Completar la transición exitosa de la propiedad a la próxima generación supone desafíos, pero como el escritor inspirador, William Arthur Ward, dijo una vez:

El pesimista se queja del viento, el optimista espera que cambie, el realista ajusta las velas.

A continuación, analizaremos una serie de desafíos comunes para una transición exitosa de la empresa familiar y presentaremos brevemente estrategias para "ajustar las velas" para navegar en estas aguas, que a veces son traicioneras. Estaremos encantados de hablar sobre todo esto contigo y tus asesores legales y fiscales.

La próxima generación no puede comprar la empresa

Los desafíos de financiamiento pueden detener la transición exitosa de una empresa de una generación a otra. A continuación, revisamos una serie de posibles soluciones.

1. Compra apalancada

Una compra apalancada implica que la próxima generación solicite fondos en préstamo para adquirir la empresa. Los activos empresariales se usan como garantía y las ganancias empresariales se usan para realizar los pagos de los préstamos cuando estos venzan. Esta puede ser una buena alternativa cuando las tasas de interés son bajas y la empresa tiene un historial constante de generación de ingresos; sin embargo, esta estrategia puede crear riesgos para la próxima generación. En un entorno altamente disruptivo, cuando las empresas aparentemente pueden hacerse obsoletas de la noche a la mañana, la próxima generación puede encontrarse en deuda sin los ingresos de la empresa para pagar la deuda.

2. Venta a plazos

La venta de la empresa puede estructurarse como una venta a plazos con pagos realizados durante un periodo de años con intereses. Las ganancias de la empresa se utilizan para realizar pagos sobre el pagaré. Los términos del pagaré pueden ser más favorables para el comprador que en una compra apalancada, ya que es probable que tenga un plazo más largo y una tasa de interés más baja. El riesgo principal en esta estrategia radica en la generación anterior que vende la empresa, ya que tendrá un plazo previsto más prolongado antes de lograr un evento de liquidez total. Si la empresa fracasara o tuviese un rendimiento inferior, no recibirían el pago completo o tendrían que emprender acciones legales contra la próxima generación por el dinero adeudado sobre el pagaré.

Pagaré de cancelación automático

Una versión única de la venta a plazos es el pagaré de cancelación automático (SCIN, por sus siglas en inglés). Cuando se implementa una SCIN, el pagaré se rescinde cuando fallece el vendedor, independientemente de si se ha pagado en su totalidad. El comprador acepta pagar una prima por la empresa en forma de un precio de venta más alto o una tasa de interés más alta sobre el pagaré. Una de las ventajas de esta estructura para el vendedor es que cualquier saldo restante se excluirá del patrimonio bruto del vendedor a efectos del impuesto de sucesión. La ventaja para el comprador depende de que el vendedor fallezca antes de su expectativa de vida.

3. Compensación diferida no calificada

La empresa puede celebrar un contrato de compensación diferida no calificada con el propietario de la empresa. Esta es una promesa exigible por parte de la empresa de pagar cierto monto de compensación al propietario de la empresa después de la jubilación. Esta obligación agrega un pasivo a los libros contables, que, a su vez, reduce el valor de la empresa. Esto crea una ventaja fiscal para la empresa, ya que los pagos de la compensación diferida son deducibles, mientras que los pagos de la venta a plazos no lo son. La ventaja para el comprador es una desventaja para el vendedor, ya que la compensación diferida se grava como ingreso ordinario, mientras que los ingresos por ventas se gravan a tasas impositivas de ganancias de capital más bajas.

4. Rescate financiero benéfico

En lugar de vender la participación en la empresa directamente a la próxima generación, la participación se puede contribuir a un fideicomiso benéfico especialmente diseñado que proporciona ingresos al donador y una participación restante a una organización benéfica designada. La próxima generación luego compra la participación del fideicomiso (no puede haber una obligación preexistente de hacerlo). Esto proporcionará al propietario/donador de la empresa un flujo de ingresos, una deducción benéfica de impuesto sobre la renta y un aplazamiento de la ganancia de capital. Esta estrategia no está disponible para las corporaciones en virtud del subcapítulo S y es más apropiada para aquellos que necesitan los ingresos por un periodo de tiempo, o de por vida, y tienen una intención benéfica.

5. Venta a un fideicomiso con defecto intencional

En lugar de vender la empresa directamente a los hijos, la totalidad o una parte de esta puede venderse a un fideicomiso en el que se designa a los hijos como beneficiarios. Este fideicomiso se redacta intencionalmente para hacer que el otorgante (por ejemplo, el padre/propietario de la empresa) sea responsable de pagar los impuestos sobre los ingresos generados dentro del fideicomiso. Los pagos de impuestos realizados por el otorgante brindan beneficios financieros al fideicomiso y, por lo tanto, a los hijos, pero no se consideran donaciones a los efectos del impuesto federal sobre donaciones. Mediante una redacción cuidadosa, es posible activar y desactivar esta responsabilidad para que en algún momento futuro los hijos sean responsables de pagar los impuestos.

Obstáculos comunes rumbo a una transición exitosa

Cada uno de los siguientes obstáculos puede superarse con estrategias diseñadas específicamente para tu empresa:

  • La próxima generación no tiene la capacidad financiera de comprar la empresa
  • Discordia familiar
  • Empleado clave descontento 
  • No planificar para contingencias
  • Ritmo de cambio y avances tecnológicos en la empresa
  • Impuestos federales sobre donaciones

6. Dinámica familiar

Existe una serie de posibles problemas que pueden surgir cuando varios hijos participan como propietarios. A menudo, es esta discordia familiar la que hace que la transición falle.

Cuando los hijos tienen diferentes habilidades

Dependiendo de la naturaleza de la empresa y las habilidades particulares de los hijos, evitar conflictos puede implicar reorganizar la empresa y hacer que diferentes hijos se hagan cargo de operaciones separadas, actuando como sus propios centros de ganancias. Si se peleaban por el asiento delantero y quién se comía la última galleta cuando eran niños, puede que no sea una buena idea darles a ambos propiedad equitativa en la misma empresa.

Cuando hay hijos que se involucran en la empresa y algunos que no lo hacen

En nuestra experiencia, por lo general, es mejor evitar dar una participación a los hijos que no participan activamente en la empresa. Una mejor práctica es igualar a los otros hijos con otros activos. Quizás los padres quieran proporcionar participación equivalente a todos sus hijos, pero el potencial de conflicto es considerable. Por ejemplo, si hay un año en que la empresa necesita retener ganancias para aprovechar una oportunidad comercial, los hijos que no participan en la empresa, pero que se han acostumbrado a recibir dividendos, pueden estar en desacuerdo con sus hermanos sobre la decisión.

7. Empleado clave descontento

Un elemento clave de una transición sin problemas será la retención y la dedicación continua de los empleados clave. Designar a miembros de la familia como propietarios tiene el potencial de causar discordia con dichos empleados clave. Una de las últimas cosas que una empresa necesita en este momento crucial es que un empleado clave renuncie, se lleve los secretos comerciales de la empresa y comience una empresa competidora. Sería prudente considerar que los empleados firmen un contrato de información privada para proteger a la empresa. Este también sería un buen momento para considerar maneras de crear incentivos para que los empleados clave permanezcan en la empresa. Otorgar acciones u opciones sobre acciones posiblemente causa más problemas de los que resuelve. La mayoría de los estados tienen leyes que otorgan derechos sustanciales a los accionistas minoritarios, y un empleado descontento con esos derechos puede causar un daño significativo a una empresa. Una alternativa sería considerar formas de compensación ejecutiva que brinden incentivos para que los empleados clave permanezcan en la compañía sin otorgarles participación. A continuación, se describen ejemplos de tales estrategias.

Planes de acciones fantasmas y derechos de valorización de acciones

Estos planes ofrecen una compensación ejecutiva que se basa en el valor de las acciones de la compañía, pero no transmiten derechos como accionista. Esto también ofrece una ventaja a la nueva generación de propietarios, ya que no causa un agotamiento inmediato del flujo de caja.

Planes de compensación diferida no calificada

Estos planes brindan al empleado ingresos futuros con impuestos diferidos por encima del monto que se puede acumular en un plan de jubilación calificado, como un plan 401(k). La inclusión de un esquema de concesión de derechos proporcionará un incentivo para que el empleado permanezca.

Acuerdos restrictivos de bonos ejecutivos

Estos acuerdos le ofrecen al empleado un instrumento de acumulación de dinero en efectivo favorecido por impuestos (seguro de vida con valor de dinero en efectivo o contrato de anualidad) para complementar sus activos de jubilación, vinculado a un contrato que limita su acceso hasta algún momento futuro. La desventaja para el empleado es la demora en la programación de los pagos, mientras que la ventaja para la empresa es una deducción inmediata del impuesto sobre la renta y no se agrega ninguna responsabilidad a los estados de cuenta financieros.

Plan de bono de permanencia

Estos planes proporcionan al empleado una compensación adicional supeditada a permanecer con el empleador durante un periodo de tiempo específico después de un evento desencadenante, como el cambio en el control de la empresa.

Con cada una de las estrategias mencionadas anteriormente, el propietario de la empresa debe considerar las posibles implicaciones negativas. Estas incluyen tensiones en el flujo de caja para cumplir con las obligaciones de compensación, la programación de las deducciones fiscales (actuales frente a diferidas), el impacto en el valor de las empresas y las cargas administrativas.

8. No planificar para contingencias

Si bien es fundamental planificar una transición comercial, el paso del tiempo puede generar desafíos imprevistos. El primer paso y el más importante es revisar cualquier contrato de accionistas, contratos de asociación y/o contratos de compraventa para determinar que contienen los derechos y obligaciones apropiados y que están financiados lo suficiente en caso de un evento inesperado como el fallecimiento o discapacidad de un propietario.

9. Ritmo de cambio en las empresas

El ritmo al que cambia la tecnología está aumentando exponencialmente y tiene el potencial de afectar a todas las empresas. La capacidad de adaptarse será crucial para el éxito de la mayoría de las empresas en el futuro.

A menudo, la adaptación requiere un acceso económico al dinero en efectivo. Antes de hacer la transición de una empresa a la próxima generación, creemos que es imperativo tener una posición de dinero en efectivo sólida y/o relaciones financieras sólidas para permitir el acceso al dinero en efectivo. Para aquellos propietarios de empresas que tienen la intención de pasar su empresa a sus familiares después de su fallecimiento, el seguro de vida puede ser un instrumento útil para permitir que una empresa reciba una entrada de dinero en efectivo oportuna cuando se genere la transferencia de propiedad. Las pólizas de seguro de vida que generan valores de dinero en efectivo internos pueden cumplir una doble función al proporcionar dinero en efectivo a la próxima generación al fallecer el actual propietario de la empresa, así como el acceso al dinero en efectivo de la póliza durante su vida.

10. Impuestos federales sobre donaciones

Desde 1932, el gobierno federal ha aplicado un impuesto a las donaciones por encima de un monto de exclusión específico. La tasa actual en 2021 es del 40 %, y el monto de exclusión es de $11.7 millones[1] ($23.4 millones para parejas casadas). Hay varias excepciones, incluida la posibilidad de hacer una donación ilimitada libre de impuestos a un cónyuge o una organización benéfica. Para los propietarios de empresas más grandes que se valoran en exceso del monto de exención vigente en ese momento, incurrir en un impuesto tan sustancial no es financieramente viable. Existe una serie de estrategias que pueden utilizarse para ayudar a mitigar este problema.

Una estrategia es recapitalizar la empresa en acciones con y sin derecho a voto. Las acciones sin derecho a voto se otorgarían primero con una valoración con descuento, seguido de una venta o donación de las acciones con derecho a voto restantes. Una estrategia similar está disponible para sociedades y corporaciones de responsabilidad limitada.

Similar a lo anterior, la empresa puede recapitalizarse en acciones con y sin derecho a voto con tan solo unas pocas acciones con derecho a voto. Luego, el propietario donaría las acciones con derecho a voto a la próxima generación y celebraría un contrato de compraventa que requiere que ellos compren la empresa de los bienes del propietario después de su fallecimiento. Se pueden aprovechar las donaciones anuales más pequeñas de la prima para la próxima generación para que puedan adquirir un seguro de vida para la vida de los padres o prestar los dólares de la prima, evitando así los problemas de las donaciones. Los ingresos como resultado del fallecimiento pueden utilizarse para adquirir las acciones restantes sin derecho a voto con un descuento.

Otra estrategia es contribuir una participación de la empresa a un fideicomiso especialmente diseñado conocido como fideicomiso de anualidades retenidas por el otorgante (GRAT, por sus siglas en inglés) que proporciona ingresos al padre/propietario y la próxima generación recibirá el saldo restante después de un plazo en años. Cuando las tasas de interés son bajas y se espera que el activo contribuido tenga un crecimiento sólido, los GRAT pueden ser efectivos en la transferencia de patrimonios sustanciales sin estar sujetos a impuestos sobre donaciones.

Conclusión

No hay nada mejor que ver a tus hijos alcanzar el éxito. Ver a tu hijo marcar un gol ganador, obtener el papel protagónico en una obra escolar o ser aceptado en la universidad de sus sueños provoca emociones que solo un padre puede entender. Si eres un propietario de empresa y tienes el deseo de transferir la empresa a la próxima generación, y ellos tienen la habilidad y el deseo de asumir ese desafío, no querrás nada más que verlos triunfar. Ceder el control puede ser un proceso difícil, pero darles a tus hijos la oportunidad de llevar tu empresa al siguiente nivel y lograr sus propias metas es algo que vale la pena planificar. Si estás interesado en alguna de las estrategias que mencionamos, debes analizarlas con tus asesores legales y fiscales. Estaremos encantados de participar en estas conversaciones.

Para obtener más información, consulta con tu asesor de PNC o comunícate con PNC Private Bank.