Al alza, pese a la volatilidad
La semana pasada, el índice 500® registró su octava semana consecutiva de ganancias y todos los principales índices accionarios cerraron al alza, impulsados por el continuo entusiasmo en torno al gasto de capital y a las inversiones en tecnología relacionados con la inteligencia artificial (IA). Sin embargo, los reportes de ganancias presentaron un panorama mixto durante la semana. Si bien Nvidia Corp. superó las expectativas de ganancias, la compañía, junto con indicadores de consumo como Target Corp. y Walmart Inc., expresó cautela en sus proyecciones futuras. Las dos últimas mencionadas citaron presiones sobre la rentabilidad por el aumento en los costos de combustible, mientras que los inversionistas cuestionaron las valoraciones elevadas.
Los precios del petróleo crudo cayeron la semana pasada, aunque se mantienen unos $30 por encima de los niveles previos al conflicto en Medio Oriente. El jueves, el presidente Trump señaló que las negociaciones de paz se encuentran en un punto crítico. Las condiciones geopolíticas y los elevados precios de las materias primas continúan generando expectativas inflacionarias y ejerciendo presión sobre la actividad económica. El rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años alcanzó un máximo anual del 4.67 % como reflejo de las preocupaciones persistentes en torno a la inflación.
Perspectiva del mercado
Seguimos favoreciendo las inversiones en acciones, respaldadas por la estabilización de los mercados laborales, la constancia en las proyecciones del gasto de capital y el incremento de la productividad, impulsada por los avances en IA. La volatilidad en los mercados podría persistir hasta que haya mayor certidumbre sobre la trayectoria de los rendimientos y la inflación, aunque vislumbramos un punto de inflexión positivo en el horizonte.
Gráfico de la semana
Al inicio de la temporada de viajes en automóvil del verano, los consumidores enfrentan los precios promedio de la gasolina más altos desde mediados de 2022.
Un conflicto prolongado en Medio Oriente podría provocar una mayor inflación y afectar negativamente el gasto del consumidor.
A pesar de la incertidumbre macroeconómica, seguimos favoreciendo las inversiones en acciones, dado que persisten las perspectivas sólidas de ganancias.