El año 2026 ha llegado a su mitad, lo que significa que es hora de examinar de manera integral cómo le ha ido a la economía y hacia dónde se perfila su rumbo. Este fue el tema de discusión del reciente seminario web de Banca corporativa de PNC titulado, “Señales, cambios y lo que se avecina: una actualización económica de mitad de año”, que reunió a Terry Begley, director de Banca Corporativa de PNC; Gus Faucher, economista principal de PNC; Gagan Singh, director de inversiones de PNC; y Stephen Brothers, director de Banca Corporativa de PNC en la Costa Este.

La discusión giró en torno al crecimiento, el gasto y las inversiones empresariales, pero el panorama es desigual. “La economía se sigue manteniendo, pero cuando se mira debajo de la superficie, está claro que los motores de esa fortaleza están más concentrados de lo que han estado en ciclos anteriores”, afirmó Begley.

Los riesgos están cambiando y la incertidumbre nubla el futuro a pesar de las recientes actualizaciones económicas positivas, por lo que es probable que haya muchos cambios en el segundo semestre de 2026.

El crecimiento es resiliente, pero depende en gran medida de la inversión en IA 

La inversión empresarial ha sido uno de los motores más evidentes del crecimiento, pero también es una de las áreas más concentradas.

A nivel general, los gastos de capital están aumentando a un ritmo saludable; Faucher señaló que "el gasto de capital ha subido cerca de un 10 % anualizado durante los últimos seis meses". En condiciones normales, eso sugeriría una expansión generalizada en todos los sectores. Sin embargo, la composición cuenta una historia distinta. Como aclaró él mismo: "cuando eliminamos los gastos relacionados con la IA, en realidad ha bajado ligeramente".

Esto apunta a una dinámica clave: la inversión relacionada con la IA está haciendo la mayor parte del trabajo. Los centros de datos, la capacidad informática y las inversiones relacionadas representan la mayor parte del gasto de capital, impulsados por una enorme demanda e incentivos del gobierno. Es una concentración del gasto de capital que también se ha extendido a los mercados financieros.

“Las empresas de IA representan ahora hasta cerca del 40 % de la capitalización total del mercado”, continúa Faucher. “Y eso realmente está impulsando los mercados bursátiles en 2026”.

El crecimiento sigue siendo sustancial, pero gran parte proviene de este único soporte. Esto podría ser un problema si el optimismo en torno a la tecnología disminuye. Afortunadamente, una disminución del 25 % en los pagos de impuestos corporativos debido a la ley One Big Beautiful Bill Act y los aranceles más bajos en comparación con principios de 2026 también están respaldando la inversión empresarial.

El gasto del consumidor se fortaleció y diversificó a principios de 2026, aunque su durabilidad sigue en duda

El crecimiento del gasto del consumidor ha sido sólido en lo que va del año, como reflejan los datos de PNC, pero sigue siendo un tanto desigual.

Faucher señaló que “el gasto del consumidor ha aumentado cerca de un 5 % en comparación con el año pasado, uno de los crecimientos más fuertes que se están observando", incluso al excluir la gasolina del cálculo. Esto indica que la demanda subyacente sigue siendo sólida.

Sin embargo, parte de este crecimiento del año ha provenido de devoluciones de impuestos que son aproximadamente un 10 % más altas que las de 2025. Estos reembolsos ya se han agotado para la mayoría de los consumidores.

Los hogares de mayores ingresos se están beneficiando del aumento en el valor de los activos, en particular de las acciones y las viviendas, lo que ha respaldado la continuidad en el crecimiento del gasto. En contraste, los hogares de menores ingresos, en particular el 25 % inferior, han dependido más de fuentes de apoyo temporales.

Como observó Faucher, “los hogares de menores ingresos han estado utilizando esas devoluciones de impuestos para financiar sus gastos”, particularmente al haber enfrentado costos de energía más altos a principios del año. Ya se ha realizado la distribución de dichos reembolsos, por lo que el colchón financiero que proporcionaron disminuirá en el segundo semestre del año, lo que aumenta la probabilidad de que el crecimiento del gasto se desacelere para ese grupo.

Dicho esto, el consumidor sigue representando una fuente de fortaleza en general, con un crecimiento sólido en 2026, pero esa solidez permanece ligada a los hogares de ingresos más altos. Una vez más, esta concentración genera el potencial de una mayor volatilidad en el mercado a largo plazo.

El mercado laboral se está estabilizando, acompañado de un comportamiento corporativo cauteloso

Tras un período de debilidad en 2025, el crecimiento del empleo ha mejorado en 2026. Según Faucher, la economía ha sumado un promedio de aproximadamente 190,000 puestos de trabajo al mes desde marzo. De igual importancia es el hecho de que en 2026 la creación de empleo se está distribuyendo en un mayor número de sectores.

Las industrias como las de atención médica, construcción y manufactura están registrando contrataciones generalizadas debido a la sólida demanda; sin embargo, otras, como las de servicios profesionales y medios de comunicación, se han vuelto más selectivas y han visto caer sus niveles de empleo.

Brothers describió esta situación como un “equilibrio de baja contratación y pocos despidos”, en el cual las compañías no se están expandiendo agresivamente ni están realizando recortes significativos. Las decisiones de contratación se centran cada vez más

en cubrir puestos específicos basados en habilidades técnicas, en lugar de simplemente aumentar la plantilla de trabajadores. No obstante, esto genera complicaciones para encontrar el talento adecuado, lo que indica que las brechas de habilidades persisten incluso en un mercado laboral más equilibrado.

Esto ha llevado a un mayor énfasis en retener al talento clave, lo que se traduce en un menor número de vacantes disponibles. En términos generales, las compañías están creciendo, pero actúan con cautela. 

La inflación sigue siendo persistente y las presiones a corto plazo aumentan

Singh señaló que “la inflación se ha mantenido por encima del objetivo de la Fed durante cinco años consecutivos” y que las condiciones recientes sugieren que podría subir a corto plazo en lugar de bajar. La inflación subyacente (que excluye alimentos y energía) se sitúa actualmente por encima del 3 %, lo que refleja las presiones continuas en el sistema.

Singh prevé que parte de esta presión disminuirá a medida que se modere el conflicto en Oriente Medio. Además, aunque el petróleo cuyo precio aproximado es de $80 por barril sigue siendo más caro que antes del conflicto, la dependencia de la economía estadounidense del crudo ha disminuido significativamente desde la década de 1970, gracias a vehículos más eficientes y al crecimiento de industrias que requieren un uso menos intensivo de energía.

Sin embargo, es probable que los precios de la energía se mantengan elevados mientras Estados Unidos reconstruye las reservas estratégicas de petróleo, lo que limitará cualquier desaceleración de la inflación a corto plazo.

Más importante aún es el papel que la IA tiene en el entorno inflacionario actual. Si bien la IA puede ser desinflacionaria a largo plazo, está contribuyendo de manera significativa a la inflación a corto plazo.

“Este gran despliegue de la IA está provocando inflación”, afirma Singh. “Particularmente a través del aumento en la demanda de electricidad, semiconductores y otros insumos clave”.

La escala de inversión requerida para dar soporte a la infraestructura de IA está elevando los costos y, en un entorno de fuerte demanda, a las empresas les resulta más fácil trasladar esos mayores costos a los consumidores.

La perspectiva de la Fed ha cambiado

El último factor clave es la política monetaria, y la Fed la tiene difícil debido a la inflación persistente y a la resiliencia de la economía.

El pronóstico de PNC a principios de año era que se observaran recortes en la tasa de fondos federales en 2026, particularmente debido a la llegada de un nuevo presidente de la Fed, pero esa perspectiva ha cambiado significativamente. Singh describió el giro con claridad: “la probabilidad de flexibilización por parte de la Fed ha disminuido de forma muy drástica”, con “riesgos sesgados hacia un endurecimiento”.

Esto refleja el entorno actual, en el cual:

  • La inflación se mantiene por encima del objetivo;
  • El mercado laboral está mejorando; y
  • El crecimiento económico continúa.

El nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, no realizó cambios a las tasas de interés en su primera reunión, al mismo tiempo que se negó a dar una perspectiva a corto plazo. Las condiciones antes mencionadas limitan la capacidad de la Fed para recortar las tasas y, en todo caso, hacen más probable que las incremente antes de que termine el año.

Este cambio tiene consecuencias importantes para los mercados financieros. Las valoraciones de las acciones ya son elevadas y el rendimiento se ha concentrado en un número reducido de sectores, siendo la industria de la IA la principal beneficiada. Singh comparó el entorno actual con períodos anteriores de entusiasmo en el mercado, señalando que “los mercados bursátiles están atravesando un ciclo de dinamismo y optimismo que no se registraba desde hace 30 años. Es como un déjà vu de 1999”.

Las altas valoraciones significan que los mercados son más sensibles a los cambios en las tasas de interés. Como señaló Singh, “las tasas tienen un largo historial de ser el aguafiestas del mercado bursátil”. Si las tasas suben o se mantienen elevadas más tiempo de lo previsto, los impactos negativos en las valoraciones y en el sentimiento de los inversionistas podrían ser significativos.