Resumen:
- Los niños comienzan a formarse ideas sobre el dinero antes de lo que muchos padres creen.
- Las conversaciones sobre el patrimonio van adaptándose a la edad y la madurez del niño.
- Centrarse en los valores familiares, la responsabilidad y la gestión responsable puede ayudar a preparar a las generaciones futuras para gestionar su patrimonio.
Las familias suelen invertir una enorme cantidad de tiempo y energía en crear, proteger y transmitir su patrimonio. Sin embargo, a menudo se pasa por alto uno de los aspectos más importantes de un legado duradero: hablar abiertamente sobre las finanzas.
Para enseñar a los niños hábitos financieros saludables, lo primero es mantener conversaciones abiertas y adecuadas a su edad sobre el gasto, el ahorro, la generosidad y el significado que tiene el dinero. Sin embargo, a muchos padres con un alto nivel económico les preocupa que esas conversaciones puedan fomentar una actitud de derecho adquirido, mermar la motivación o crear una visión distorsionada del éxito. Eludir el tema también conlleva riesgos. Cuando en casa no se habla de dinero, es posible que los niños recurran a sus amigos, a las redes sociales y a otras influencias externas para compensar esa falta de información.
“La realidad es que, cuando los padres comienzan a hablar de dinero desde una edad temprana, tienen más posibilidades de seguir ejerciendo influencia en la relación que sus hijos mantendrán con el dinero a lo largo de toda su vida”, afirma Avery Fontaine, directora de Objetivos, PNC Private Bank®. “Mucho antes de que comiencen las clases formales de finanzas, los niños asimilan mensajes sobre el gasto, el ahorro, la generosidad y el patrimonio simplemente observando a los adultos que les rodean”.
En definitiva, el objetivo no es solo transferir activos. Se trata de transmitir los valores, el criterio y los hábitos que ayuden a las generaciones futuras a gestionar la riqueza de forma sensata.
¿Por qué es importante hablar con los niños sobre el dinero?
Fontaine señala que los niños comienzan a formar sus creencias sobre el dinero antes de lo que muchos padres podrían imaginar. “Ya desde el jardín de infantes, los niños se dan cuenta de que intercambian algo valioso para conseguir algo que desean, ya sea un helado, un juego de Lego o un peluche nuevo”, afirma. “A través de la vida familiar cotidiana, se asimilan las decisiones de compra, las elecciones relacionadas con el estilo de vida familiar, las donaciones a entidades benéficas e incluso las conversaciones sobre el trabajo y el éxito”.
En las familias con un alto nivel económico, es posible que los niños reconozcan los signos de la riqueza sin comprender del todo en qué consiste, cómo se ha acumulado, el esfuerzo que ha supuesto conseguirla ni las responsabilidades que conlleva.
Las conversaciones abiertas pueden ayudar a los niños a:
- fomentar la confianza en las finanzas y las habilidades para la toma de decisiones;
- comprender la relación entre el trabajo, el sentido de la vida y el éxito en las finanzas;
- desarrollar hábitos responsables de gasto, ahorro e inversión;
- valorar el papel de la filantropía y su impacto en la comunidad; y
- prepararse para futuras conversaciones sobre el patrimonio familiar y el legado.
Como señala Fontaine: “La educación en materia de finanzas es importante, pero lo que, en última instancia, contribuye a preservar el patrimonio de generación en generación es desarrollar el criterio para evaluar las fuentes y los usos del dinero”.
¿Cuándo deben comenzar las conversaciones sobre el patrimonio?
A menudo, el momento más adecuado llega antes de lo que los padres podrían esperar. En lugar de esperar a que se produzca un hito importante o un acontecimiento vital, introduzca los conceptos de finanzas de forma gradual y adaptada a su edad a lo largo de toda la infancia.
Niños pequeños
Céntrese en conceptos sencillos y cotidianos:
- Necesidades frente a deseos
- Ahorrar para lograr una meta
- Tomar decisiones y hacer concesiones
- Ayudar y ser generosos con los demás
Preadolescentes y adolescentes
A medida que los niños van ganando independencia, las conversaciones pueden ampliarse hasta incluir:
- Decisiones sobre el presupuesto y el gasto
- Cuentas bancarias y estrategias de ahorro
- Crédito y deuda
- El espíritu emprendedor y las ganancias
- Conceptos básicos para invertir
Adultos jóvenes
A medida que los niños se van haciendo adultos, las conversaciones pueden ir evolucionando hasta incluir:
- Administración de flujo de caja
- Inversiones a largo plazo
- Impuestos
- Conceptos sobre planificación de fideicomiso y patrimonio
- Objetivos filantrópicos y estrategias de donación familiar
A medida que los niños van creciendo, la conversación puede pasar de los aspectos técnicos de las finanzas a cuestiones más amplias sobre el sentido de la vida, la responsabilidad y la gestión responsable.
¿Cómo pueden los padres con un alto nivel económico hablar sobre la riqueza sin fomentar una actitud de derecho adquirido?
“Hay una preocupación que se repite constantemente entre las familias con un alto nivel económico”, señala Fontaine. “Si los niños conocen el patrimonio familiar, ¿perderán la motivación?”
Si bien muchos padres se debaten sobre cuándo, cómo y en qué medida compartir esta información, los asesores consideran que la comunicación y la preparación son componentes esenciales de un plan satisfactorio de gestión responsable del patrimonio y legado.
Las conversaciones significativas sobre el patrimonio van más allá de las cifras. Ayudan a los niños a comprender la historia de la familia, el esfuerzo que hay detrás del éxito en las finanzas, los valores que definen la cultura familiar y las responsabilidades de gestión que conlleva el patrimonio.
“Los niños no necesitan conocer todos los detalles de inmediato”, afirma Fontaine. “Lo que sí necesitan es un marco que conecte su propia concepción de la riqueza en sus múltiples formas. El dinero es una forma de patrimonio. A menudo hablamos de otros aspectos, como la salud, la familia, las amistades, el tiempo y los talentos”.
¿Deberían los padres contar con la ayuda de su asesor financiero?
A muchas familias les resulta útil contar con la participación de un asesor de confianza en la conversación.
Un asesor de patrimonio con experiencia puede ayudar a elaborar planes de educación en finanzas adaptados a cada edad, explicar en qué consisten los fideicomisos y las estructuras sucesorias, preparar a los miembros de la familia de la próxima generación para sus futuras responsabilidades y ofrecer una perspectiva objetiva sobre temas que a algunas personas les resulta difícil abordar por sí mismas.
“La estrategia financiera de una familia es más sólida cuando la planificación técnica y la comunicación familiar van de la mano”, explica Fontaine.
Conclusión
Los hábitos financieros saludables no se adquieren con una sola lección o conversación. Se desarrollan con el tiempo gracias a una orientación constante, a experiencias del mundo real y a un diálogo abierto. Para las familias con un alto nivel económico, las conversaciones reflexivas sobre el patrimonio pueden aportar mucho más que simplemente preparar a los hijos para heredar activos. Las conversaciones adecuadas pueden preparar a los niños para que inicien su trayectoria financiera con confianza y de manera significativa.
Para las familias que desean dejar un legado duradero, preparar a los herederos puede ser tan importante como preparar los activos. PNC Private Bank ayuda a las familias a gestionar ambos aspectos, combinando la planificación patrimonial, la comunicación familiar y la formación intergeneracional para favorecer el éxito a largo plazo.