El crédito privado ha dejado de ser una solución financiera de nicho para convertirse en un componente esencial de los mercados de capitales; sin embargo, a menudo se habla de esta clase de activos como si todos los gestores aplicaran la misma estrategia y afrontaran los mismos riesgos. En realidad, la evolución reciente del mercado ha puesto de relieve una distinción mucho más importante: los resultados dependen cada vez más de la disciplina del gestor, la estructuración de la cartera y la alineación de intereses, más que de la clase de activo en sí misma.

A medida que el crédito privado madura, las firmas mejor posicionadas para mantener un buen rendimiento a lo largo de un ciclo económico serán aquellas que cuenten con rigurosos estándares de evaluación de riesgos, un sólido gobierno corporativo y la paciencia para priorizar la calidad crediticia frente al crecimiento de los activos. En este entorno, las colaboraciones de préstamos bancarios directos pueden resultar especialmente eficaces, ya que combinan la capacidad de originación de un banco líder con el capital a largo plazo y la experiencia en administración de riesgos de un gestor de crédito privado consolidado.

“Los periodos de ajuste del mercado suelen poner en evidencia la diferencia entre el crédito diseñado para ser estable y aquel que dependía de condiciones favorables”, afirma Walt Hill, director adjunto de cartera de TCW Steel City (“Steel City”). “La experiencia es importante y, a medida que el mercado cambia y el crédito privado madura, esta distinción cobra cada vez mayor relevancia”. 

El crédito privado desde la perspectiva de la estructura de capital

En esencia, el crédito privado y los préstamos comerciales bancarios no son tan diferentes. Ambos productos de préstamo aprovechan las protecciones contractuales que ofrece el ser deuda con garantía preferente, a tasa variable y con cláusulas de protección. La preservación del capital y la limitación de pérdidas son las claves del éxito para estas carteras.  Durante décadas, los prestamistas privados tuvieron un nicho en el que operaron fuera de los límites del préstamo bancario tradicional en lo que era un mercado relativamente pequeño.

La crisis financiera global aceleró drásticamente el crecimiento del crédito privado debido a las nuevas restricciones regulatorias impuestas a la industria bancaria. Después de ese periodo, muchos bancos perdieron el apetito crediticio para exponerse a ciertos tipos de préstamos, a pesar de la continua demanda de préstamos con garantía preferente. El capital no bancario a largo plazo intervino cada vez más donde los bancos tradicionales no podían hacerlo, especialmente en transacciones respaldadas por patrocinadores o con un alto nivel de apalancamiento.

Diferenciación entre el rendimiento del crédito, el diseño del instrumento y los flujos

Una manera útil de evaluar los titulares recientes es separar tres cuestiones diferentes: la calidad crediticia del prestatario, la liquidez del fondo o instrumento y la estructuración de la cartera del gestor. Esos riesgos pueden superponerse, pero no son lo mismo. Tal como están las cosas en este momento, los fundamentos en todo el mercado medio se han mantenido relativamente estables. Las tasas de interés elevadas y la reducción de la liquidez han desacelerado el gasto y la actividad de fusiones y adquisiciones, pero los niveles de apalancamiento y el rendimiento del flujo de caja todavía se encuentran, en gran medida, dentro de lo esperado.

Algunos fracasos corporativos recientes se han citado en discusiones más amplias sobre la disciplina crediticia, pero no son necesariamente representativos del mercado central de crédito privado. De mayor importancia para el crédito privado es la dispersión que emerge ahora entre los gestores en función de la calidad de la evaluación de riesgos, la exposición sectorial, la documentación y la estructura del instrumento. Muchas carteras que estaban concentradas en sectores de mayor crecimiento y favorecidos por los patrocinadores, o que dependían de sólidos mercados de salida y múltiplos, están enfrentando desafíos. Por ello es importante evaluar el crédito privado como la intersección de activos, estructura y flujos. 

El papel de las colaboraciones de préstamos bancarios directos

Las colaboraciones directas entre bancos y prestamistas pueden mejorar la eficiencia y el alcance del financiamiento para el mercado medio. Su mayor promesa no radica en trasladar el riesgo fuera del sistema bancario, sino en combinar instituciones complementarias: las relaciones y capacidades de productos de un banco con el capital a largo plazo y la experiencia en estructuración de un prestamista directo. Las colaboraciones más sólidas ampliarán las opciones para el prestatario sin subordinar la evaluación de riesgos independiente al volumen de originación.

TCW Steel City, una colaboración entre PNC Bank y TCW Private Credit, refleja este enfoque.

“PNC aporta profundas relaciones con los clientes y alcance en la originación, y TCW aporta capital a largo plazo y experiencia en la gestión de fondos y carteras de crédito privado. La combinación también aprovecha un enfoque de evaluación de riesgos disciplinado, complementario y de larga data, afirma Mark Gertzof, director adjunto de cartera de TCW Steel City.

“Para los prestatarios, la propuesta de valor es clara: si una compañía puede acceder a la ejecución del crédito privado mientras preserva su relación bancaria y su gama más amplia de productos bancarios, esa es una combinación difícil de superar”, señaló.

Confirmar protocolos de seguridad sólidos y efectivos

A medida que la actividad fraudulenta se vuelve más frecuente y compleja, los custodios deben adaptarse para salvaguardar los activos de los clientes. Su custodio no solo debe estar comprometido, sino también ser capaz de invertir en tecnología. Los proveedores deben demostrar que esto es una prioridad y comunicar claramente las medidas de protección que utilizan para su organización, cuentas y personal, junto con las medidas que toman para proteger sus operaciones y empleados.

La continuidad operativa es igualmente importante. Los custodios deben contar con planes sólidos para garantizar un servicio ininterrumpido y proteger los activos durante eventos imprevistos, como ciberataques, desastres naturales o interrupciones del sistema. Estos planes deben probarse, actualizarse y comunicarse a los clientes con regularidad, lo que demuestra un compromiso con la resiliencia y la confiabilidad sin importar las circunstancias.

La inversión en tecnología también beneficia a otras áreas de servicio, ya que impulsa la eficiencia y mejora las capacidades de generación de informes, lo que a su vez mejora la seguridad, la transparencia y la visibilidad de sus activos.

La colaboración se centra en cinco principios:

  1. El flujo de operaciones diferenciado es importante. La diversificación entre prestatarios patrocinados y no patrocinados puede mejorar el conjunto de oportunidades, lo que reduce la dependencia de un solo canal y limita la superposición de carteras;
  2. La amplitud de la originación solo es valiosa cuando se combina con la selectividad;
  3. La condición de deuda con garantía preferente solo es significativa cuando está respaldada por una combinación de flujo de caja predecible, garantías, cláusulas de protección y documentación;
  4. El gobierno corporativo debe estar diseñado para escenarios de pérdidas, no solo para la aprobación de nuevas operaciones; y
  5. El rendimiento a largo plazo ajustado al riesgo importa más que el volumen de implementación.

La evolución de las colaboraciones directas entre bancos y prestamistas refleja una transformación más amplia en la intermediación financiera. Es poco probable que los bancos abandonen el mercado medio, y es poco probable que el crédito privado reemplace al sistema bancario. En cambio, el mercado está desarrollando un ecosistema en el que la originación, la provisión de capital, la retención de riesgos y los servicios al prestatario pueden ser proporcionados por instituciones diferentes y cada vez más conectadas.

“La clave del éxito en las colaboraciones de préstamos bancarios directos es la alineación”, añade Hill. “Las combinaciones basadas en cargos por referidos o en incentivos económicos y perfiles de riesgo dispares contendrán una tensión omnipresente entre los socios que se pondrá a prueba en tiempos de dificultades. Steel City se diseñó con principios para evitar esos problemas, por lo que es duradero, consistente y escalable. Al igual que nuestro enfoque de evaluación de riesgos, diseñamos esta empresa para resistir todo tipo de condiciones comerciales”.

Esa conectividad puede hacer que los mercados de crédito sean más resilientes al expandir las fuentes de capital disponibles para las empresas. También puede crear nuevas vulnerabilidades si el apalancamiento, los incentivos y las exposiciones subyacentes no son transparentes. Por lo tanto, los ganadores no serán simplemente las instituciones con los balances más grandes o con la mayor cantidad de capital para distribuir. Serán aquellas que combinen la escala de originación con un criterio crediticio independiente, estructuras disciplinadas, un gobierno corporativo alineado y la capacidad de gestionar los préstamos a lo largo de un ciclo completo.

“El objetivo en esta empresa no cambia: el retorno del capital es lo más importante”, agrega Gertzof. “Una colaboración aporta valor cuando supera las capacidades de los participantes individualmente. Esta combinación amplía la originación y el capital disponible, y lo hace sin relajar los estándares crediticios. 

Conclusión

La lógica estratégica es sólida, pero la ejecución determina si una colaboración directa entre un banco y un prestamista constituye una verdadera ventaja en la originación o simplemente otra fuente de apalancamiento y compresión de márgenes.  Las instituciones que se diferencien serán aquellas que permanezcan disciplinadas cuando otros persigan la participación de mercado, mantengan la alineación cuando los incentivos se pongan a prueba y continúen priorizando el retorno del capital antes que el rendimiento del capital. Tanto para los prestatarios como para los inversionistas y los socios prestamistas, el enfoque en la originación única, la evaluación del riesgo crediticio y la ejecución de las operaciones es lo que, en última instancia, crea un valor duradero.