Existe una creciente disociación entre la confianza de los trabajadores para administrar sus finanzas diarias y su preparación para tomar decisiones financieras más complejas. La educación financiera impulsada por los empleadores podría ayudar a cerrar esa brecha y a formar una fuerza laboral con mayor confianza financiera.

Los trabajadores que participaron en la encuesta sobre Bienestar financiero en el lugar de trabajo de PNC para 2026 expresaron confianza en su capacidad para administrar sus finanzas diarias, y el 71 % dijo tener confianza para elaborar un plan de ahorro. Sin embargo, solo el 33 % demostró un alto nivel de dominio de los conocimientos financieros básicos, lo que sugiere una menor confianza y preparación en lo que respecta a las inversiones, la planificación para la jubilación, los gastos de atención médica y la creación de un plan de ahorros para emergencias.

Esa brecha en la preparación puede tener consecuencias en el lugar de trabajo. El ochenta y cinco por ciento de los trabajadores encuestados dijo que se preocupa por sus finanzas personales durante la jornada laboral, y que dedica un promedio estimado de 3.5 horas a la semana a pensar en esos asuntos mientras está en el trabajo. Los empleadores también informaron haber visto los efectos de las dificultades financieras a través de una menor productividad, solicitudes de adelantos de sueldo, embargos salariales y préstamos de los planes para la jubilación.

“El bienestar financiero ya no es solo un asunto personal. “Se está convirtiendo cada vez más en un problema para la fuerza laboral”, dijo Kaley Keeley Buchanan, vicepresidenta ejecutiva y directora de Soluciones de Bienestar Financiero de PNC. “Nuestra investigación continúa demostrando que muchos trabajadores se sienten seguros a la hora de tomar decisiones financieras cotidianas, pero esa seguridad no siempre se traduce en una preparación a largo plazo. Cuando los empleadores ayudan a los trabajadores a adquirir conocimientos financieros y les brindan orientación y recursos, pueden contribuir a que obtengan resultados financieros más sólidos, a la vez que les ayudan a aprovechar al máximo los beneficios que tienen a su disposición”.

Disociación entre economía y jubilación

En este contexto de dificultades financieras, la encuesta revela diferencias notables en cómo los empleadores y los trabajadores perciben la economía y la preparación de los trabajadores para la jubilación.

El setenta por ciento de los empleadores dijo sentirse algo o muy optimista respecto a la economía, mientras que solo el 47 % de los trabajadores opinó lo mismo. Además, el 86 % de los trabajadores expresó que la inflación tuvo un impacto negativo sobre su situación financiera en 2026.

En lo que respecta a la jubilación, la brecha entre empleadores y trabajadores es aún mayor. Tres cuartas partes de los empleadores encuestados dijeron que creen que los trabajadores están, al menos en cierta medida, preparados para la jubilación. Sin embargo, solo el 45 % de los trabajadores afirma sentirse preparado, de los cuales solo el 10 % se siente muy preparado. Otro 15 % dijo que no cree que alguna vez pueda permitirse jubilarse.

“Existe una clara disociación entre cómo se sienten los empleadores y los trabajadores respecto a su capacidad para afrontar la jubilación”, expresó Buchanan. “Si bien resulta importante acceder a un plan de jubilación, la comprensión sobre cómo usarlo de manera eficaz puede marcar la diferencia. La educación y la orientación personalizada pueden ayudar a los empleados a orientarse con mayor confianza y claridad en un panorama de jubilación cada vez más complejo”.

La importancia de la orientación y la educación

De hecho, el 42 % de los trabajadores dijo haber trabajado con un planificador financiero o asesor profesional en algún momento. Esos encuestados manifestaron un mayor nivel de confianza en varias categorías financieras, entre ellas la elaboración de presupuestos, la creación de un plan de ahorro, la inversión, la planificación para la jubilación y la administración de la deuda.

Para quienes no tienen acceso a un asesor, los beneficios de educación financiera ofrecidos por el empleador podrían marcar la diferencia. A pesar de que solo el 32 % de los empleadores encuestados dijo ofrecer beneficios de educación financiera, el 57 % de los trabajadores sin acceso actual a dichos beneficios expresaron que los utilizarían de estar disponibles.

La fuerte demanda de educación financiera llega cuando los empleadores le dan cada vez más importancia a la evaluación de la eficacia de sus inversiones en los beneficios. El sesenta y cinco por ciento de los empleadores informó que mide el retorno de la inversión de los programas de beneficios, lo que representa un aumento con respecto al 51 % del año anterior. Al mismo tiempo, muchas organizaciones están explorando nuevas tecnologías, y el 95 % reporta que utiliza o planea utilizar la inteligencia artificial en sus operaciones de recursos humanos.

“Los empleadores continúan invirtiendo en beneficios, pero la verdadera oportunidad es ayudar a sus trabajadores a comprender, acceder y utilizar esos beneficios de manera que mejoren sus resultados financieros”, expresó Buchanan. “Al adaptar los beneficios a las necesidades de los empleados y medir los resultados, los empleadores pueden ayudar a crear una fuerza laboral más resiliente desde el punto de vista financiero”.

El Informe sobre el bienestar financiero en el lugar de trabajo de PNC de 2026 se basa en las respuestas a una encuesta realizada a 1,000 trabajadores estadounidenses y 500 empleadores estadounidenses, así como en entrevistas en profundidad con trabajadores y líderes empresariales. Para consultar el informe completo visite pnc.com/espanol/WorkplaceReport.