Aunque muchos tienden a medir el éxito de un fondo de dotación por su tamaño y crecimiento, su verdadero valor radica en la capacidad de generar sostenibilidad financiera a largo plazo para las organizaciones sin fines de lucro, lo que les permite superar períodos de volatilidad en los mercados y entornos de financiamiento cambiantes. Una política de gasto bien diseñada es, sin duda, el componente más determinante de dicho éxito, ya que regula el delicado equilibrio entre cubrir las necesidades de financiamiento actuales y preservar el poder adquisitivo del fondo de dotación para el futuro.
La política de gasto, que constituye un elemento central de la declaración de política de inversión (IPS, por sus siglas en inglés), proporciona un marco disciplinado para las distribuciones anuales, ayuda a mitigar los efectos de la volatilidad del mercado en los presupuestos operativos y alinea las decisiones de gasto con la estrategia de inversión a largo plazo y las expectativas de rendimiento del fondo de dotación.
En última instancia, el éxito de un fondo de dotación no se determina únicamente por los rendimientos de sus inversiones, sino por su capacidad para brindar un respaldo confiable y sostenible a la organización a lo largo del tiempo. Este documento detalla cuatro pasos clave que los directivos de organizaciones sin fines de lucro pueden seguir para desarrollar y mantener una política de gasto eficaz que promueva tanto las prioridades del presente como la sostenibilidad financiera a largo plazo.
1. Establecer un objetivo de rendimiento adecuado
Al establecer un objetivo de rendimiento, es fundamental determinar el monto que el fondo de dotación necesita generar cada año para respaldar las metas a largo plazo de la organización. Dicho objetivo debe reflejar el crecimiento de la inversión a largo plazo requerido para proveer financiamiento anual a la organización, mantenerse al ritmo del aumento de los costos (inflación), cubrir los gastos de inversión y mantener el valor del fondo de dotación para las generaciones futuras. Este objetivo ayuda a equilibrar las necesidades de financiamiento actuales con la responsabilidad de sostener el fondo de dotación en los años venideros.
La Figura 1 muestra un ejemplo de cómo una organización puede calcular su objetivo de rendimiento, al tener en cuenta su tasa de distribución, la inflación y los cargos. Si bien la distribución y la tasa correspondiente variarán, la mayoría de las organizaciones sin fines de lucro pretenden que las distribuciones duren a perpetuidad. Para conservar ese poder adquisitivo, la inflación y los cargos se deben incorporar en la tasa de la política de distribución/gasto a fin de calcular un objetivo de retorno mínimo con el que se logre dicha meta.
Figura 1. Ejemplo de cálculo de objetivo de rendimiento
Distribución | 4.25 % del valor de mercado |
Inflación | 2.00 % a largo plazo |
Cargos | 0.50 % del valor de mercado |
Objetivo de rendimiento | 4.25% + 2.00% + 0.50% = 6.75% |
En el ejemplo de la Figura 1, la cartera necesita generar un rendimiento a largo plazo del 6.75 % para respaldar el gasto anual, mantenerse al ritmo de la inflación y preservar el fondo de dotación para el futuro. Este cálculo servirá como el primer paso en el desarrollo de una estrategia de inversión y guiará las decisiones subsecuentes, tales como la asignación de activos, al garantizar que la cartera asuma únicamente el nivel de riesgo estrictamente necesario. Sin un objetivo claro, la cartera podría volverse demasiado agresiva, lo que expondría a la organización a una volatilidad innecesaria, o demasiado conservadora, lo que a la larga dificultaría mantener el poder adquisitivo del fondo de dotación. El objetivo de rendimiento sirve como una métrica fundamental para el programa de inversión, pues ayuda a la junta directiva y al asesor de inversiones a determinar si el fondo de dotación avanza por el camino correcto.
2. Crear reglas de gasto inteligentes
Hay tres variables clave que se deben considerar con respecto a las reglas de gasto:
- ¿Será la distribución un porcentaje del valor de mercado de la cartera, o será un monto fijo?
- ¿Cómo se determina el valor de mercado de la cartera? (p. ej., en un momento específico, un promedio de períodos, etc.)
- ¿El gasto variará año con año y qué factores determinarán dichos cambios?
Las reglas de gasto establecen directrices formales para las distribuciones. Aunque la complejidad de estas reglas puede variar según las necesidades y circunstancias de la organización, la gestión responsable de los activos de una organización sin fines de lucro requiere una política clara y consistente. La Figura 2 describe las cinco reglas de gasto más comunes. Aun cuando cada enfoque tiene sus ventajas, no existe un método único que sea el mejor. La política de gasto más adecuada es aquella que mejor se alinea con la misión, las necesidades financieras y los objetivos a largo plazo de la organización.
Figura 2. Cinco reglas de gasto comunes
Política | Definición |
Tasa de gasto simple | Los gastos son iguales a la tasa de gastos especificada multiplicada por el valor de mercado del período inicial. Por ejemplo: “La distribución anual se determinará con base en el 4 % del valor de mercado al inicio del año fiscal”.
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Media móvil de periodos múltiples de la Ley de Administración Uniforme y Prudente de Fondos Institucionales (UPMIFA) | Los gastos son iguales a la tasa de gastos multiplicada por el promedio de los valores de mercado de los períodos anteriores. Este método reduce la volatilidad de las distribuciones requeridas de forma interanual. Por ejemplo: “La distribución anual se determinará con base en el 4 % del valor de mercado promedio de los últimos 12 trimestres”.
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Regla de gasto geométrico | El gasto del período actual es equivalente a a) la distribución del año anterior ajustada según la inflación, multiplicada por una tasa de atenuación (se utiliza para reducir aún más la volatilidad, p. ej., 0.7); más b) al valor de mercado inicial de la cartera multiplicado por la tasa de gasto y el residual de la tasa de atenuación (p. ej., 0.3 = 1 – 0.7). Por ejemplo: “La distribución anual se determinará mediante una fórmula ponderada equivalente al 70 % de la distribución del año anterior ajustada por inflación, más el 30 % del 4 % del valor de mercado al inicio del año fiscal”.
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Regla vinculada a la inflación | Comience con un monto fijo en dólares (típicamente determinado por cierto porcentaje del valor de mercado de arrastre) y el monto fijo se ajusta cada año por medio de un índice de inflación. Por ejemplo: “La distribución anual se fijará inicialmente en el 4 % del valor de mercado promedio de los últimos 12 trimestres y se incrementará cada año fiscal según la tasa de inflación medida por el Índice de Precios al Consumidor”.
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Regla híbrida | Parte del monto de gasto anual se determina mediante un ajuste por inflación de los gastos del año anterior, mientras que el saldo se determina mediante la aplicación de una tasa fija al valor de mercado de la cartera. Por ejemplo: “La distribución anual se determinará mediante una fórmula combinada equivalente al 70 % de la distribución del año anterior ajustada por inflación, más el 30 % del 4 % del valor de mercado promedio de los últimos 12 trimestres”.
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Fuente: PNC
3. Analizar los probables resultados de la cartera
El tamaño y la frecuencia de las distribuciones tienen un impacto medible en los resultados de la inversión. En pocas palabras, si un fondo de dotación gasta constantemente más de lo que genera, eventualmente se quedará sin fondos. Por el contrario, una cartera que genera más de lo que gasta, al tiempo que cubre los cargos y la inflación, tendrá una mayor probabilidad de crecer y mantener su poder adquisitivo a largo plazo. Existen tres factores clave que influyen en este resultado: el tamaño de la distribución, la frecuencia de la distribución y el objetivo de rendimiento de la cartera.
Tamaño de distribución
En igualdad de condiciones, un fondo de dotación que distribuye menos cada año generalmente alcanzará un valor más alto con el tiempo en comparación con uno que distribuye más. Esto se debe a que una mayor cantidad de activos permanece invertida, por lo que tienen la compoundoportunidad de crecer y capitalizarse. Como resultado, incluso las pequeñas diferencias en las tasas de gasto pueden tener un impacto significativo en el valor a largo plazo de un fondo de dotación.
Considere el ejemplo simplificado de la Figura 3, el cual asume una cartera de $100 que crece a una tasa anual del 6 %. En tan solo tres años, incluso una pequeña diferencia en el tamaño de la distribución anual produce un efecto notorio en el valor final de la cartera. Esta diferencia se volvería aún más pronunciada a lo largo de 10, 20 o más años. Este ejemplo destaca cómo las distribuciones más cuantiosas pueden afectar la capacidad de una organización para sostenerse en el futuro.
| Comience con | Año 1 | Año 2 | Año 3 |
Distribución de $2 | $100.00 | $104.00 | $108.24 | $112.73 |
Distribución de $5 | $100.00 | $101.00 | $102.06 | $103.18 |
Diferencia | $0.00 | $3.00 | $6.18 | $9.55 |
Frecuencia de distribución
La frecuencia con la que una organización realiza distribuciones de su fondo de dotación puede influir tanto en la política de gasto como en la asignación de activos. Las organizaciones que efectúan distribuciones regulares deben asegurarse de contar con suficiente efectivo e inversiones líquidas disponibles para cumplir con dichas obligaciones. Por ejemplo, un fondo de dotación que distribuye recursos mensualmente puede necesitar mantener activos de más fácil acceso que uno que realiza distribuciones de forma anual. Si bien las carteras de mayor tamaño pueden ser capaces de mantener asignaciones en estrategias menos líquidas (es decir, inversiones alternativas tradicionales) y aun así cumplir con sus requerimientos de gasto, las carteras con mayores demandas de liquidez pueden requerir una asignación más alta en activos que puedan convertirse rápidamente en efectivo.
La predictibilidad también es importante. Cuando las necesidades de gasto se conocen con anticipación y ocurren bajo un calendario regular, los activos de inversión se pueden estructurar para respaldar esos requerimientos de flujo de caja de manera más eficiente que cuando las distribuciones se presentan de forma inesperada o en intervalos irregulares.
Objetivos de rendimiento de la distribución
El objetivo de rendimiento sirve como la guía rectora para la construcción de la cartera. Es importante que los objetivos de rendimiento respalden las distribuciones mínimas requeridas, cuando corresponda. El análisis de escenarios puede ayudar a las juntas directivas y a los comités de inversión a comprender la probabilidad de alcanzar el objetivo de rendimiento bajo diferentes condiciones de mercado y tasas de gasto. Al someter a prueba diversos supuestos, las organizaciones pueden entender mejor las compensaciones entre las necesidades de gasto actuales y la sostenibilidad de la cartera a largo plazo.
El tamaño, la frecuencia y el objetivo de rendimiento de la distribución están interconectados al momento de determinar una política de gasto adecuada.
4. Planificar las revisiones periódicas
Junto con las revisiones periódicas de la IPS, las organizaciones deben establecer un proceso para revisar y mantener la política de gasto o distribución de forma regular, al menos una vez al año. Desde los objetivos financieros de las organizaciones hasta los mercados de inversión en general, las circunstancias cambian continuamente. Evaluar periódicamente la política de gasto ayuda a confirmar que esta siga siendo adecuada a medida que evolucionan los objetivos institucionales y las condiciones del mercado.
A medida que se incorporan nuevos miembros a la junta directiva o al comité de inversión, se les debe presentar las políticas de inversión y de gasto como parte de su proceso de inducción. Esto ayudará a la organización a mantener la continuidad estratégica a lo largo de las sucesiones de liderazgo.
Conclusión
Una política de gasto es mucho más que una fórmula para determinar cuánto se puede gastar cada año. Sirve como un marco de referencia para equilibrar el impacto actual con la sostenibilidad futura. Es un vínculo crítico entre la misión de una organización, sus necesidades financieras y su estrategia de inversión a largo plazo. Influye en los objetivos de rendimiento de la inversión, la construcción de la cartera, la administración de liquidez y la viabilidad a largo plazo del fondo de dotación. Una política de gasto estratégica ayuda a equilibrar las necesidades de los beneficiarios actuales con la responsabilidad de preservar los recursos para las generaciones futuras. Al establecer pautas de gasto claras y bien estructuradas, y al revisarlas regularmente, los directivos de las organizaciones sin fines de lucro pueden fortalecer su gestión responsable de los activos del fondo de dotación y ayudar a garantizar que dichos recursos continúen brindando un respaldo significativo y duradero a la misión de la organización durante las generaciones venideras.
Grupo de estrategias y soluciones para organizaciones sin fines de lucro
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