En PNC, para aquellos clientes que cuentan con un porcentaje significativo de empleados que no participan activamente en el plan de jubilación de contribución definida, solemos recomendar el uso de fondos con fecha objetivo (TDF) como la alternativa de inversión predeterminada calificada (QDIA) del plan. Consideramos que las cuentas administradas se adaptan mejor como una suscripción voluntaria (opt-in) para los participantes que están dispuestos a involucrarse, proporcionar información y utilizar el servicio de manera intencionada.[1]
La razón es muy sencilla: una QDIA está diseñada para atender a los participantes que no toman una decisión de inversión afirmativa. Los fondos con fecha objetivo resultan ideales para ese entorno predeterminado, ya que ofrecen una asignación de activos diversificada y basada en la edad que se ajusta automáticamente a lo largo del tiempo. Además, proporcionan una estructura que permite ubicar a los participantes en la serie correspondiente utilizando únicamente su edad y su año estimado de jubilación. El Departamento de Trabajo de EE. UU. señala que los TDF se utilizan habitualmente como QDIA y destaca la importancia de comprender y monitorear la trayectoria de asignación, las inversiones, los cargos y su adecuación para los participantes.[2]
Por otro lado, las cuentas administradas pueden aportar valor a los participantes que facilitan la información necesaria para personalizar su asignación de activos (p. ej.: otros activos, pensiones, Seguro Social, los activos del cónyuge, estado de salud, edad prevista de jubilación, necesidades de gasto, tolerancia al riesgo, etc.) y que mantienen el contacto con el administrador a lo largo del tiempo. Sin estos datos y sin dicha interacción, el servicio de cuentas administradas se ve obligado a depender de información básica del participante. Esto puede derivar en una estrategia de inversión genérica que, en última instancia, no aporta valor al participante, especialmente si se tiene en cuenta el impacto negativo que los cargos del programa de cuentas administradas tienen en los gastos de los fondos subyacentes.
Las cuentas administradas pueden seguir desempeñando un papel muy útil en el plan como una suscripción voluntaria para los ahorradores que buscan un apoyo más individualizado y que están dispuestos a facilitar la información necesaria para que el servicio funcione de la manera prevista.
Perspectiva de PNC: alinear la opción predeterminada con el nivel de interacción del participante
En términos sencillos, cuando la interacción del participante es limitada, el valor de la personalización de las cuentas administradas puede quedarse sin aprovechar.
- Consideramos que los TDF se alinean mejor, por lo general, con la lógica de una inversión predeterminada para una población de participantes poco involucrada, ya que no requieren la intervención del participante para ofrecer una asignación diversificada y basada en la edad.
- Por el contrario, las cuentas administradas pueden aportar valor a los participantes que eligen afirmativamente el servicio y que están dispuestos a involucrarse con el programa, así como a facilitar los datos necesarios para su personalización.
- Los fiduciarios del plan deben evaluar los riesgos y beneficios específicos de cualquier opción de inversión en cualquiera de ambas categorías.
El enfoque fiduciario debe centrarse en el propósito y en el comportamiento del participante
Muchos comités de planes de contribución definida pueden plantear la elección entre los fondos con fecha objetivo y las cuentas administradas como una decisión entre una solución de inversión estándar y una más personalizada. Consideramos que esa comparación es incompleta. La pregunta fiduciaria más importante es si la solución se adapta al comportamiento de los participantes a los que está destinada a servir.
Una QDIA atiende a los participantes que no toman una decisión de inversión afirmativa. En ese contexto, la inversión predeterminada debería ser aquella que pueda funcionar sin requerir la interacción del participante, el ingreso de datos adicionales o una acción periódica por parte del participante. Por esta razón, solemos preferir los TDF sobre las cuentas administradas como la QDIA adecuada para la mayoría de los planes.
Los TDF están diseñados para proporcionar una trayectoria de inversión diversificada y basada en la edad que se ajusta con el tiempo. Por lo general, a medida que una persona se acerca a la jubilación, el TDF reduce la exposición a la renta variable a lo largo de una trayectoria de asignación, de acuerdo con una asignación de activos homogeneizada y adecuada para la edad. Es importante señalar que, si bien los TDF pueden proporcionar un enfoque de inversión conveniente y diversificado, sus trayectorias de asignación de activos, inversiones subyacentes, niveles de riesgo y cargos pueden variar significativamente. Estas diferencias refuerzan la importancia de un proceso fiduciario prudente para seleccionar, monitorear y documentar la oferta de TDF del plan.
El valor agregado potencial de una cuenta administrada está ligado en gran medida a la personalización. Dicha personalización puede ser significativa para los participantes que facilitan información sobre sus circunstancias, hábitos de ahorro, activos externos, metas de jubilación o tolerancia al riesgo. Sin embargo, si los participantes no se involucran, la cuenta administrada podría disponer de información limitada con la cual mejorar de manera sustancial una opción predeterminada básica basada en la edad.
Dónde pueden aportar valor las cuentas administradas para los participantes
Si bien las cuentas administradas quizás no sean la opción preferida como QDIA para muchos planes, esto no significa que no tengan cabida en los planes de jubilación. Consideramos que, como una suscripción voluntaria, las cuentas administradas tienen el potencial de ofrecer una personalización significativa para los participantes cuyas características difieren de las de la población general de su grupo de edad. Por ejemplo, un participante de 45 años que no tiene ahorros probablemente necesitará una mayor asignación en renta variable que un participante de la misma edad con un “nivel de ahorro promedio”.
Dicho esto, incluso como una característica de suscripción voluntaria, los comités aún deben evaluar las cuentas administradas como una característica del plan. Dicha revisión debe centrarse en si el servicio es útil, comprensible, tiene un precio razonable y está posicionado adecuadamente como una suscripción voluntaria. Los aspectos a considerar pueden incluir:
- ¿Qué datos se requieren para que la cuenta administrada proporcione una personalización significativa?
- ¿Qué datos son proporcionados automáticamente por el empleador y cuáles requieren la intervención del participante?
- ¿Cómo asigna las cuentas el administrador cuando los datos del participante faltan, están incompletos o desactualizados?
- ¿Con qué frecuencia se actualizan los supuestos del participante?
- ¿Qué cargos se cobran y si estos son razonables en relación con el servicio prestado?
- ¿Cómo comprenderán los participantes lo que la cuenta administrada hace y lo que no hace?
- ¿Cómo supervisará el comité el uso, la interacción y el valor a lo largo del tiempo?
Comparación de los TDF y las cuentas administradas
Criterios de evaluación / Pregunta para el comité | Consideración |
Rol de inversión predeterminado: ¿Qué solución se adapta mejor para atender a los participantes que no eligen una opción de inversión? | Para muchos planes, los TDF se alinean mejor con el rol de QDIA, ya que pueden operar sin ninguna acción por parte del participante; las cuentas administradas pueden estar mejor posicionadas como un servicio de suscripción voluntaria para los participantes que estén dispuestos a interactuar para obtener los beneficios de la personalización. |
Interacción del participante: ¿Cuánta información se requiere por parte del participante? | Los TDF pueden funcionar sin más información del participante que su edad o la fecha prevista de jubilación. Las cuentas administradas, por lo general, dependen de datos adicionales del participante para generar un valor incremental. |
Datos incompletos o desactualizados: ¿Cómo opera la solución cuando los datos del participante son insuficientes? | El fiduciario del plan debe preguntar al administrador si los participantes con datos faltantes podrían ser ubicados en un perfil de cuenta administrada genérico, moderado o conservador que esté menos alineado que la trayectoria de asignación de un TDF basada en la edad. |
Cargos vs valor: ¿Son los cargos razonables en relación con los servicios que los participantes realmente utilizan? | Los costos adicionales deben evaluarse en función del valor aportado, especialmente en los casos en que los participantes no proporcionan datos. |
Comunicación con los participantes: ¿Comprenden claramente los participantes cuándo puede ser útil una cuenta administrada y qué información deben proporcionar? | Las comunicaciones deben dejar en claro que las cuentas administradas dependen de que la información del participante esté completa y actualizada para ofrecer una orientación más personalizada. |
Monitoreo constante: ¿Qué métricas utilizará el comité para evaluar la idoneidad, la interacción, los cargos y los resultados a lo largo del tiempo? | Monitorear la idoneidad del TDF y su trayectoria de asignación; monitorear las tasas de suscripción voluntaria de las cuentas administradas, la integridad de los datos, los cargos, el rendimiento y el uso por parte de los participantes. |
Consideraciones clave para los fiduciarios del plan
Tanto las cuentas administradas como los TDF pueden tener cabida en un plan de contribución definida, y cada uno de ellos atiende a una necesidad distinta del participante. Consideramos que los TDF suelen adaptarse mejor al entorno predeterminado, especialmente en los planes donde un mayor número de participantes son asignados de forma predeterminada a la QDIA. Por el contrario, las cuentas administradas pueden aportar más valor a los participantes que eligen una experiencia de inversión más personalizada.
En PNC, consideramos que los fiduciarios del plan deben evaluar cada opción de inversión en función de su rol previsto, el uso por parte de los participantes, el costo y la alineación con los objetivos del plan. Este marco de referencia es particularmente importante al seleccionar una QDIA, con el fin de ayudar a garantizar que los participantes del plan estén, en última instancia, preparados para la jubilación.