- La edad a la que empiece a cobrar sus beneficios del Seguro Social puede afectar de forma permanente la cantidad de dinero que recibirá cada mes.
- Cobrar los beneficios a partir de los 62 años puede reducirlos hasta en un 30 %. Por el contrario, retrasar el cobro de beneficios del Seguro Social hasta los 70 años los maximizará.
- Además del monto del pago, considere una variedad de otros factores importantes, tales como sus necesidades financieras, su estado de salud y las implicaciones fiscales, entre otros.
Desde la Ley del Seguro Social de 1935, los estadounidenses elegibles tienen derecho a recibir beneficios al alcanzar la edad de jubilación plena (FRA, por sus siglas en inglés). Sin embargo, cobrar los beneficios del Seguro Social antes de tiempo o esperar aunque sea unos pocos años después de la FRA podría afectar la cantidad de dinero que recibirá.
Esto es lo que debe saber con respecto a solicitar beneficios del Seguro Social a los 62, 67 o 70 años, y los factores que debe tener en cuenta.
Cómo afecta la edad de solicitud al monto de sus beneficios
Puede resultar útil considerar que los beneficios de jubilación inician a partir de uno de tres posibles hitos: la edad de jubilación plena del Seguro Social, la jubilación anticipada y la jubilación retrasada.
Solicitar beneficios a los 67 años (FRA)
La FRA es el momento en el que usted tiene derecho al 100 % de sus beneficios de jubilación del Seguro Social. Esto se determinará según el año en que usted nació:
- Año de nacimiento / FRA
- 1943-1954 / 66 años
- 1955-1959 / 66 años + 2 meses por cada año después de 1954 hasta 1960
- 1960 en adelante / 67 años
Solicitar beneficios a los 62 años (jubilación anticipada)
Si desea comenzar a recibir sus beneficios del Seguro Social antes de los 67 años, tiene derecho a solicitarlos desde los 62 años. Sin embargo, la desventaja es que sus beneficios se reducirán de forma permanente hasta en un 30 % respecto a lo que habría recibido a la FRA.
Por ejemplo, si le correspondía recibir un beneficio mensual de $2,000 a la FRA, entonces solo recibiría $1,400 al mes a partir de los 62 años.
Por favor, tenga en cuenta que por cada mes que retrase la solicitud anticipada de beneficios del Seguro Social (al acercarse a los 67 años), menor será la reducción de sus beneficios. Por ejemplo, esperar hasta los 64 años solo reduce sus beneficios en un 20 %.[1]
Solicitar beneficios a los 70 años
No es estrictamente necesario que comience a reclamar los beneficios del Seguro Social de inmediato a los 67 años. De hecho, retrasar dicho trámite unos cuantos años puede aumentar el beneficio aún más.
Por cada año que espere después de la FRA, su nuevo beneficio mensual aumentará un 8 %. Dicho aumento alcanza su límite máximo a los 70 años.[2]
Factores a considerar al elegir su edad de solicitud
Determinar si debe comenzar a recibir los pagos de forma anticipada o maximizar sus beneficios del Seguro Social es una decisión importante. Esto es lo que debe tener en cuenta.
Expectativa de vida y estado de salud
A nadie le agrada pensar en la mortalidad propia; sin embargo, la expectativa de vida juega un papel fundamental en esta decisión. Dado que los beneficios del Seguro Social durarán toda su vida, es importante considerar, al menos, su estado de salud y su longevidad potencial.
Si tiene condiciones médicas preexistentes o le preocupa su bienestar futuro, solicitar sus beneficios de forma anticipada podría ser una opción adecuada. Asimismo, si se encuentra en un estado de salud relativamente bueno y no prevé que esta sea una preocupación, tal vez pueda retrasar la solicitud de dichos beneficios.
Continuidad laboral
Es totalmente válido continuar trabajando y solicitar los beneficios del Seguro Social. Sin embargo, hacerlo puede tener cierto impacto en la cantidad que recibirá.
Mientras no haya alcanzado la edad de jubilación plena, se le reducirá $1 en beneficios por cada $2 que gane por encima del límite anual ($24,480 para 2026).
Esta reducción cambiará a $1 menos en beneficios por cada $3 que gane por encima del límite anual durante los meses previos a cumplir la edad de jubilación plena.
Una vez que haya alcanzado la edad de jubilación plena, ya no se aplicará ninguna reducción a sus beneficios si continúa trabajando.[3]
Beneficios conyugales
El Seguro Social permite a las parejas casadas recibir el monto que resulte mayor entre su beneficio personal y el 50 % de los beneficios de su cónyuge (pero no ambos). Por lo tanto, retrasar la solicitud el mayor tiempo posible para maximizar sus beneficios puede resultar favorable para ambas partes, en particular si uno de los cónyuges no trabajó y podría no haber generado ningún beneficio propio.
Esto puede tener una importancia particular en el caso de las viudas que sobreviven a sus cónyuges durante un período de tiempo prolongado. Dado que podrían depender de sus beneficios conyugales posiblemente durante años o incluso décadas, lo ideal sería que este monto se maximice.
Otras fuentes de ingresos
Si cuenta con otras fuentes de ingresos, tales como un plan 401(k), una cuenta IRA o una pensión, es posible que no necesite el dinero del Seguro Social de inmediato. Esto podría colocarlo en una buena posición para retrasar su solicitud de beneficios y permitir que estos aumenten.
Tenga en cuenta que realizar retiros de sus cuentas de jubilación con ventajas fiscales, o bien recibir una pensión, intereses y dividendos, no dará lugar a una reducción de sus beneficios antes de los 67 años. La Administración del Seguro Social (SSA) excluye estas fuentes de ingresos si usted tiene planes de solicitar sus beneficios de forma anticipada.[4]
Implicaciones fiscales
Actualmente, el 85 % de sus beneficios del Seguro Social se consideran gravables si usted presenta:
- una declaración individual y declara ingresos combinados superiores a $34,000
- una declaración conjunta y declara ingresos combinados superiores a $44,000
“Ingresos combinados” se define como su ingreso bruto ajustado, sus ingresos por intereses exentos de impuestos y la mitad de sus beneficios anuales del Seguro Social.[5]
Medicare
En EE. UU., todos los ciudadanos o residentes legales permanentes de 65 años o más son elegibles para Medicare. Si bien las primas están preestablecidas, pueden aumentar debido a lo que se conoce como IRMAA (monto de ajuste mensual relacionado con los ingresos), lo que genera un gasto adicional para la atención ambulatoria de la Parte B de Medicare y la cobertura de medicamentos recetados de la Parte D de Medicare.
El recargo IRMAA se activará según los ingresos brutos ajustados modificados (MAGI, por sus siglas en inglés) que usted declare en su declaración federal del impuesto sobre los ingresos. En 2026, dichos límites son los siguientes:[6]
- Declarantes individuales: $109,000 o más
- Declarantes conjuntos: $218,000 o más
Tenga en cuenta que los ingresos del Seguro Social se contabilizarán en sus MAGI y pueden dar lugar a un recargo IRMAA.
Análisis del punto de equilibrio de los beneficios del Seguro Social
Para ayudarle a decidir cuándo solicitar sus beneficios del Seguro Social, podría resultar útil realizar un análisis del punto de equilibrio. Esto se puede realizar de la siguiente manera:
- Inicie sesión en su cuenta del Seguro Social. Diríjase al sitio web oficial de la SSA y utilice la calculadora de jubilación del Seguro Social. Esto le proporcionará la información más precisa sobre su situación, así como sus beneficios estimados a los 62 años, a la edad de jubilación plena y a los 70 años.
- Calcule los beneficios acumulados. Para cada una de las tres opciones, comience a sumar el monto total de compensación que recibiría cada año. Por ejemplo, si planea recibir $24,000 a la FRA, entonces este monto sería de $48,000 a los 68 años, de $72,000 a los 69 años, y así sucesivamente. Continúe con este proceso hasta los 100 años.
- Busque los puntos de intersección. Busque las edades en las que una opción se vuelva más ventajosa (igual o mayor) que la otra. Estos serán sus puntos de equilibrio.
- Saque sus propias conclusiones. Con base en los datos que acaba de generar, determine qué alternativa sería la más ventajosa para su situación particular. No olvide tener también en cuenta los demás factores cualitativos que hemos analizado, tales como su estado de salud, sus necesidades y los beneficios conyugales, entre otros.
Preguntas frecuentes
¿Están los beneficios del Seguro Social estructurados de manera que me convenga retrasar su solicitud?
No, las variaciones en los montos de los beneficios del Seguro Social no están diseñadas para castigar ni premiar. Los actuarios de la SSA intentan establecer beneficios de tal manera que si vive la edad de vida esperada, reciba aproximadamente la misma cantidad del programa ya sea que comience a recibir sus beneficios a los 62 años, a los 70, o a cualquier edad intermedia en ese rango.
¿Se pueden depositar directamente los beneficios del Seguro Social en mi cuenta bancaria?
Sí. PNC cuenta con una función denominada depósito directo de PNC, la cual ofrece a los clientes la posibilidad de configurar fácilmente sus depósitos directos, incluidos los pagos del Seguro Social. Esto se puede realizar directamente en la aplicación de la banca móvil de PNC.
¿Cambiarán los montos de mis beneficios del Seguro Social en algún momento?
Sí. Para mantenerse al ritmo de la inflación, la Administración del Seguro Social aplica regularmente un ajuste por el costo de vida (COLA), lo que genera un aumento moderado en los beneficios. El COLA variará de un año al siguiente en función de diversos factores económicos.
¿Seguiré recibiendo beneficios si mi cónyuge fallece?
Los beneficios del Seguro Social se otorgan a título individual. Si ambos cónyuges cumplen con los requisitos, cada uno recibirá el monto que resulte mayor entre su beneficio personal o el 50 % de los beneficios de su cónyuge. Cuando uno de los cónyuges fallece, el pago correspondiente a dicho cónyuge se interrumpirá.
Para concluir
La edad a la que comience a solicitar los beneficios del Seguro Social afectará el monto que recibirá por el resto de su vida. Existen diversas razones por las cuales podría ser conveniente solicitar los beneficios antes o después de la FRA. Considere su situación particular y consulte con un profesional financiero si necesita orientación adicional.