• Entender cómo invertir comienza con los fundamentos, como lo que usted quiere lograr, empezar anticipadamente y aprovechar la magia del interés compuesto.
  • Elija entre varios tipos de inversión, como acciones, bonos, fondos mutuos y fondos cotizados en bolsa (ETF, por sus siglas en inglés), entre otros.
  • Considere la importancia de la diversificación y su tolerancia al riesgo. Consulte con un asesor financiero si desea orientación profesional.

Saber cómo invertir es una habilidad muy valiosa. En algunas situaciones, puede significar la diferencia entre acumular apenas lo suficiente y tener libertad financiera.

Sin embargo, aprender cómo empezar a invertir puede ser abrumador, especialmente al principio. Hay muchos caminos diferentes que puede tomar, estrategias para utilizar y posibles errores de los que debe cuidarse.

Estos son los conceptos básicos de inversión y lo que debe saber para comenzar.

Entender los conceptos básicos de inversión

Invertir consiste en comprar un activo con el objetivo de que aumente su valor o genere ingresos. Un activo puede ser tanto una obligación legal (p. ej., un bono o una acción) como un objeto físico (p. ej., el oro o una propiedad en alquiler).

Por qué es importante invertir

Invertir le da la oportunidad de acumular patrimonio con el tiempo. A diferencia de conservar el efectivo, la inversión ofrece el potencial de multiplicar el dinero varias veces.

Desde una perspectiva financiera, esto resulta fundamental por dos razones principales:

  • Facilita la posibilidad de acumular un patrimonio mayor al que se podría obtener únicamente mediante el ahorro por cuenta propia.
  • Lo pone en una mejor posición para mantener el ritmo de la inflación.

Estos aspectos pueden ayudarle a alcanzar todo tipo de metas financieras futuras, tales como comprar una vivienda, jubilarse, enviar a sus hijos a la universidad o abrir una empresa, es decir, cualquier proyecto que forme parte de su lista de metas y sueños.

La magia del interés compuesto

Muchas inversiones se fundamentan en el poder del interés compuesto. Esto consiste en generar rendimientos tanto sobre sus contribuciones como sobre las ganancias acumuladas a lo largo del tiempo.

Por ejemplo, suponga que invierte $500 al mes y obtiene un rendimiento promedio del 10 %. ¿Cuánto dinero tendría al cabo de 30 años?

La respuesta: sus contribuciones de $180,000 tendrían el potencial de crecer hasta alcanzar aproximadamente $986,982.[1]

¿De dónde provienen los $806,982 adicionales? Provienen del interés compuesto. Se trata de ganancias sobre ganancias que se han incrementado a lo largo del tiempo.

El valor de invertir a temprana edad

Debido a la manera en que funciona el interés compuesto, es importante aprender a comenzar a invertir lo antes posible. Cuanto antes comience, más tiempo tendrá su dinero para crecer potencialmente y multiplicarse con un efecto bola de nieve.

Mitos comunes sobre la inversión

A pesar de lo que haya podido escuchar, la inversión no es exclusiva de las personas que ya poseen un alto patrimonio. Las personas de todos los ámbitos sociales pueden beneficiarse de invertir, ya que les brinda la oportunidad de generar ingresos adicionales a los de sus salarios.

Invertir tampoco requiere necesariamente grandes sumas de dinero. Gracias a que muchas instituciones financieras han reducido sus requisitos mínimos, es posible comenzar con tan solo unos pocos dólares.

Por último, invertir no necesariamente equivale a realizar operaciones bursátiles diarias. Muchos inversionistas adoptan una mentalidad a largo plazo, en la que dan prioridad a las tendencias plurianuales sobre las ganancias especulativas de corto plazo. Asimismo, suelen ser más cautelosos e integran la mitigación del riesgo como parte esencial de su estrategia de inversión.

Tipos de inversiones

Uno de los aspectos más importantes a la hora de invertir es saber qué tipos de activos comprar. A continuación, se presentan algunas opciones populares.

Acciones.

Las acciones, que también se conocen como renta variable, son participaciones en una compañía que le otorgan a usted el derecho sobre cierto porcentaje de las ganancias de la compañía. Las acciones de empresas que cotizan en bolsa pueden comprarse y venderse libremente en el mercado de valores.

Aunque siempre existe el riesgo potencial de que alguna de estas compañías atraviese dificultades financieras, muchas de ellas suelen ser rentables y generar rendimientos anuales para sus accionistas.

Bonos.

Los bonos, o títulos de renta fija, pagan una tasa de interés fija durante un período de tiempo especificado. Pueden ser emitidos por el Tesoro de los EE. UU., corporaciones, municipios locales u otras entidades.

Como instrumentos de deuda, los bonos generalmente se consideran más estables en comparación con las acciones. Sin embargo, debido a que pueden negociarse en el mercado abierto, su valor (y sus rendimientos) pueden fluctuar a lo largo del tiempo.

Fondos mutuos

Un fondo mutuo es una cartera de inversiones diversificada. En lugar de adquirir acciones, bonos u otros activos de forma individual, usted (junto con miles de inversionistas más) puede comprar participaciones de un fondo mutuo que gestiona dichas inversiones en su nombre.

Los fondos mutuos pueden ser:

  • Activos: un gestor profesional de fondos toma las decisiones de inversión sobre qué activos mantener, cuándo realizar operaciones, etc.
  • Pasivos: el fondo replica un indicador de referencia predeterminado, como el índice del mercado bursátil S&P 500.

Debido a que los fondos mutuos presentan características y estructuras muy diversas, su potencial de riesgo y recompensa puede variar. Los inversionistas pueden encontrar una amplia gama de fondos enfocados en todo tipo de activos, desde bonos gubernamentales de bajo riesgo hasta acciones de alto crecimiento y activos alternativos.

Fondos cotizados en bolsa (ETF).

Al igual que los fondos mutuos, los ETF agrupan varias inversiones en un solo título. No obstante, debido a su estructura, cotizan en el mercado de valores de la misma manera que una acción. Esto los hace más accesibles para los inversionistas, aunque también puede implicar cierto riesgo adicional para el precio de la participación.

Muchos ETF son de naturaleza pasiva y replican los principales indicadores de referencia. Como consecuencia, sus gastos pueden llegar a ser inferiores a los de los fondos mutuos.

Cuentas de jubilación

Las cuentas de jubilación son tipos especiales de cuentas de inversión que ofrecen beneficios exclusivos de ahorro fiscal. Algunos ejemplos incluyen los siguientes:

  • Planes patrocinados por el empleador, como los planes 401(k), 403(b) y 457(b).
  • Cuentas individuales para la jubilación (IRA), tales como la cuenta IRA tradicional y la cuenta Roth IRA.
  • Cuentas de jubilación para personas que trabajan por cuenta propia, como las cuentas SEP IRA, Solo 401(k) y SIMPLE IRA.

Muchas de estas cuentas permiten a los participantes invertir en una gran variedad de fondos mutuos, ETF y otros activos. Sin embargo, por lo general no se permite retirar fondos antes de cumplir los 59 años y medio de edad sin incurrir en una penalización del 10 % por retiro anticipado.

Cuentas estudiantiles

Las cuentas para la educación son cuentas de inversión con ventajas fiscales diseñadas para ayudar a ahorrar para la universidad o la educación continua. Una opción popular es el plan 529, una cuenta patrocinada por el estado cuyos rendimientos crecen libres de impuestos, siempre y cuando los fondos se destinen a gastos de educación superior.

Bienes raíces

Invertir en bienes raíces puede adoptar diversas formas. Es posible ser propietario directo de un inmueble, como una propiedad en alquiler, donde los inquilinos realizan pagos mensuales. También existe la opción de comprar participaciones de un fideicomiso de inversión en bienes raíces (REIT, por sus siglas en inglés), que es una compañía que posee, opera o financia bienes raíces que generan ingresos. Los inversionistas suelen utilizar los bienes raíces para diversificar sus carteras más allá de la simple tenencia de acciones y bonos.

Cómo empezar a invertir

Para comenzar a invertir, es necesario seguir una serie de pasos.

Evalúe su situación financiera

Comience por realizar un diagnóstico de su situación financiera actual:

  • ¿Cuánto dinero tiene ahorrado?
  • ¿A cuánto ascienden sus deudas?
  • ¿Qué margen de excedente registra su presupuesto mensual?

Llevar a cabo este análisis le permitirá comprender con mayor precisión de cuánto dinero dispone para invertir. Asimismo, puede revelar oportunidades adicionales para liberar flujo de caja, tales como amortizar deudas o reducir gastos innecesarios.

Establecer sus metas de inversión

¿Qué es lo que espera lograr al invertir?

  • ¿Poder jubilarse?
  • ¿Ahorrar para el pago inicial de una vivienda?
  • ¿Reunir el capital para abrir una empresa?

Al definir sus metas, no olvide mantener una conversación con su socio, en caso de tenerlo. Las posibilidades de alcanzar lo que ambos desean serán mayores si primero alinean sus objetivos.

Analizar las opciones disponibles

Seleccione el tipo de cuenta de inversión adecuado que le ayude a lograr su meta.

Por ejemplo, si necesita disponer de su dinero a corto plazo para la compra de un vehículo, una cuenta de ahorros de alto rendimiento o una cuenta de corretaje podrían ser las opciones más apropiadas. Por otra parte, si su meta es a largo plazo (como la jubilación), una alternativa con ventajas fiscales como un plan 401(k) o una IRA podría resultar más conveniente.

En el caso específico de los planes 401(k), si su empleador ofrece contribuciones equivalentes, esto puede representar un incentivo adicional para comenzar a invertir. Las contribuciones equivalentes ocurren cuando el empleador deposita dinero en su cuenta 401(k) a la par de las contribuciones personales que usted realice; en ocasiones, dólar por dólar. Esto puede ayudarle a ahorrar más de lo que ahorraría por cuenta propia y, al considerar los efectos del interés compuesto, esto podría traducirse en un patrimonio mayor con el tiempo.

Diseño de un plan de inversión

Muchos planes de inversión incorporan la diversificación y la mitigación de riesgos con el propósito de optimizar el rendimiento potencial.

Estrategias de diversificación

Rara vez resulta rentable invertir en una sola compañía o en un único tipo de título. Por el contrario, una estrategia más acertada consiste en distribuir el capital entre diversos tipos de industrias y clases de activos.

Este enfoque se conoce como la Teoría Moderna de Carteras (MPT, por sus siglas en inglés), un marco de inversión desarrollado en la década de 1950 por el economista y premio Nobel Harry Markowitz.[2] En esencia, la MPT demuestra que combinar activos con correlaciones bajas o negativas permite minimizar el riesgo y, al mismo tiempo, maximizar los rendimientos (según su tolerancia al riesgo).

La clásica cartera compuesta por un 60 % de acciones y un 40 % de bonos es un ejemplo sencillo de ello. Bajo esta estructura, la premisa indica que, durante los períodos favorables del mercado, las acciones pueden generar rendimientos superiores al promedio. En cambio, en los años menos favorables, los bonos pueden aportar cierta estabilidad al mitigar las pérdidas globales de la cartera.

Tolerancia al riesgo

Como inversionista, es fundamental reconocer que su cartera puede perder valor en cualquier momento. Aunque es probable que con el tiempo se recupere, ¿cómo se sentiría o cómo reaccionaría al ver disminuir el valor de sus inversiones?

Por ejemplo, durante el inicio de la pandemia de COVID en 2020, el índice del mercado bursátil S&P 500 perdió un 34 % entre los meses de febrero y marzo.[3] A pesar de que con el tiempo se recuperó, esta caída sin duda generó nerviosismo en muchos inversionistas y jubilados con respecto al estado de la economía y de sus finanzas.

Aquí es donde adoptar una mentalidad a largo plazo le puede ayudar. Muchos inversionistas comprenden que las fluctuaciones diarias del mercado son normales. Sin embargo, mantener fondos de buena reputación a largo plazo suele ofrecer mayores probabilidades de obtener un resultado positivo.

Asesoría profesional

Solicitar la opinión de un profesional suele ser una decisión acertada, en particular cuando se trata de un tema tan delicado como su dinero. Por ello, puede ser conveniente consultar con un asesor financiero para conocer sus recomendaciones de inversión. Muchos asesores financieros adoptan un enfoque holístico, pues evalúan otros aspectos de sus finanzas, como la eficiencia fiscal y las necesidades de cobertura de seguros.

Para concluir

Aprender cómo empezar a invertir puede ponerlo en el camino hacia la acumulación de patrimonio a largo plazo. El primer paso consiste en comprender qué opciones tiene a su disposición y los riesgos que cada una implica. Realice contribuciones periódicas a sus cuentas y supervise su progreso con regularidad. Le sorprenderá ver cómo sus contribuciones se multiplican con el paso del tiempo.