En un seminario web reciente, el economista principal de PNC, Gus Faucher, proporcionó un resumen de los factores macroeconómicos clave que influyen actualmente en la economía estadounidense, y el estratega de inversión principal, Marc Dizard, compartió su perspectiva sobre el panorama del banco relativo a los mercados financieros. Ambos expertos analizaron lo que esto puede implicar para los inversionistas y las empresas durante el segundo semestre del año.

Aspectos destacados

  • La Reserva Federal continúa combatiendo la inflación con tasas de interés más altas.
  • Los economistas de PNC prevén una recesión leve que comenzará a finales de 2023 y continuará en 2024.
  • Los inversionistas deben tener cuidado de evaluar los riesgos y el comportamiento del mercado durante el segundo semestre de 2023. 

Resumen económico

El economista principal, Gus Faucher, preparó las bases de la conversación con observaciones referentes al panorama macroeconómico, incluida la más reciente estrategia constante para combatir la inflación. Mencionó que, aunque la economía va por buen camino en términos del mercado laboral, pues la tasa de desempleo más reciente se ubica en 3.6 %,[1] el país se mantiene en un entorno de inflación elevada. Aunque la inflación se ha desacelerado, sigue siendo más alta que el objetivo del 2 % de la Reserva Federal. La inflación es particularmente alta en los servicios básicos (sin incluir alimentos ni energía), lo que presenta preocupaciones para la Fed no solo porque este tipo de inflación suele ser persistente y podría mantenerse elevada a largo plazo, sino también porque es provocada en gran medida por el crecimiento salarial, que es un factor dado el sólido mercado laboral actual.

Para combatir la inflación, la Fed continúa implementando su herramienta primaria de tasas de interés más altas. Durante la pandemia, la Fed redujo las tasas de interés a corto y largo plazo para apoyar el crecimiento económico. Si bien la estrategia tuvo éxito, la sólida recuperación económica ayudó a generar los actuales niveles de inflación elevada. Como resultado, la Fed ha comenzado a reducir su balance general y ha permitido que algunos títulos de largo plazo venzan, lo que ha puesto una presión al alza en las tasas a largo plazo. Además, la Fed ha aumentado constantemente la tasa de fondos federales a corto plazo de casi 0 % a principios de 2022 hasta 5.25 - 5.5 % al mes de julio, lo que ha tenido el efecto previsto de afectar a la actividad económica. 

Por otro lado, Faucher mencionó que, debido al incremento considerable que las tasas de interés han tenido en los últimos meses, espera que la economía estadounidense experimente una recesión leve a finales de 2023 o a principios de 2024. Prevé que esta desaceleración sea leve; sin embargo, los balances generales de los consumidores en general se encuentran en buen estado, lo que significa que los consumidores tal vez se inclinen menos a reducir los gastos. Los empleadores del ajustado mercado laboral actual probablemente se muestren reacios a despedir trabajadores, lo que también puede contribuir a limitar la desaceleración del gasto de los consumidores. Faucher mencionó que el estado razonablemente equilibrado del mercado de viviendas también puede limitar la gravedad de una recesión, ya que el bajo nivel de inventario solo está generando pequeñas disminuciones en los precios de las viviendas, y la construcción de viviendas nuevas ha comenzado a estabilizarse después de la desaceleración de la construcción de viviendas.

Faucher prevé que, a medida que la inflación se ralentice y sea aparente que la economía está ingresando a una recesión, la Fed empezará a reducir las tasas de interés a principios de 2024, lo que permitirá una recuperación económica a mediados de 2024. En general, espera que se observe una disminución de aproximadamente entre un 0.5 y un 1 % del producto interno bruto real, lo que es considerablemente más leve que la disminución del 4 % del producto interno bruto real que se observó durante la Gran Recesión, y la caída del 10 % que se presentó durante la pandemia de COVID-19. También prevé que el mercado laboral probablemente se ralentice este año, lo que conducirá a un crecimiento salarial más lento y una tasa de desempleo que se acercará al 5 % a finales de 2024 o principios de 2025.

Impacto para los inversionistas

Teniendo en cuenta el contexto macroeconómico, Marc Dizard, estratega de inversión principal del Grupo de gestión de activos de PNC, ofreció una perspectiva sobre los mercados de inversión y el trayecto a seguir para los inversionistas. Dirigió la discusión al señalar que, al 30 de junio, el índice S&P 500 había tenido un ascenso de más del 15 % en 2023, y que las principales diez compañías del índice S&P 500 representaban el 32 % del índice total. Estas diez compañías principales tuvieron un retorno aproximado del 12.5 % durante el primer semestre del año, lo que representa aproximadamente el 75 % del retorno total del índice.

Esto es importante, dijo Dizard, porque si el mercado tiene mejores condiciones, esto normalmente significa que un conjunto mayor de compañías participan en el trayecto al alza debido a que la economía en general está avanzando y permite que un mayor número de compañías hagan crecer sus ganancias. El hecho de que un pequeño subconjunto de compañías esté generando la mayor parte de los retornos de capital y del índice S&P 500 no necesariamente indica un mercado en mal estado, aunque sí plantea inquietudes al analizar ese factor en particular.

Además, Dizard destacó que las acciones de alta capitalización (las acciones de las compañías más grandes) han superado fácilmente a las acciones de baja capitalización (las acciones de las compañías más pequeñas) en los mercados financieros en lo que va del año. Esto podría ser el resultado de que los inversionistas preveían la posible contracción futura de la economía, ya que las compañías de más baja capitalización normalmente tienen mayores cargas de deudas y pueden ser más susceptibles a las desaceleraciones económicas.

Aunque las expectativas de los inversionistas pueden representar una manera para determinar la condición subyacente del comportamiento del mercado, la confianza de los inversionistas también puede ser un indicador contrario. Dizard señaló que actualmente la confianza del mercado alcista es alta, lo que significa que los inversionistas prevén que los mercados se desplazarán al alza a partir de este momento y no a la baja, a pesar de las expectativas de una recesión leve. Esto refleja las contradicciones similares anteriores, como los indicadores del mercado alcista alrededor de diciembre de 2021 que predijeron el rendimiento deficiente del mercado en 2022, y el punto mínimo del mercado bajista previo a un sólido repunte en marzo de 2020. Dizard recalcó que, si bien los indicadores alcistas y bajistas no son una predicción de lo que depara el futuro, son una interesante observación del mercado cuando se combinan con la rotación de la capitalización alta y baja y el estrecho liderazgo del mercado.

En términos del comportamiento del mercado, dado que la Fed tiene planes de continuar con el ajuste monetario, los inversionistas deben esperar una política de tasas de interés más altas durante más tiempo. El aumento de las tasas influirá en las decisiones de las compañías con respecto a qué hacer con sus ganancias, y los consumidores probablemente también sufrirán cierta tensión, lo que significa que el mercado debe prestar atención a lo que la política de tasas más altas durante más tiempo en realidad significan para los inversionistas. En el mercado de bonos, el aumento de las tasas de interés ha dado lugar a una curva de rendimiento invertida, lo que contribuye a las expectativas de una contracción económica.

Las ganancias son un factor importante que los inversionistas deben considerar durante el segundo semestre del año, ya que es posible que la recesión de las ganancias ya esté en marcha, pues se tienen expectativas de una tasa de crecimiento negativa del 7 % durante el tercer trimestre de 2023. Según Dizard, en lugar de solo analizar las cifras de las ganancias, los inversionistas deben tratar de comprender las directrices que las compañías estén recibiendo de cara al próximo trimestre y al 2024, pues la presión de las tasas de interés puede afectar sus gastos.

En última instancia, dijo Dizard en su estimación, los inversionistas están excluyendo algunos riesgos, principalmente la inflación, y no están fijando los precios positivos del crecimiento económico ni de las ganancias. Aunque es posible generar retornos positivos durante el segundo semestre del año, los inversionistas deben tener cautela y asegurar que no se encuentren en zonas sobreextendidas del mercado que estén siendo dirigidas por un liderazgo estrecho, así como prever y tener en cuenta todos los factores de riesgo.

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