales, lo que obliga a recurrir a un endeudamiento adicional para atender la deuda existente y financiar los crecientes costos del servicio de la deuda. El aumento de los costos de los intereses también está reduciendo los fondos disponibles para otras prioridades fiscales. Es importante señalar que esta dinámica crea un ciclo de retroalimentación entre la deuda y los intereses, en el que los déficits persistentes obligan a recurrir a un mayor endeudamiento, lo que incrementa el volumen de deuda, eleva los costos de los intereses y, en última instancia, amplía aún más los déficits.
Figura 1. Ciclo de retroalimentación entre la deuda y los intereses

Fuente: PNC. Para fines ilustrativos únicamente.
Ver la versión accesible de este gráfico.
Es indudable que Estados Unidos conserva ventajas comparativas significativas, las cuales incluyen mercados de capitales profundos y líquidos, la condición del dólar como moneda de reserva y una capacidad considerable para aumentar la recaudación, dada su baja tasa impositiva efectiva, su economía dinámica y su base tributaria en expansión. Estas ventajas proporcionan un margen fiscal significativo en la actualidad; sin embargo, la situación actual se está volviendo cada vez más costosa y es probable que resulte difícil de sostenerse. Encauzar a EE. UU. hacia una trayectoria fiscal sólida y sostenible requerirá adoptar decisiones difíciles sobre el aumento de los ingresos públicos y el gasto.
La adopción de la IA va en aumento, pero aún se encuentra en sus etapas iniciales
La IA y su impacto creciente se han convertido en temas dominantes en las conversaciones en torno a la política, la cobertura mediática y las salas de juntas corporativas, y muchos asumen que las empresas están transformando rápidamente sus operaciones y que las firmas que no actúen con celeridad corren el riesgo de quedarse rezagadas. Sin embargo, es probable que la realidad sea más moderada.
La mayoría de las organizaciones permanecen en las etapas iniciales de adopción y experimentación con la IA. Si bien el interés se ha generalizado, las implementaciones actuales se centran en gran medida en mejorar la eficiencia, reducir las cargas administrativas y agilizar los flujos de trabajo rutinarios. En lugar de reinventar fundamentalmente los modelos de negocio, el uso actual de la IA se enfoca principalmente en lograr que los procesos existentes funcionen mejor.
Esa realidad difiere de la discusión pública, la cual se centra con frecuencia en las aplicaciones más ambiciosas y transformadoras de la IA. Esto contribuye a crear una falsa impresión de que la IA está transformando industrias enteras de la noche a la mañana, cuando la realidad es que sus casos de uso actuales son relativamente básicos. Esta brecha de percepción está provocando una creciente sensación de temor a quedarse atrás entre los líderes empresariales, quienes podrían no ser conscientes de que muchos de sus colegas enfrentan los mismos desafíos.
Sin embargo, con el tiempo la IA podría crear una división significativa entre las organizaciones más fuertes y las más débiles. Las empresas que cuenten con los recursos, el talento y la disciplina estratégica para integrar con éxito la IA podrían mejorar la productividad, fortalecer los márgenes y consolidar su posicionamiento competitivo. Las que no logren adaptarse podrían encontrar cada vez más difícil mantener el ritmo.
Gráfico 1. Ciclo de retroalimentación entre la deuda y los intereses (ver imagen)
En un ciclo de retroalimentación entre la deuda y los intereses: los déficits persistentes obligan a recurrir a un mayor endeudamiento, lo que incrementa el volumen de deuda y, a su vez, eleva los costos de los intereses.
Fuente: PNC. Para fines ilustrativos únicamente.